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22 Internacional ELECCIONES EN ALEMANIA SÁBADO 17 9 2005 ABC La cultura del debate muestra su buena salud en el final de campaña b El canciller no dejó de sacarle PASAR AL ATAQUE EN LO ECONÓMICO CARL GRAF HOHENTHAL. Director adjunto de Die Welt provecho al duelo televisivo con Merkel, un espectáculo en el que los contrincantes se dejaron en casa la artillería pesada GUILLEM SANS. SERVICIO ESPECIAL BERLÍN. Los principales candidatos de las elecciones alemanas disparaban ayer sus últimos cartuchos mientras la prensa permanece expectante y analiza su propio papel en la contienda cuidando mucho las formas en la opinión, siempre bien fundamentada en caso de tomar partido abierto. En una entrevista en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, el redactor jefe del Bild, Kai Diekmann, niega haber abusado de la influencia de su diario, al que define con sorna con la expresión izquierdista de la barricada impresa de la calle Su periódico ha dividido un poco la batalla en buenos y malos. Se podría discutir si Angela Merkel es la buena en las páginas del Bild, pero los otros están capitaneados sin duda por el líder de la nueva izquierda, Oskar Lafontaine. El traidor de Schröder es ahora un izquierdista de lujo en las garras del diario más vendido del país, que destapó su tendencia a volar en avión privado y recuerda a menudo que posee varias viviendas. Tradición periodística Diekmann piensa que las campañas son una buena tradición periodística en Alemania, las que hace su diario por ejemplo a favor de aumentos injustificados de las dietas de eurodiputados, por una política fiscal mejor y contra la burocracia Cree que se equivocó Gerhard Schröder al decir que para gobernar sólo necesitaba al Bild, a su versión dominical Bild am Sonntag y a la tele porque la gente ya no presta tanta atención a los medios Pero lo cierto es que el canciller no dejó de sacarle provecho al duelo televisivo en el que se enfrentó con Merkel, un espectáculo en el que los contrincantes se dejaron en casa la artillería pesada. El debate fue el punto clave de una amplia programación electoral en las televisiones que desafía el talento retórico de los candidatos y analiza, una por una, las reformas propuestas por cada partido en la sanidad, el mercado de trabajo y las finanzas públicas. En este panorama tan concienzudo, el diario Financial Times Deutschland es la nota chillona para los críticos porque persiste en su decisión de introducir tradiciones anglosajonas en la cultura centroeuropea. Recuerda este rotativo que siempre apoyó y valoró las reformas de Schröder. l Gobierno federal ya puede darse por satisfecho. Cinco días antes de las elecciones al Bundestag (Cámara Baja) el Banco Mundial publicaba en Washington un estudio según el cual en Alemania las reformas van por buen camino. Asimismo, hace pocos días el Economic Freedom of the World Report (Informe sobre Libertad Económica del Mundo) del Instituto Fraser de Canadá, también observaba progresos en Alemania e informaba de la disminución de la influencia del Estado y de una reducción de la densidad de las medidas reguladoras. Además, el mes pasado la prestigiosa revista británica Economist nos asignaba por fin buenas calificaciones y hablaba de la sorprendente economía alemana Uno quiere creer que los resultados de los análisis objetivos de los economistas no pueden estar errados. Pero entonces ¿significa esto que nuestros problemas son sólo fruto de nuestra imaginación y en realidad la coalición rojiverde ha allanado el camino que nos llevará a un futuro mejor? Se atribuye a Winston Churchill el comentario ingenioso de que sólo se deben creer las estadísticas que uno mismo ha falseado. Dicho de manera más diplomática: lo verdaderamente decisivo es la clase de datos que van a parar a una estadística y la importancia que se les atribuye. Por ejemplo, si sólo se tienen en cuenta las estrategias de reforma y se comprueba que el año anterior se han llevado a cabo tres reformas mientras que este año la cifra ha sido de cinco, desde un punto de vista estadístico esto supone un inmenso avance reformador. Ahora bien, esta estadística no nos dice absolutamente nada sobre la verdadera situación que atraviesa el país. La