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62 Espectáculos JUEVES 15 9 2005 ABC FLAMENCO Tarantos Libreto y dirección: Emilio Hernández. Música: Chicuelo y Tomatito. Coreografía: Javier Latorre. Intérpretes: Carmelilla Montoya, Ana Salazar, Juan Carlos Lérida, Candy Román, Miguel Cañas, Antoñete, Juan Mateos, Marco Vargas, Virginia Ureña, Cristóbal García, Gloria Palos, José Galán, Inma Garrido, Yolanda Cortés, Iván Alcalá, Angel Güell, Fede Gómez, Susana Medina, El Coco y Amara Rey. Músicos: El Salva, Eduardo Pacheco, Guim García, Lito Iglesias, Barnabas Hangonyi, Raúl Fuertes, Juan A. Guerra, El Rubio y Yaan Sánchez. Lugar: Teatro Albéniz. Fecha: 13- 9- 05. TEATRO Almacenados Autor: David Desola. Dirección: Juan José Afonso. Escenografía: Jon Berrondo. Vestuario: Miguel Crespí. Iluminación: Rafael Mojas. Intérpretes: José Sacristán y Carlos Santos. Lugar: Teatro Fígaro. Madrid HORMIGAS JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN UNA ESPLÉNDIDA COREOGRAFÍA MANUEL RÍOS RUIZ l teatro flamenco deviene de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Desde entonces ha evolucionado constantemente, con obras como La canción de la Lola (1892) de Ricardo de la Vega, o Las calles de Cádiz (1935) de Ignacio Sánchez Mejías, hasta alcanzar una dimensión más definida con las obras interpretadas por el grupo La Cuadra, dirigido por Salvador Távora, a partir de 1971. Y ahora se nos presenta con forma de musical el espectáculo Tarantos inspirado en la obra La historia de los Tarantos de Alfredo Mañas- -que dio lugar a la famosa película interpretada por Carmen Amaya y Antonio Gades- que trata de un drama amoroso, a la manera de Romeo y Julieta donde las familias enfrentadas son las gitanas de los Tarantos y los Zorongos. Con argumento tan conocido como atractivo, Javier Latorre- -que ya había dado muestras concluyentes de su buen hacer- -se ha consagrado como uno de los más ciertos coreógrafos del género. Su trabajo, sobre los estilos de martinete, tangos, bulerías, tientos, rumbas, alegrías, zorongo, tanguillos y baladas, alcanza momentos sumamente brillantes, secundado por un conjunto de intérpretes que se creen y sienten lo que están bailando y cantando de una forma entrañada. Por lo que a lo largo de la función se nos ofrecen pasajes de gran efecto artístico y escénico. Y en ese elenco tan lucido en su totalidad, sobresalen Carmelilla Montoya, Ana Salazar y Miguel Cañas, en los papeles de Soledad La Taranto, Juana La Zoronga y Juan Encueros, respectivamente. Con Tarantos se abre una puerta nueva a las posibilidades representativas del flamenco, porque nos enseña que con un tratamiento de gran musical tiene, indiscutiblemente, un esperanzador futuro por delante. El público aplaudió espontáneamente diversas escenas y con fuerza al término de la representación. E a fila de hormigas que atraviesa el almacén vacío sigue el mismo itinerario, tozuda, invariablemente. Igual que el señor Lino ficha cada día a las seis y cincuenta y tres porque el reloj va adelantado siete minutos, y permanece en su puesto hasta las tres de la tarde, aunque el reloj marque ya las tres y siete. Ocho horas y siete minutos durante las que se muestra digno, impertérrito, mientras sentado tras su mesa afila lápices y espera a que suene el teléfono o llegue un camión con material para el almacén del que es encargado. Un puesto del que se jubilará en cinco días durante los que tendrá que instruir a Nin, su sucesor. En la importancia que otorga a su trabajo y la seriedad con que se lo toma sustenta su dignidad como trabajador y ser humano, como si cuestionarse el absurdo de haber permanecido durante décadas en una nave vacía, entregado a pequeños rituales insignificantes, pudiera resquebrajar el entero armazón de su existencia. En los comentarios aparecidos durante la larga gira realiza por Almacenados antes de llegar a Madrid, se ha subrayado con frecuencia la interesante filiación