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ABC SÁBADO 17 9 2005 21 George W. Bush abre las arcas del Estado para afrontar el desastre del Katrina ante las críticas recibidas Los generales israelíes no viajan al Reino Unido por temor a ser detenidos por crímenes contra los palestinos Algún tópico lo es por cierto, otros los originan gafas inadecuadas. España rima para los alemanes con mañana pero a veces tardan más allí ¿El último tópico? España avanza y Alemania retrocede, pero ni a España le va tan bien, ni a Alemania tan mal Manías hispano- alemanas R. VILLAPADIERNA AP miento actual, más que en la variedad de propuestas, estriba en el Zeitgeist, el espíritu de cambio o continuidad para el tiempo que se abre. Así lo anticipan desde hace días los mercados y también los miembros de la Unión Europea, deseosos de saber el camino que tomará el viejo y gran socio económico, tan necesario a todos: ruptura liberalizante con un futuro incierto, o lenta evolución del actual estado del bienestar hacia un mañana aún más impreciso. Francia contempla atentamente lo por venir a este lado del Rín: no sólo por la futura relación con su socio más estrecho, el tándem comunitario y la relación trasatlántica; sino porque su estado del bienestar se encuentra ante la misma disyuntiva y con ello el relanzamiento de una economía que ha sido superada, para su vergüenza, por el Reino Unido. Miedo y retraso La oposición cree que, tras mucho miedo y retraso, Alemania está preparada para más competitividad en impuestos o empleo y menos estado regulador y la repercusión en la Unión Europea sería grande. Como discípula de Helmut Kohl, Angela Merkel no parece que vaya a ser menos europeísta, pero sí reharía las relaciones con los Estados Unidos, dañadas por maneras y desacuerdos sobre Irak, en lugar de la personal amistad de Schröder con el presidente Putin. Como previsión final, un cambio en Berlín afectaría probablemente también las posibilidades de Turquía para con la UE. BERLÍN. Al alemán le horrorizan de España los toros, los gritos y los suelos de los bares; al hispano, de aquel, la grisura, altivez y falta de gracia, aunque acepta que se esfuerza. Algún tópico lo es por cierto, otros los producen gafas inadecuadas. El columnista almeriense en la prensa alemana Juan Moreno recuerda que ya un alemán, Einstein, estableció que es más fácil romper un átomo que un prejuicio Johann Podstatsky, testigo de la primera colonia que se estableció en Denia, adora a los españoles pero llegó pensando que esto era África, machista con las mujeres Algo no era así, otras cosas han mejorado. El binomio orden- jaleo es para el autor de la curiosa Guía de uso para España Paul Ingendaay, del Frankfurter Allgemeine, muy anticuado aunque acepta que lo organizado goza de prestigio entre alemanes. Pero el historiador de la emigración española Antonio Muñoz anota que los emigrantes encontraban que los alemanes no son tan organizados en su trabajo Ingendaay ve que pervive el prejuicio del alemán trabajador y la pereza española España rima para los alemanes con mañana admite Podstatsky, pero a veces tardan más allí Juan Moreno, hijo de emigrantes y con una seguida columna en el Süddeutsche Zeitung, añade que los españoles dicen trabajar más que los europeos, pero estar en la empresa y trabajar no son sinónimos Podstatsky, desde su media vida en Alicante, insiste en que aquí se trabaja como locos Ingendaay asume una tendencia alemana a creer que lo más probable será lo peor cuando un alemán cree que sufre de algo que aún no ha descubierto, algún español se basta con sus amigos para ver la vida bella Moreno puntualiza: La histeria alemana es más silenciosa; la española, ruidosa, pero poco duradera, se ve en el Parlamento El canciller, en la muy alemana actitud de tomarse una cerveza en campaña dad de hábitos y vestimenta, pero a diferencia de los alemanes nadie se mete nunca a decirle a otro lo que tiene que hacer se pasa más del otro. Ejemplo de aprecio alemán por su cultura, el corresponsal Peter Burghardt narraba la campaña electoral de la CDU por la Costa Blanca, de la mano del transexual Tanja Krienen o el rey de las salchichas Horst Abel, pero en fincas donde los olivos se cruzan con letreros como Camino de Schopenhauer o plaza de Nietzsche Más de 130.000 alemanes residen en España y 50.000 votaron en 2002. Los alemanes aprecian el silencio, un piso acogedor dice Moreno, pero con absurdos: Trasladarse a un barrio de vida nocturna y querellarse luego por ruido La mayor diferencia la encuentra Podstatsky en el apego alemán al campo y a lo antiguo el campo hispano está vacío, el español necesita socializar pero no tiene aprecio por su historia AFP Nowak, en cambio, en la falta de responsabilidad colectiva, los que mandan hacen lo que quieren; pero al alemán le falta la familia allí donde no llega el Estado El mea culpa alemán Alemanes, como españoles, están intranquilos con su identidad, lo alemán es más comprensible, seis millones de judíos lo explican dice Moreno, pero sólo un país ha ido hasta plantar en mitad de su capital un monumento a su mayor vergüenza ¿qué otro lo haría? Ingendaay confirma que los españoles se extrañan del continuo mea culpa alemán El historiador Muñoz refuta de plano el tópico que traía del alemán como nazi ha descubierto en cambio un gran miedo alemán que sólo se conoce viviendo entre ellos En su columna, Moreno es un divertido hurgador cultural, desde la extorsión de la amantísima madre española, a la confusión del alemán de bailar en Benidorm creyendo que será fogoso como Antonio Banderas ¿El último tópico? España avanza y Alemania retrocede, pero ni a España le va tan bien como dicen, ni a Alemania tan mal O sea, todo manido, pero alguna certeza. Lo de Einstein debería explicar lo demás. Respeto a las ideas ajenas De los alemanes es encomiable el respeto a las ideas ajenas y el politólogo berlinés Ignacio Sotelo cita al romanista Vossler, que concluía: A la hora de actuar, los alemanes se ponen de acuerdo; a la hora de pensar, cada cual piensa por sí mismo los españoles para actuar, cada uno va por su lado y a la hora de pensar, todos piensan lo mismo Para el subdirector del Mallorca Zeitung, Nikolaus Nowak, muchos españoles son más cabezas cuadradas por su uniformi- La mayor diferencia la encuentra Podstatsky en el apego alemán al campo y lo antiguo el hispano está vacío