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26 Internacional CITA CON LAS URNAS EN AFGANISTÁN VIERNES 16 9 2005 ABC PUESTA AL DÍA DE LA ONU l actual sistema surgido de la Segunda Guerra mundial y de la confrontación entre bloques, no está a la altura de los nuevos retos y amenazas a los que se enfrenta la humanidad en este complicado inicio de siglo. No pocos dicen que se ha iniciado la Cuarta Guerra Mundial, no lo sé, lo que sí es evidente es que el sistema de gestión de la Tercera no vale hoy, y que tenemos que afrontar, además de los riesgos, no pocas incoherencias, entre las que cabe destacar el hecho de que durante décadas la mayor parte de los miembros de una Organización que funcionaba por principios democráticos, no eran democracias. GUSTAVO DE Hoy la mayoría lo ARÍSTEGUI son, pero muchos de sus miembros más activos no lo son. Hay que reformar la arquitectura institucional de la ONU, aunque me temo que se quedará exclusivamente en un retoque a la composición del Consejo de Seguridad. Sin embargo uno de los asuntos pendientes más importantes es que además de dar cabida a las potencias emergentes, que está bien, que se reforme el sistema de veto, que para los asuntos más delicados y peligrosos, los que se refieren a la paz, estabilidad y seguridad, es decir el capítulo VII de la Carta de la ONU, se requiera, aunque en su formulación parezca una contradicción, de un veto ponderado es decir, que en esos temas tenga que producirse el voto negativo de al menos dos miembros permanentes con derecho a veto para que sea posible el rechazo de una resolución. Esta medida evitaría la ruptura y polarización que hemos sufrido en el pasado como en el caso de Irak, cuando un miembro permanente se opuso primero con razones, y después sin ellas y por razones puramente cortoplacistas, a que se aprobase una segunda resolución tras la 1441. Pero no sólo por eso, daría una unidad y estabilidad a la comunidad como nunca antes, ante los mayores retos y amenazas que nos acechan. La nueva ONU se tiene que construir sobre los principios que ella misma reconoció como universales en la Declaración de Derechos de 1948. Hoy no es el caso, demasiados países y demasiadas ideologías totalitarias, demasiados fanatismos, están empeñados en diluir y denostarla como un medio más de dominio y hegemonía occidental. Mal empezamos. La famosa alianza de civilizaciones, que debería llamarse de culturas si hacemos caso de los principios de la ONU, sólo será posible entre democracias, es decir cuando muchos de los que atacan a occidente como opresivo dejen de ser ellos mismo regímenes dictatoriales que no respetan esos valores universales. Me temo que esta utopía necesaria está aún muy lejos, y que por desgracia no está ni en el radar de esta Cumbre del milenio, espero que alguien tome nota. E Trabajadoras de la comisión electoral preparaban ayer en Kandahar el material necesario para las elecciones AFP Al menos ocho aspirantes a los comicios afganos son reconocidos ex rebeldes talibanes. Otros 45 han sido excluidos, pero en la calle se sabe que en las listas siguen sus tapados La desconfianza da paso al miedo: continúa el imperio de las balas Candidatos con las manos manchadas de sangre LAURA L. CARO. ENVIADA ESPECIAL KABUL HERAT. No me importan estas elecciones, no voy a ir el domingo a votar a nadie: mira sus caras, no son gente preparada, que es lo que necesita Afganistán... y luego están los criminales, todos sabemos quiénes son, no serán políticos con mi voto Bashud, comerciante de Herat con experiencia de años vividos en el extranjero, apunta con desconfianza y un asomo de ira los carteles de los candidatos que se agolpan malpegados unos sobre otros en cualquier muro de la ciudad. Su escepticismo de hombre joven, pero con mucho mundo, es reflejo de una impresión extendida que empaña lo suyo el sentido de estos comicios: las listas electorales están infectadas de individuos que han estado vinculados a las mafias de la droga, a los señores de la guerra, a los grupos terroristas. Un 60 por ciento de los afganos así lo cree, según una encuesta realizada en ocho grandes núcleos del país, difundida la pasada semana por el Consorcio HRRAC, que agrupa a 15 ONG internacionales y locales. Y no es una invención: en Kandahar, el ex ministro de Exteriores, Mowlawi Wakil Ahmad Motawakil, 18 meses encarcelado tras la caída del régimen talibán por tener las manos manchadas, se pre- senta para que le voten sus vecinos. Con su mismo pasado, exacta biografía de viejos líderes de asesinos, se cuentan al menos siete aspirantes más, con nombres y apellidos. Para muchos, la decisión de la Comisión Electoral de Reclamaciones de excluir de este proceso a 45 sospechosos la última veintena de ellos el pasado día 12, en virtud de las reglas del sistema que prohíben concurrir a los que promuevan el uso de la fuerza inciten tensiones étnicas o tengan fuerzas militares no oficiales no pasa de una mera operación de maquillaje. O peor, de un engaño público, porque la descalificación se ha hecho tan tarde que las papeletas ya estaban impresas, y las opciones de los eliminados figuran en ellas. En cualquier caso, en la calle se teme que si el organismo evaluador ha quitado de la circulación a rebeldes con dos décadas de terrorismo a sus espaldas de la calaña de Bashir Baghlani, el comandante Didar o Mustafá Khan- -eso sí, tras recibir 2.000 reclamaciones- -en las listas se han quedado sus secuaces, tapados limpios de perfil más bajo. Los señores de la guerra están detrás de las listas de candidatos, es duro mantener esperanzas sobre Afganistán sabiéndolo: son los que tienen el dinero para hacer campaña, comprar votos, prometer cosas a la gente, y lo peor, poder e influencia para ganar. Persiste el imperio de las balas lamenta una mujer también en Herat. La responsabilidad de EE. UU. Pero ¿por qué se mantiene tal situación? La respuesta de Human Rights Watch alude a que la condescendencia con los señores de la guerra, es legado de la política inicial de Estados Unidos en la ofensiva contra los talibanes, cuando las fuerzas norteamericanas se apoyaron en las milicias regionales a pesar de sus abusivos antecedentes. Milicias con jefes que, luego, han gozado de la confianza del presidente Hamid Karzai, empeñado en colocar a los cuervos en ministerios y gobiernos provinciales. Muchos de los cuales intentaron comerle los ojos y ahora, en el terreno político, presentándose a las elecciones. Un 60 por ciento de los afganos cree que los candidatos no están preparados y son criminales