beckettiana de este personaje fortificado tras la rutina y que asume paulatinamente las dimensiones reales su actividad laboral en los días que comparte con el aprendiz Vamos a lo que vamos y estamos a lo que estamos le repite) Nin pregunta, introduce leves cambios en la inactividad del almacén, propicia algún acontecimiento y acepta finalmente la estupidez de L José Sacristán, protagonista de Almacenados su trabajo, que supone, eso es lo importante para él, un sueldo fijo; un cambio trascendental con respecto al señor Lino: Nin no necesita enmascararse tras una falsa dignidad, le basta con cobrar regularmente al final de cada mes. David Desola, que obtuvo en 1999 el Premio Marqués de Bradomín por su obra Baldosas realiza una inteligente reflexión sobre el trabajo, la sumisión ciega a unas normas, las diferencias generacionales, la falta de ilusión, la soledad... y lo hace sin una pizca de hueca trascendencia, por medio de unos diálogos sencillos y vivos, cargados de humor y que depositan briznas de emoción tras las risas que provocan. Juan José Afonso contribuye eficazmente con su limpia dirección a la DAVID RUANO fluidez de esta estupenda comedia, que cuenta con una poderosa y al tiempo ligera escenografía proyectada de Jon Berrondo, presidida por el gran reloj que marca la acción. Capítulo aparte merecen las interpretaciones: José Sacristán encarna magistralmente al señor Lino, soberbio en las transiciones de la segura dignidad al trémulo desmoronamiento; un gran trabajo cargado de humanidad con el que llena el inmenso almacén que aparece en el escenario. Y junto a él, justo siempre en la réplica, muy seguro, le mantiene el pulso el joven Carlos Santos. Como escribió mi compañero y amigo Sergi Doria con motivo del estreno en Barcelona: Almacenados es teatro de verdad, y lleno de verdad, añado. Llega a Madrid La retirada de Moscú un retrato tragicómico de las separaciones matrimoniales JULIO BRAVO MADRID. Después de un año de gira por toda España, mañana se estrena en el Centro Cultural de la Villa de Madrid La retirada de Moscú una obra del británico William Nicholson- -nuevo en esta plaza, ya que es su primera comedia estrenada en nuestro país- -que dirige Luis Olmos y protagonizan Gerardo Malla, Kiti Mánver y Toni Cantó. La retirada de Moscú narra la historia de una pareja que se separa después de treinta años de matrimonio. El conflicto creado y la intermediación del hijo de ambos es el nudo de esta pieza, que ha adaptado Ignacio Artime, asímismo productor, junto con Concha Bustos, del espectáculo. Luis Olmos explica que el título sur- ge del libro que está leyendo en el momento de la obra el personaje que interpreta Gerardo Malla, y que narra la sonada derrota napoleónica en Rusia. El autor realiza un analogía entre este hecho histórico y la situación de la pareja, que después de treinta años de convivencia comprueba que el lugar común al que han llegado está arrasado Tanto el director como los intérpretes coinciden en señalar que la obra resulta muy cercana y que los espectadores se sienten muy reflejados e identificados con la situación y los personajes. Desde el escenario- -cuentan Toni Cantó y Kiti Mánver- -hemos podido notar la respuesta del público, cómo asentían ante determinadas fra- ses, o como reaccionaban a las situaciones Al principio les chocó que los espectadores se rieran en determinados pasajes en los que nosotros estábamos hechos polvo según palabras de la actriz, que considera que le ha tocado la lotería con este papel. Hemos podido comprobar- -apunta Gerardo Malla- -que en España hay mucha gente separada, y cómo esta comedia les toca muy de cerca Luis Olmos destaca que La retirada de Moscú (que estará en cartel en madrid hasta el 30 de octubre) es en el fondo una obra positiva. El humor está presente en toda la obra, y el autor sabe dosificarlo perfectamente a lo largo de la función para contrapesar la gravedad del asunto que trata