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24 VIERNES 16 9 2005 ABC Internacional Los líderes mundiales desperdician la ocasión de lograr resultados en una cumbre de la ONU Decepción en las ONG y en quienes esperaban una revisión de los Objetivos del Milenio su discurso para defender el muro que separa Israel de los Territorios Ocupados y pedir a Palestina que se implique más con la paz MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NACIONES UNIDAS. En el tiempo que se tarda en leer esta frase, dos niños morirán de hambre en el mundo. Uno cada 3,6 segundos. En los tres días que emplearán en leer sus discursos los 150 jefes de Estado reunidos en la cumbre de alto nivel de la ONU habrán muerto 72.000 criaturas por desnutrición. Pero, sobre todo, con su palabrería y falta de medidas concretas, los líderes del mundo habrán perdido la oportunidad de salvar esta cumbre y detener la tragedia ante la que Occidente parece haberse insensibilizado. En ellos habían depositado las ONG sus últimas esperanzas para avanzar en una reunión de élite destinada a encauzar la marcha hacia los ocho Objetivos del Milenio acordados hace cinco años, con los que, entre otras cosas, se aspira a reducir a la mitad para 2015 el número de personas que viven en la pobreza extrema (aquellos que susbsisten cada día con menos de lo que cuesta un café en Occidente, o sea, un dólar, que equivale a 77 centavos de euro) La cumbre de tres días que empezó el miércoles se abrió marcada por la apresurada firma en el último minuto de un documento débil con el que los gobiernos del mundo esperaban salvar la cara, después de meses de intensivas negociaciones en busca de reformas sustanciales que prácticamente no habían llevado a ninguna parte. Para quienes temían no tener nada que enseñar al mundo, fue un triunfo. Para quienes esperaban que se revisase el trabajo de estos cinco años y se establecieran nuevas pautas para cumplir los objetivos marcados, fue un fracaso. b Ariel Sharón aprovechó da por Intermón Oxfam. Pero en el podium de la Asamblea General no cambió la tónica que el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, definió con tristeza como la aplastante lógica del poder: Los ricos y poderosos lo utilizan para perpetuar el desequilibrio en el orden global y reforzar así sus medios de poder, y con ello perpetuar la incapacidad de los impotentes Los jefes de Estado de esa mitad del mundo que acumula la miseria repetían desde el estrado su decepción por lo que un día les dio la esperanza de salvarse, mientras que los de las diez naciones que contabilizan el 75 por ciento del producto interior bruto mundial reiteraban las promesas y se congratulaban por los pocos logros obtenidos en el documento que, según Oxfam, hace un flaco favor a los Objetivos del Milenio. Viejas melodías Las cantinelas ciertamente sonaban familiares. Es nuestra obligación salvaguardar la libertad en el mundo y nuestra obligación proveer los recursos para acabar con la pobreza decía ayer Silvio Berlusconi en su turno de palabra, más enfocado a lograr un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU con el que cumplir la primera parte de su declaración de intenciones, que en ofrecer soluciones para la segunda. Los Reyes, con Annan y Rodríguez Zapatero en la sede de la ONU Otros, como el primer ministro israelí, Ariel Sharón, vivían en un año diferente, el 5.766, que en unos días entrará en el calendario judío, según dijo al felicitar al mundo por el Año Nuevo. Sharón, en un discurso de marcado tono bíblico, no mostró preocupación por los niños del mundo, sino por los hijos y nietos de su orgulloso pueblo judío, a los que aspira a dejar un tierra en paz. No hubo en su mensaje referencia alguna a la revisión de los Objetivos del Milenio para la que se había convocado la cumbre, sino que aprovechó sus minutos en el estrado para defender ante el mundo la edificación de un muro que seguiremos construyendo pa- Bill Clinton reúne por su cuenta a 35 jefes de Estado M. G. NACIONES UNIDAS. Es la contracumbre aunque el expresidente Bill Clinton se niegue a llamarla así. Si ayer la ONU se ahogaba en palabras, a pocas manzanas el hotel Sheraton se llenaba de hombres poderosos que tendrán que comprometer en este programa mucho más que su nombre. La llamada Iniciativa Global, que el expresidente estadounidense estrena este año, con vistas a repetir anualmente durante toda una década en paralelo a la Asamblea General de la ONU, se nutre de 800 Las promesas de los ricos Después de meses de negociaciones frustradas por los intereses particulares de algunos países, los jefes de Estado y de Gobierno tienen en su mano la última posibilidad de salvar el contenido de esta cita suplicó Marta Arias, responsable para España de la campaña de Objetivos del Milenio organiza- consejeros delegados de grandes empresas y 35 jefes de Estado. Sólo por participar, la mayoría ha tenido que pagar la abrumadora cantidad de 15.000 dólares por cabeza, y lo que es más: comprometerse a cumplir las tareas asignadas por la iniciativa, que serán negociadas y estipuladas escrupulosamente en un contrato al que se dará seguimiento. El que no la cumpla se enfrentará a la deshonra pública y no será admitido en sucesivas ediciones. Esta conferencia no trata de palabras, sino de acciones aclaró enfático Jay Carson, portavoz de la Iniciativa Global. El presidente (Clinton) ha dejado muy claro que si la gente no viene aquí a marcar la diferencia está en el sitio equivocado Entre los ejemplos de las tareas que se les asignarán Carson menciona la posibilidad de elegir un país cualquiera de África, calcular la cantidad de gente que no recibe tratamiento para el sida a través de los programas oficiales, y suplirla con sus fondos personales o recaudados. Los participantes se lo pueden permitir. En la lista de los ricos y poderosos aparecen magnates de la comunicación como Rupert Murdoch (News Corporation) y Richard Parson (Time Warner) mandatarios como el primer ministro británico Tony Blair y el Rey Abdalá de Jordania, filántropos como el griego Richard Soros o el irlandés Tom Hunter, economistas como el presidente del FMI, Rodrigo Rato, o el académico peruano Hernando Soto, políticos como el líder del Sinn Fein, Gerry Adams, o la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.