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ABC SÁBADO 17 9 2005 Opinión 7 zar, los grupos terroristas, incluidos los talibanes, siguen en activo en al menos cuatro provincias del sureste y el oeste. Está claro que estos grupos se benefician como mínimo del apoyo tácito de Irán o Pakistán. Gulbudin Hekmatyar y su ejército privado no podrían continuar con sus ataques relámpago contra pueblos afganos si no contaran con posiciones alternativas en la frontera con Irán. Y en lo que respecta a los talibanes, no es ningún misterio que Islamabad, aunque es sincero con su ofensiva contra los afganos árabes, no lo es tanto cuando se trata de terroristas pastunes de Pakistán o Afganistán. El nuevo ejército y las fuerzas policiales de Afganistán todavía están en mantillas y necesitarán entre tres y cinco años para garantizar la seguridad nacional. Mientras tanto, la OTAN aún no está dispuesta a comprometerse para proteger a esta democracia naciente frente a sus enemigos terroristas y sus partidarios en la región. La Alianza mantiene a 11.000 soldados como una presencia esencialmente simbólica en Kabul, mientras que el destacamento estadounidense de 20.000 hombres se centra en cazar a los vestigios de los talibanes y Al Qaida. LA ESPUMA DE LOS DÍAS PARTITOCRACIA DIGITAL E término señor de la guerra se ha utilizado para vilipendiar a muchos líderes afganos cuya única culpa ha sido el haber combatido la ocupación soviética. Pero muchos de ellos habían sido ciudadanos corrientes que habían cogido las armas para luchar contra el régimen comunista respaldado por Moscú. No todos son intachables y, en algunos casos, es vital que el Gobierno investigue los cargos que existen contra ellos. Pero la mayoría ha regresado a la vida civil y son aceptados como líderes de sus distritos electorales. A pesar del alentador panorama actual, la nueva democracia de Afganistán sigue siendo vulnerable. Para empe- Otro peligro para la nueva democracia son los intentos del presidente Karzai de fortalecer el brazo ejecutivo del Gobierno a expensas del legislativo. La adopción de un sistema presidencial inspirado en el modelo estadounidense quizá fuera una sabia elección en el periodo inmediatamente posterior a la liberación, pero el sistema estadounidense también prevé la separación de poderes, según la cual un Congreso fuerte y un Tribunal Supremo independiente pueden controlar a la presidencia. Sin embargo, eso no ha ocurrido en Afganistán. El Gobierno ha acumulado inmensos poderes al controlar el importantísimo flujo de ayuda, a la vez que goza del apoyo incondicional de Washington. EE. UU. debería aprovechar su influencia para alentar la devolución de más poderes a la Asamblea Nacional elegida este fin de semana. Afganistán es un país de minorías con 18 comunidades que hablan seis idiomas diferentes y que siguen tres versiones distintas del islam. Cada comunidad está dividida a su vez en numerosas tribus y clanes. A la mayoría de los afganos les gusta verse como muchos riachuelos que desembocan en un gran río que es Afganistán. Esa imagen sólo puede adquirir consistencia real mediante un reparto de poderes democrático. Y eso implica un mayor poder para el Parlamento y para las autoridades locales electas. De otro modo, esos riachuelos bien podrían dejar de fluir en la misma dirección. PALABRAS CRUZADAS ¿Deben las autoridades locales oponerse al traslado del Archivo de Salamanca? HAY QUE RESISTIR NO DRAMATICEMOS, POR FAVOR ACE tiempo que pienso que España es un país feliz. Discutir sobre si se debe o no trasladar una parte, pequeña, del Archivo de Salamanca a Cataluña me parece uno de los grandes debates pintorescos que hemos acometido en esta tierra nuestra. Sobre todo, cuando parece que en ello nos va la vida. Pero, hombre de Dios, si la cosa contribuye a pacificar las relaciones con estos pedigüeños catalanes, ¿qué se nos da en tener el original o una fotocopia legalizada de según qué legajos? ¿Que a Carod le gusta tener el papiro? Pues hala, que se lo den. Entre Quijote y Sancho, me alineo con este último: que las pendencias las dirima su señora madre. Es el nuestro un país donde los colores no caben ni de coña. El sí y el no, el ying y el yang, lo totalmente bueFERNANDO no o lo absolutamente malo, la España paJÁUREGUI radisíaca de Zapatero o la catastrófica de Rajoy. Estamos ante la igualdad de los españoles ante la Ley, y ello sin duda ha de incluir la igualdad de todos los españoles ante los archivos. No seré yo quien propopugne abrir una crisis institucional por unos papeles que admiten, para los investigadores, fotocopias. Hay