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ABC VIERNES 16 9 2005 Opinión 7 los coeficientes correctores por el paso del tiempo, porque conducirá inevitablemente a la huída de bases imponibles hacia otros países. En una línea equivocada van también los planteamientos de posibles recortes en las deducciones por vivienda (eliminar los porcentajes incrementados sobre los primeros 4500 euros del pago por hipoteca) y por planes de pensiones (suprimir los límites de aportación incrementados en edades próximas a la jubilación) por cuanto son un instrumento imprescindible para fomentar el ahorro a largo plazo, y sirven no solamente para incrementar la tasa de ahorro de la economía, sino también para complementar, en el caso de los planes de pensiones, el futuro de los jubilados dada la insostenibilidad del sistema público de pensiones como consecuencia del creciente e inevitable envejecimiento de la población. Por otro lado, el IRPF se ha revelado como el impuesto por excelencia de las empresas españolas, de ahí la urgente necesidad de disponer de una fiscalidad adecuada, no sólo para favorecer la potencialidad de las mismas sino también para conseguir una mayor convergencia con el resto de los sistemas europeos. Tal y como se plantea esta reforma supondrá un endurecimiento de la fiscalidad del ahorro en puntos clave como las variaciones patrimoniales y de llevarse finalmente a cabo, los efectos nocivos sobre el potencial de crecimiento superarán ampliamente las posibles mejoras derivadas de la bajada del tipo marginal máximo y de la reducción del número de tramos. LA ESPUMA DE LOS DÍAS UNA ONU MÁS DESUNIDA U adecuado cualquier apoyo a la familia pues modula la fiscalidad a la baja teniendo en cuenta las distintas capacidades económicas de los contribuyentes; es necesario, en todo caso, mantener estas deducciones en base incluyendo siempre beneficios para las familias con situaciones particulares específicas como las familias numerosas, con niños pequeños o con personas mayores a su cargo. Con respecto a otros aspectos de la reforma que se han planteado, resulta especialmente contraproducente elevar la imposición sobre las rentas del capital mediante el endurecimiento de la tributación de las plusvalías, al subir el tipo del 15 al 18 por ciento y el riesgo de abandonar El sistema fiscal debe contribuir a mejorar la competitividad, para lo cual no sólo es importante una mayor neutralidad, sino también el descenso de los impuestos que provocan exceso de gravamen. Por ello, es urgente rebajar el tipo del Impuesto sobre Sociedades y las Cotizaciones Sociales con el fin de favorecer la competitividad de las empresas y fomentar la inversión y la creación de empleo; así como suprimir el Impuesto sobre Sucesiones y que el Impuesto sobre el Patrimonio pase a ser una figura de control y no de recaudación. El proyecto de Reforma que ahora plantea el Gobierno no va por mal camino pero supone solamente un paso corto, pues estamos ya inmersos en un auténtico mercado único y en un mundo cada vez más competitivo, de forma que será necesario llevar a cabo una reforma en profundidad de nuestro sistema fiscal para garantizar así una senda de crecimiento generador de empleo y bienestar. PALABRAS CRUZADAS ¿Deben subirse los impuestos sobre el tabaco? SÍ, PERO BAJANDO OTROS N materia de impuestos, cuidadín, cuidadín... te descuidas y los suben. Los gobernantes tienden, por ley de la gravedad, a recaudar más y a gastar más. Gastan porque está en su condición, y luego justifican los impuestos por la felicidad del común. Por ejemplo, justifican subir los impuestos para pagar la sanidad ¿alguien quiere peor sanidad? pero no dicen ni pío del despilfarro en televisiones públicas y demás francachelas. El gasto público en España no debe subir (hasta los socialistas lo dicen) y por tanto no hay razón para incrementar los impuestos. Eso no quiere decir que se quede el modelo como está, la reforma es necesaria, tanto como su simplificación; FERNANDO G. URBANEJA hay que aspirar a la eficacia y a la eficiencia. En ese proceso conviene pasar por la experiencia de la tarifa única o plana del IRPF, e incluso por su sustitución por un IVA aplicado a todos los rendimientos. Pero también pasa este proceso por un uso más intenso de impuestos sobre determinados consumos y