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ABC VIERNES 16 9 2005 Internacional 29 ELECCIONES EN ALEMANIA BUNDESTAG, ¿COMICIOS A MEDIDA? JOSÉ MANUEL COSTA os sistemas electorales suelen ser indicativos del carácter y de la Weltanschauung -concepción del mundo- -de cada país. En el Reino Unido, las elecciones aún se despachan como un torneo medieval- aristocrático de todos contra todos y el más fuerte se queda con el lazo de la dama y el disfrute del sillón. En la Francia postjacobina el sistema es parecido, pero con la evolución romántico- burguesa de que el acto final es un duelo cara a cara entre los candidatos mas fuertes. En Alemania el sistema está regido por un deseo de equilibrio y estabilidad que denuncia el amargo recuerdo de la disfuncional República de Weimar. Por un lado, los ciudadanos deben sentirse representados directamente por alguien (elección mayoritaria) por otro, el Parlamento debe ser un espejo ponderado la sociedad (elección proporcional) Así pues, los padres de la Alemania federal, decidieron combinar lo mejor de ambos mundos e idearon un sistema donde la mitad del Bundestag es elegido de forma mayoritaria directa y la otra mitad mediante listas hasta lograr la proporcionalidad entre los dife- L rentes partidos (siempre que superen el 5 por ciento) Así, los ciudadanos tienen dos votos, uno para la elección directa a un candidato y otro para la proporcional a una lista de partido. En principio parece sencillo. Primero se cuentan los votos directos y luego se va completando el total de cada Land con los de las diferentes listas según el sistema Hare- Niemeyer. El resultado final responde a la proporción de votos recibidos por cada partido. De esta forma se evitan en Alemania las mayorías aplastantes del Reino Unido, pero se salvaguardan las ventajas de la representación directa. Sin embargo, este complicado y benéfico plan, como otros muchos aspectos de la vida alemana, conduce a enredos estrambóticos que convierten un proceso perfectamente racional en perfectamente impredecible. ¿Qué sucede si, como ha pasado a menudo en Baviera con la CSU, un partido consigue más mandatos directos de los que les corresponderían según la proporción de votos? ¡Ah! Estos son los escaños colgantes y son los culpables de que el Bundestag tenga casi siempre más parlamentarios que los 598 fijados tras la reunificación de 1989. Si el supuesto anterior sucede, los elegidos directamente siguen yendo al Bundestag, pero la lista de su partido ya no entra en el reparto de escaños proporcionales. Sencillo, ¿no? No. Hay más. Esta mañana casi se nos atraganta la berlinesa del desayuno (aquí Pfannkuchen al leer en el rotativo Leipziger Zeitung que Angie Merkel piensa provocar unas nuevas elecciones si el resultado de las del domingo no le satisfacen y para evitar una gran coalición con los socialdemócratas o un gobierno rosa- verde tolerado por la Izquierda. Los democristianos han protestado escandalizados diciendo que no hay nada de eso, pero lo cierto es que la posibilidad existe y permitiría hablar de comicios a medida El candidato a canciller puede someterse a tres votaciones de investidura en el Bundestag. En las dos primeras necesita la mayoría absoluta de la Cámara. En la tercera es suficiente la mayoría relativa. Pero, y aquí viene el truco, el presidente puede nombrar al candidato electo o bien convocar nuevas elecciones. Es más, sería posible que la señora Merkel hiciera como el canciller Schröder y perdiera adrede una moción de confianza con el fin de provocar dichas elecciones. Cabe imaginar que a estas alturas el lector debe estar algo confuso. No hay que preocuparse, a los alemanes les pasa algo parecido. La comisaria de Competencia de la UE pide el voto para Merkel GUILLEM SANS. SERVICIO ESPECIAL BERLÍN. La comisaria de Competencia, Neelie Kroes, provocó ayer un escándalo en Bruselas al recomendar el voto para Angela Merkel. La candidata conservadora en las elecciones alemanas del domingo sería un regalo para Europa dijo al diario holandés Trouw. Kroes es del partido liberal de los Países Bajos VVD, que gobierna en su país en coalición con los conservadores. Criticada en el pasado por compaginar su labor política con cargos en empresas, Kroes está ahora en conflicto de competencias con su colega de Industria, el socialdemócrata alemán Günter Verheugen. Kroes precisó que su postura se debe sólo a que es una mujer quien compite contra Schröder Me parece una intromisión inaceptable señaló a Spiegel Online el presidente de los eurosocialistas, Martin Schulz. El eurodiputado verde alemán Daniel Cohn- Bendit pidió su dimisión, y el socialdemócrata Jo Leinen cree que si el presidente de la UE no le muestra la tarjeta amarilla a la holandesa, el caso Kroes puede acabar convirtiéndose en un caso Barroso