cosas, señor Lanzarote, mucho más importantes que un papelote original o uno microfilmado. Ni siquiera voy a decir que los fanáticos talibanes que quieren sus legajos están justificados; yo sé que lo hacen para no cooperar al entendimiento. Pero no será gracias a mi intransigencia como conseguirán una prima al victimismo. H AY que aceptar que la legalidad y las decisiones parlamentarias son inamovibles, pero hay ocasiones en las que es difícil el respeto a esas decisiones. Porque estamos ante una decisión del Congreso que va contra otra aprobada en el Parlamento autonómico, y además hay un recurso en marcha que si es favorable llegará demasiado tarde, échele un galgo a los documentos una vez que salgan de Salamanca. Cuesta cruzarse de brazos mientras los camiones se llevan los documentos que estaban desde hacía décadas en Salamanca y salen hacia Cataluña exclusivamente porque había que contentar a Maragall y Carod, sin cuyo apoyo Zapatero tendría que irse irremediablemente a su casa. PILAR Al alcalde de Lanzarote le pierde casi CERNUDA siempre su visceralidad, pero eso ocurre cuando nos tocan lo que consideramos más nuestro. El archivo de Salamanca no era ni es el más importante de España, la mayoría de los salmantinos ni siquiera sabían que existía hasta que se provocó esta polémica hace años y que se cortó cuando PP y PSOE plantaron cara a los catalanes. Se comprende por tanto que los salmantinos crujan de rabia ante el ex alcalde socialista y el ministro de Trabajo, que entonces defendieron el archivo y ahora bailan el agua a los nacionalistas catalanes. Se sienten engañados, estafados, heridos. Moneda de cambio. H ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate STA semana nuestros parlamentarios han estrenado unos flamantes pupitres electrónicos que les van a permitir conectarse a internet, utilizar el correo electrónico y quién sabe cuántas otras aplicaciones digitales. Esta innovación modernizadora, combinada con el sistema electrónico de votación, permite fantasear numerosas posibilidades de intercambio de información entre los miembros de un grupo parlamentario y mejorar sin duda los mecanismos a través de los que se imparten instrucciones sobre el sentido del voto y el control del mismo. Aquella chocante imagen de algún diputado levantando el brazo para indicar con gestos manuales el sentido MANUEL del voto a sus conmilitoÁNGEL MARTÍN nes pasará a la historia, y podrá ser definitivamente sustituida por un llamativo mensaje a través de la pantalla, quién sabe si acompañado de vibraciones y órdenes transmitidas a través de auriculares. La ironía y el sentido práctico nos llevan a considerar la posibilidad de un voto centralizado desde el puesto de mando, aunque ya sabemos que no sería legal, como anticiparon algunos experimentos analógicos en el sentido de votar por el vecino, con las manos o con los pies. Se lee en la Constitución que los partidos concurren a la formación de la voluntad popular y que son instrumentos fundamentales para la participación política, pero algunos ciudadanos tienen la impresión de que son más bien empresas de poder por el poder que concentran una desorbitada y sesgada capacidad de decisión. Siendo necesarios para la democracia, acaban deformándola y desviándola: ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio. El escaño es del partido y también lo es el Gobierno, pero la cadena de órdenes se extiende hacia abajo a organismos de todo tipo y condición, donde los nombramientos de quienes toman las decisiones dependen más o menos directamente de los aparatos de los partidos. Los miembros del Consejo de la Comisión Nacional del Mercado de Valores los designa el Gobierno a algunos antes los hace altos cargos- es decir, el partido; y el Congreso y el Senado- -que salen de las listas cerradas de los partidos- -elige a los del Tribunal de Cuentas. De forma semejante sucede con la Comisión Nacional del Mercado de las Telecomunicaciones, el Banco de España, la Comisión Nacional de la Energía o el Tribunal de Defensa de la Competencia, y mejor no sigamos por la Justicia porque el asunto es aún más alambicado y lamentable. Es cierto que se dice que los nombrados deben ser personas de reconocida competencia profesional y prestigio, pero nadie cree que su nombramiento se deba a eso, sino al apoyo de uno u otro partido. En un mundo de personas decentes y partidos al servicio de la sociedad el sistema puede funcionar. Pero es más probable la hipótesis de que en asuntos críticos voten lo que alguien indique desde el puesto de mando partidista. Quizá ahora lo ordene a través de internet.