cifra oficial de parados en Alemania es de cinco millones, aunque es muy probable que en realidad sean siete. Los más afectados son los jóvenes, que por eso abandonan prácticamente en masa los Länder del Este rumbo al Oeste. La compleja maquinaria burocrática sigue su curso imperturba- E ble, aunque a distintas velocidades dependiendo del Land en cuestión. Mientras que en Baviera el proceso de obtención de un permiso resulta bastante más fluido, Brandenburgo o Mecklemburgo- Antepomerania ofrecen ejemplos pasmosos de denegación de autorizaciones para efectuar inversiones y de creación de trabas al desarrollo económico. Eso hace que muchos inversores extranjeros opten directamente por trasladarse a países más baratos, como Polonia o la República Checa. Los alemanes son plenamente conscientes de la difícil situación en que están inmersos; de lo contrario sería imposible referirse a la fecha de mañana como el día en que el país se juega su destino en unas elecciones. No obstante, es de suponer que los contendientes políticos sacarán provecho una vez más de los últimos estudios científicos. ¿Y qué es lo que dicen estos estudios? En primer lugar, hay que dejar claro que es tremendamente difícil comparar entre sí las economías nacionales de diferentes países. Éstas están En el análisis llevado a cabo por el Banco Mundial, Alemania ocupa el puesto 19, por delante de Tailandia, entre un total de 155 países. ¿Es este un buen resultado? La cifra oficial de parados en Alemania es de cinco millones, aunque es muy probable que en realidad sean siete. Los más afectados son los jóvenes sujetas a condiciones marco enteramente distintas, entre las cuales tenemos no sólo el nivel impositivo sino también el estado de las infraestructuras, el grado de formación o las estructuras sociales. En el análisis llevado a cabo por el Banco Mundial, Alemania ocupa el puesto 19, por delante de Tailandia, entre un total de 155 países. ¿Es éste un buen resultado? Inglaterra ocupa el noveno puesto; Noruega, el quinto, y Estados Unidos, el tercero. Por lo que respecta al crecimiento, Alemania ocupa el último puesto entre los 25 países de la UE. Por lo menos en el apartado de evaluación del mercado laboral hemos conseguido quedar en el puesto 18. Ahora bien, esto no supone un verdadero éxito. Alemania es el país más grande de Europa y la más importante de las economías nacionales del continente. Europa sigue configurando junto con América el área económica más importante del mundo. Teniendo en cuenta estos factores, uno puede y debe esperar algo mejor que un puesto 19. Si Alemania quiere desempeñar un papel realmente importante y pretende superar sus problemas, debe intentar quedar entre las cinco primeras naciones. No se trata de desacreditar los estudios y los artículos que exponen análisis positivos. Se trata, simplemente, de que no basta con que Alemania consiga abrirse camino desde un puesto por detrás de Botswana a un puesto por delante de Tailandia. Este resultado sólo se debe a que el estudio analiza el número de ámbitos políticos en los que ha habido mejoras. Pero, ¿a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de mejoras Los alemanes no notan que se haya producido ninguna, los problemas siguen siendo agobiantes y las empresas siguen solventando sus dificultades a base de despedir empleados, estrategia que no servirá para salir adelante a medio plazo. Y mientras tanto, prosigue la emigración al extranjero de muchos sectores de la economía. Pero también hay aspectos positivos. La infraestructura es correcta, la calidad de los productos es excelente, los sindicatos han mantenido una actitud comedida durante los últimos años, el nivel de vida de los ciudadanos sigue siendo alto y Alemania es todavía uno de los países más ricos del planeta. No obstante, estos éxitos están en peligro y las cosas no están como para tirar cohetes. Si la política utiliza estos estudios para acreditar que todo marcha por el mejor camino posible y que no se debe exagerar acometiendo ulteriores reformas- -tal como sugieren la izquierda y los verdes en la campaña electoral- -los resultados serán fatales para el país. Mejor sería ignorar estos estudios, pasar al ataque de una vez por todas y atreverse a comenzar de nuevo. EDA Die Welt