servicios, cuya recaudación es sencilla. Es el caso del tabaco, que en España sufre tasas más bajas que la media europea, lo cual previene del argumento del contrabando como consecuencia inevitable de una presión fiscal excesiva. CUIDADO CON LA LIGA DE LA TEMPLANZA OS impuestos sobre el tabaco tienen que ver con los impuestos, y no con el tabaco. Se trata de la libertad, no de la salud. Miente el Gobierno cuando proclama que subirá los impuestos sobre el tabaco para cuidar nuestros pulmones. La prueba es que jamás dirán los políticos que aumentan los impuestos para financiar las televisiones públicas. Son políticos, pero no idiotas. Por tanto, buscan legitimar la coacción. La opinión pública no aceptaría pagar más impuestos para el despilfarro. Entonces, el gobernante recurre al chantaje: yo le cobro a usted, pero por una buena razón. Las damas de la Liga de la Templanza se oponían al alcohol, CARLOS R. con motivo. Pero además pidieron, y BRAUN consiguieron, la Ley Seca. Es gran tragedia de nuestro tiempo que la moral ha sido identificada con el derecho. Las conductas correctas ya no pueden ser recomendadas, y han de ser impuestas como los impuestos. Ya no se trata de convencer sino de vencer. La ley y la justicia, antes amparo del ciudadano, son ahora escudo del poder contra la libertad. El próximo paso, tras los automovilistas y los fumadores, lo aviso, será ir contra los gordos. Algunos esclavos entrechocaban sus grilletes al son de ¡viva el amo! Hoy dirían: ¡salud! E L N sabio dijo que las Naciones Unidas encarnan perfectamente en forma institucional la paradoja trágica de nuestro tiempo: se han hecho indispensables antes de llegar a ser efectivas. Por eso se da la circunstancia de que, cuando más se las necesita, como ahora mismo, más acusan una fatiga estructural que no remedian ni la Asamblea General ni el Consejo de Seguridad. Para seguir siendo no pueden trasladarse mucho más allá de lo que es su actual estructura, pero para irse desarrollando requieren de la energía que solo un líder potente y permanente puede darles. No pocas viejas retóricas sucumben ante la contundencia de esta reaVALENTÍ lidad histórica: acaba de PUIG certificarse que, por una vez en el transcurso de una generación, la ONU, con la mayor concentración de líderes de la historia mundial, ha perdido una notable oportunidad. La primera baja son las propias Naciones Unidas, demasiado acostumbradas a mecerse en su propia palabrería, en un mundo de buenas intenciones veteado de cinismo profundo. Ahí la Unión Europea peca de contradicción entre lo que dice y lo que hace. Es apuntarse siempre a la tesis del árbol de Navidad para todos, fingiendo que no se excluye a nadie. En realidad, el único liderato que se divisa en las Naciones Unidas es el de los Estados Unidos, pero eso es un tabú, una insolencia y un sinsentido. Fallaron en cuestión de horas las iniciativas de desarme y no proliferación, la reforma del consejo de Seguridad y una estrategia común antiterrorista: lo único audible fue la voz de Bush, después de las devastaciones del huracán Katrina Desde luego, algún comunicado se redactará para que finalmente las cosas no parezcan lo que son. Para empezar, Dominique de Villepin cenó con Kofi Annan y dijo que el paso adelante es satisfactorio. Para Villepin y otros muchos, el agente maligno del fiasco no es otro que John Bolton, recién incorporado a las Naciones Unidas como representante de unos Estados Unidos cuya aportación es de un veinte por ciento del presupuesto general. Poco tiempo le ha hecho falta, al parecer, para distorsionar la voluntad de las otras ciento noventa naciones que hoy son miembros de la ONU. Asombrosa capacidad mefistofélica por contraste con el baño maría de inocencia histórica que es el ecosistema constante de la ONU. Le Figaro se pregunta si todavía podemos esperar la reforma de unas Naciones Unidas que reúnen a 191 países, con 10.000 funcionarios en nómina y 67.000 cascos azules en 19 distintas misiones de mantenimiento de la paz. Tal vez ocurre que el nuevo orden- -o desorden- -internacional en poco corresponde con la calcomanía actual de las Naciones Unidas. Toda la culpa, por supuesto, es de George W. Bush, capaz también por sí solo de depredar la biosfera a manos llenas. vpuig abc. es ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate