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ABC SÁBADO 17 9 2005 Los sábados de ABC 89 En la granja, mientras vigilaba la cosecha de café, escribió parte de su primer libro, Seven Gothic Tales (1934) En realidad, ella siempre había contado cuentos, pero hasta entonces sólo había publicado algunos relatos en periódicos de su país. Luego vendrían Memorias de África (1938) Cuentos de invierno (1942) En 1954, cuando Ernest Hemingway recibió el premio Nobel, dejó caer con modestia que hubiera preferido que se lo dieran a la maravillosa escritora Isak Dinesen Durante diecisiete años, la baronesa Blixen fue creando una leyenda en torno a una plantación de café, a un estilo de vida, a un carácter rocoso y áspero a veces, y evanescente y sutil en otras ocasiones. Su pasión conquistó a la población local, que le ayudó a sacar adelante la granja y las cosechas, hasta que el colapso del mercado del café puso el punto y final a su aventura, en 1931. Habían pasado diecisiete años, una eternidad lejos de la nieve y el verde, del frío, de las fiestas de la alta sociedad danesa. extremos. Tumbo habla despacio de los años en que empezó todo: la plantación de café, el esfuerzo titánico de Karen mientras el barón iba y venía, desaparecía el asombro con el que los kikuyus contemplaban los trabajos de una mujer procedente de algún lugar extraño, al norte del norte, la avioneta en la que un día aterrizó Finch Hutton y con la que se estrellaría años después. ¿La avioneta? Oh, oh, oh... bromea al recordar los vuelos de los amantes sobre la sabana. Solas y ligeras de equipaje CRISTINA MORATÓ Mucho antes de que la baronesa Karen Blixen descubriera la grandeza de los paisajes africanos y el placer de los safaris regados con champán, otras intrépidas viajeras ya habían sentido la llamada de África En el siglo XlX algunas indómitas damas, en su mayoría inglesas, llevadas por la fe, la curiosidad o el ansia de aventura se adentraron allí donde los mapas estaban en blanco. En sus temerarias travesías realizaron los primeros estudios de campo entre las tribus, levantaron mapas de territorios ignotos y capturaron ejemplares de la fauna africana para los museos de historia más importantes del mundo. Las espesas junglas, los áridos desiertos, las fieras salvajes y el clima mortífero de la costa, no intimidaron a estas audaces victorianas que tampoco renunciaron a vestir en plena selva sus largas faldas, enaguas y corsés; o a llevar en su voluminoso equipaje algunos caprichos como la cubertería de plata y la bañera plegable de caucho. Vestidas de manera un tanto inapropiada para el trópico se enfrentaron con valor a los leones, aprendieron a manejar el arco y el fusil, y a levantar un campamento en el lugar más inhóspito que uno pueda imaginar. A la altura del doctor Livingstone se encuentran mujeres como la americana May Sheldom que en 1891 fue la primera mujer en organizar una expedición de más de cien porteadores a la región de los masais, en la actual Kenia; o la señorita Mary Kingsley, que recorrió la peligrosa costa occidental africana en 1893 dispuesta a estudiar las costumbres de los nativos fang. La señorita Kingsley demostró que una mujer sola y sin escolta, provista de un ligero equipaje y grandes dosis de humor, era capaz de enfrentarse a los cocodrilos a golpe de sombrilla y tomar el té de las cinco entre los amistosos caníbales Cita con Marilyn Con el regreso a las comodidades de Rungstedlund empezó su otra vida, la de la estrella de la literatura. Sus trabajos fueron recibidos con entusiasmo, sobre todo en Estados Unidos, donde en seguida eligieron sus cuatro primeros libros como Book of the Month Su popularidad le llevó a compartir mesa en Nueva York, en 1952, con el matrimonio formado por Marilyn Monroe y Henry Miller, a estar en boca de escritores y críticos, y, al Safari con Mozart cabo de los años, a conKaren Blixen invirseguir tres sonoras tió todo su dinero en La aristócrata adaptaciones cinemasu escapada africadanesa aban- tográficas de sus novena, que estuvo a punlas y relatos: Memodonó su vida rias de África (Sydto de terminar demacómoda en ney Pollack) El fessiado pronto. La Primera Guerra MunEuropa para tín de Babette (Gadial, que también descubrir un briel Axel) y Una hisafectó al continente nuevo mundo toria inmortal (Ornegro; la sífilis que le son Welles) contagió su marido y El documental preque le obligó a regresar a Dinasentado esta semana en Comarca durante un tiempo, papenhague, que en los próxira tratarse con arsénico, el golmos meses desfilará por las tepe de saber que no podría televisiones de diferentes paíner hijos... Y, sin embargo, reses, cierra de alguna manera gresó en cuanto pudo a aquel el círculo de imágenes y palaterritorio de paisajes infinibras de una aventurera de tos recién descubiertos. Poco otro mundo de un tiempo en a poco se alejó de su marido y el que las mujeres no se dedise acercó al cazador, descucaban a hacer safaris en la sabrió los animales, los safaris, bana africana. No lo hacían, su independencia y su capacisalvo algunos ejemplos de vidad de luchar, su gusto insadas rebeldes, de caracteres inciable por los cuentos y por la domables, que se liaron la música clásica... Iba a los manta a la cabeza y se embarsafaris con el gramófono y alcaron en busca de un nuevo gún disco de Mozart dice principio. Karen Blixen- Isak Tumbo. Dinesen fue una de ellas. Cristina Morató es autora de Las Reinas de África (Plaza Janés) donde se describen las vidas de once viajeras y exploradoras. Karen Blixen, delgadísima, aunque siempre elegante y con estilo