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ABC VIERNES 16 9 2005 Sociedad 47 Pude ponerme la anestesia que sobraba, como cualquiera que estuviera allí Maeso admite que intervenía ciego y que pudo pincharse por no usar gafas b El médico acusado por el conta- Niega que se cortara el pelo antes de los análisis de los forenses para impedir que detectaran restos de droga en las muestras de cabello Asegura que nunca se le despertó ningún paciente antes de tiempo por hurtarle parte de la anestesia para drogarse gio masivo de hepatitis C en Valencia considera lógico que descendiera el consumo de anestésicos cuando él no trabajaba ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE VALENCIA. De ser ciertas, las declaraciones del anestesista Juan Maeso, acusado de contagiar la hepatitis C a 276 pacientes en cuatro hospitales valencianos entre 1988 y 1998, dejaron ayer al descubierto algunas lagunas del sistema sanitario en lo que al control de los fármacos se refiere, ya que según el acusado, para quien el fiscal pide 2.214 años de prisión, es imposible controlar la anestesia que sobra después de haber intervenido a un paciente. Pude habérmela puesto yo... y cualquiera que estuviera allí afirmó Maeso sometido a un durísimo interrogatorio por parte de Javier Boix, abogado de la acusación particular en representación de cinco afectados, quien preguntó directamente al médico acusado: ¿Usaba productos anestésicos más allá de lo necesario para su propio consumo? No fue la respuesta cortante con la que culminó un interrogario que desacomodó al acusado, según confesó él mismo al presidente del Tribunal cuanto éste le brindó la posibilidad de dar por concluida la sesión. El acusado, que había declarado que rellenaba las hojas de anestesia sólo cuando le daba tiempo y que jamás se le despertó un paciente antes de tiempo por haberle hurtado parte de los fármacos, quiso continuar. A lo largo de la cuarta sesión del juicio que se celebra en Valencia por el contagio masivo de la hepatitis C, el acusado, reconocido como el mejor anestesista de la capital, admitió que ha llegado a intervenir casi ciego a algunos pacientes porque no utilizaba las gafas que le servían para corregir la miopía que sufre desde niño y no descartó la posibilidad de que fuera por eso por lo que en alguna ocasión se pinchara al aplicar la jeringuilla a la cánula a través de la cual se le suministran los fármacos a los pacientes. abogada. A preguntas del abogado Manuel Mata, que actúa en representación de 14 afectados, Maeso aseguró que nunca ha comprado Fentanest (analgésico que empleaba en sus anestesias) en las farmacias y que en las dos ocasiones en las que se lo inyectó, para mitigar un dolor en un codo, recuperó el que guardaba en el maletín pro- fesional que utilizaba, años atrás, cuando prestaba servicio en clínicas privadas que carecían del material necesario. Admitió que cuando trascendió el escándalo y se le culpó estaba frustrado y hecho polvo pero precisó que su consulta al psiquiatra obedecía a una depresión transitoria, tristeza Análisis capilar El acusado considera lógico que cuado él se ausentaba descendiera el consumo de anestésicos en los centros hospitalarios en los que trabajaba (La Fe y Casa de Salud) y negó que sus reiteradas negativas, durante la instrucción judicial, a someterse a las pruebas de análisis de cabello para comprobar si era consumidor de drogas fueran una estrategia deliberada con el objetivo de ganar tiempo para poder cortarse el pelo y esperar que le creciera lo suficiente para que desapareciera cualquier rastro de un posible consumo de drogas. Actuó en todo momento por indicación de la que entonces era su