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ABC VIERNES 16 9 2005 Espectáculos 61 LOS SECRETOS DE... Jane Fonda Actriz Hollywood no es muy amistoso con las actrices de la tercera edad CARTER PATRICK- ¿Qué tal su primer día de vuelta al trabajo? -Quince años son muchos años. Cuando empezaron a maquillarme y con la prueba de vestuario, me sentía muy excitada. Al llegar el momento de rodar, el director mandó callar a todo el mundo en el plató y me dijo: Bienvenida, señora Fonda Me eché a llorar. ¿Por qué ese paréntesis de tres lustros? -Estaba agotada con Hollywood. No me encontraba nada a gusto con el tipo de vida que llevaba y con los últimos proyectos que me ofrecieron; no me permitían desarrollar mi creatividad. Así que decidí no herirme a mí misma más y, justo entonces, conocí a Ted Turner. ¿Por qué se decidió por este papel para volver? -Porque nunca me habían ofrecido a alguien así. Me quedé de piedra porque comprobé que aún podía darle un giro a mi carrera a pesar de estar quince años retirada. ¿En qué se basó para componer a su personaje? -Supongo que en mi ex marido favorito, Ted Turner (risas) Puede sonar raro, pero tener el privilegio de pasar una década con alguien como él es incomparable. Cada día me despertaba pensando: Dios mío, estoy en la cima del mundo con alguien así, no puedo creerlo Pero que nadie se piense que soy un monstruo con los hombres como sugiere el título de la película Monster in law Los adoro. ¿Tanto como a las adolescentes fatuas que amenazan con jubilar a las ilustres veteranas, como se ve en la película? -La gente piensa que disfruté con la escena, pero fue divertida y nada más. No me regodeé en mi miseria de mujer desplazada. Sí es verdad que Hollywood no es un lugar muy amistoso para las actrices de la tercera edad. Jane Fonda y Jennifer López, suegra y nuera en esta película de Robert Luketic Jane Fonda y Jennifer López frente a frente- -en todos los sentidos de la palabra- Las dos actrices encarnan a una suegra y una nuera en esta comedia, La madre del novio con la que Jane Fonda regresa a las pantallas (eso sí, siendo una madre política de diseño y talla 36) Garras de porcelana TEXTO JAVIER CORTIJO MADRID. Si Jagger y McCarney reverdecen sendos laureles disqueros, Agassi llega a finales de grand slam y el Madrid casi ficha a Radja, ¿por qué diantres Jane Fonda no iba a volver a la gran pantalla, la mujer? Encima, en el año del centenario de su ilustre padre, que muy plácidamente debe estar descansando en algún estanque dorado como para preocuparse de que su hija la mayor haga aerobic sobre la tumba de Wyatt Earp. Al menos, la cuasisetentona Barbarella ha regresado de sus tres quinquenios vacacionales no haciendo de abuela, ni de bisabuela, sino de suegra- -las últimas veces que la vimos sobre fondo blanco fue leyéndole la cartilla a un De Niro más bovino que en Toro salvaje y sujetando la titánica estatura del gringo viejo Gregory Peck, que también entonaba entre dientes el canto del cisne- Madre política de diseño y talla 36, naturalmente, nada de doñas urracas, brujas macbethianas y demás hierbajos arquetípicos. Jane es mucha Jane, y su reentré no podía descuidar un estilismo o un hilo de oro. Aunque, en el fondo, la Fonda se ha equivocado de película: lo suyo hubiese sido colarse en Los padres de él y protagonizar una memorable pelea de gallos de crianza con Barbra Streisand, otra mujer icónica semidesaparecida en combate. Con lo celebrado que hubiese sido el choque de trenes por los cinéfilos flamencos, esos que se pirran por un tacón suelto de Carmen Maura, el tinte de bigote de John Waters, el corsé de Rutger Hauer, la redecilla de Rex Harrison en La escalera el lunar de Donald SuEmpieza therland en el Satiladrador y rycon y demás gadaullador este gets ya comentados en algún oscuro rinfilme, con cón. Cosa rara, poruna que al director Robert sobredosis Luketic, australiano con melenita a medio de asfalto asta (me da que no fue compañero de juegos de Mel Gibson) se le suponía tal sensibilidad friqui- fucsia atendiendo a su filmografía: Una rubia muy legal El chico de tu vida y, atención, la inminente de Dallas con el rumor de Burt Reynolds como hipotético J. R. (lástima que no haya cargado más hacia Falcon Crest apoteosis del catodic- camp Hombre, a falta de Barbra como hipotética consuegra, buena es JLo. (actriz que últimamente parece estar en la película equivocada, o mejor dicho, el sistema inmunológico de la película no parece tragar sus curvas guitarreras, cada vez más violoncelistas) como sufrida nuera- -encima, con su mejor morenodoncella, para que se cuele algún chiste racista y elitista que redondea el pastel con chorreras- que pronto decide adoptar la estrategia de si no puedes con tu enemiga, sé más mala pécora que ella Y así, el solomillo de la comedia se arma en torno al hueso de comprobar cómo se sacan los ojos ambas, sin que la sangre llegue al río (no están los tiempos para otro ¿Qué fue de Baby Jane? ni los modelitos se manchen con la arena de Venice Beach (unos asaltos de lucha en el barro playero sería demasiado pedir) Como siempre, los mejores momentos de hiel están empaquetados en el tráiler (igual que los sustos de Guardianes de la noche sin ir más cerca) así que avisados quedan. Una última queja: la falta de elemento- complemento masculino y conciliador, rol entre cascarrabias y calzonazos que tan bien han clavado leyendas como Paco Martínez Soria, Spencer Tracy (tanto en El padre de la novia como en Adivina quién viene esta noche Peter Falk o, en fin, el dicharachero dúo De Niro- Hoffman. En fin, que del concepto suegro pocos nos libramos o libraremos, por activa o por pasiva, así que mejor tomárselo con humor, que ellos ya nos pondrán el arsénico en la merienda.