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ABC JUEVES 15 9 2005 Cultura 61 El TNC recupera con Fuente Ovejuna el corral de las comedias b Con esta obra de Lope, que se estrena hoy en el teatro Pavón de Madrid y estará en cartel hasta el 9 de octubre, el conjunto catalán abre la temporada clásica J. HERNÁNDEZ MADRID. Los responsables del Teatro Nacional de Cataluña (TNC) con Domenech Reixach (que será sustituido en breve por Sergi Belbel) a la cabeza, pensaron hace unos meses que ya era hora de hacer los grandes del Siglo de Oro español, después de haber representado clásicos europeos como Shakespeare. Y quién mejor que Ramón Simó, responsable de poner en escena el Calígula de Albert Camus y el Cara de plata de Valle- Inclán (en el Teatro Nacional de Cataluña y el Centro Dramático Nacional, respectivamente) para acercarse a uno de los grandes textos de esta época dorada de las letras españolas como es Fuente Ovejuna Simó explicaba ayer, en la presentación en el teatro Pavón de Madrid de esta obra, con la que la Compañía Nacional de Teatro Clásico abre su temporada, que de Fuente Ovejuna le ha interesado la ironía de Lope al tratar las relaciones de poder y cómo les afecta cuando recrea a esos villanos de un pueblo cordobés que deciden un buen día de 1476 matar al comendador que dirige sus destinos. Imagen de la torre desde la montaña de Collserola, vista a través de la Sagrada Familia de Gaudí ÓSCAR GARCÍA Barcelona abraza el edificio obús de Nouvel como nuevo icono de la ciudad Los Reyes inauguran mañana la espectacular nueva sede del grupo Agbar Torre Agbar, Gas Natural también estrenará sede en unos meses; en el otro extremo de la Diagonal, las torres negras de la Caixa vigilan la ciudad ÀLEX GUBERN BARCELONA. En los años previos a 1992, nadie en Barcelona sabía de ese concepto que se ha venido a conocer como skyline Tuvo que venir Norman Foster a plantar su torre de comunicaciones en lo alto de Collserola para que a partir de entonces todo el mundo se llenara la boca hablando del perfil de la ciudad Fue un cambio fundamental, el momento a partir del cual Barcelona abrazó de forma decidida su vocación de ciudad referente en la arquitectura. Quince años después de esa inflexión, Barcelona contempla asombrada cómo le siguen creciendo por doquier edificios de autor, y cómo las revistas especializadas siguen señalando la ciudad como abonada tierra de promisión arquitectónica. En este contexto, y cuando sólo la nómina de edificios singulares parece sostener el orgullo en una ciudad algo baja de tono, Sus Majestades los Reyes presidirán mañana el estreno de la nueva sede corporativa de Aguas de Barcelona. Sin exagerar, la torre Agbar, diseñada por Jean Nouvel en colaboración con el estudio barcelonés b 720, se ha convertido ya antes de su apertura en icono de la ciudad. No marcado por la pob Tras la lémica- -a diferencia de la mayoría de nuevos edificios en Barcelona éste se ha valorado de manera más bien unánime- el obús de Nouvel ha levantado tanta expectación como en su momento lo hizo el Palau Sant Jordi de Isozaki, más recientemente el Edificio Fórum de Herzog y De Meuron y, probablemente en un futuro, la novia de titanio de Gehry en la Sagrera. La sorprendente perspectiva de la Sagrada Familia agazapada bajo el imponente tronco de la Torre Agbar ha impactado. Cuando un edificio se piensa para el emplazamiento, para la compañía y para la ciudad que lo acoge, se acaba por notar, y este es el caso señala Fermín Vázquez, al frente del estudio b 720, cuando intenta explicar la rapidísima manera con la que el edificio se ha integrado en el paisaje barcelonés. Se detecta en general, y más en Barcelona, una demanda de experimentación, una búsqueda de lo nunca visto, y esto es algo que facilita mucho la digestión de este tipo de edificios singulares prosigue Vázquez. No obstante, y precisamente por esta tendencia hacia lo singular, la innovación se convierte a menudo en dogma, y eso hace que algunos nuevos proyectos se vean impostados Es, señala Vázquez, uno de los peligros que atenazan a la arquitectura y al diseño barcelonés, una excesiva autoconciencia de sí mismo que puede acabar por restar frescura a los proyectos Es un amaneramiento que, en todo caso, Vázquez define como mal menor en un panorama estimulante. Sin alarde de medios En este montaje, el espectador no encontrará, a su juicio, un gran alarde de medios ni de maquinaria, sino tan sólo las tarimas, los actores y actrices y las luces Con ello es suficiente, en su opinión, para explicar esa universalidad que esta versión adaptada por Juan Mayorga pretende hacer llegar: un Lope que invita a reflexionar si realmente el pueblo es tan bueno y tan santo en esa interrelación que se produce entre el poder y la ciudadanía aclara Simó. Mayorga, que también acudió a la presentación en el teatro Pavón, habla de varias razones para ver todos a una esta obra que se estrena hoy y que estará en cartel hasta el 9 de octubre. Para él, Simó asienta su trabajo sobre dos ejes como son la palabra del poeta y el cuerpo del actor También cree él que la obra- -por algo es un clásico- -conecta nuestro pasado y nuestro presente pues trata de la creación del siempre problemático en el buen sentido Estado Español que vino con los Reyes Católicos. Este montaje del TNC se enmarca en el proyecto Lope por Lope al que la Compañía Nacional de Teatro Clásico corresponde con la representación en Barcelona de El castigo sin venganza Karselé ilumina la torre Con 145 metros, la Torre Agbar no es el edificio más alto de Barcelona, pero en estos momentos sí es el más contemplado, tanto de día, cuando el recorrido del sol a lo largo de la Diagonal hace que adquiera cambiantes tonalidades, como de noche, cuando desde sus más de 4.400 ventanas se proyectan miles de colores convirtiéndola en lámpara mágica. La iluminación es una expresión artística en sí misma comenta Vázquez al valorar el trabajo del francés Yann Karselé, especializado en iluminar edificios y que, tras deslumbrar en la Biblioteca Nacional de Francia, fue requerido por Nouvel para la Torre Agbar. Además de la estética, la inauguración de un edificio como éste tiene otras lecturas, también empresariales. Símbolo del poderío del grupo Agbar, la torre de Nouvel precederá en unos meses a la apertura de la nueva sede de Gas Natural, otro edificio singular, en este caso de Miralles y Tagliabue. En el otro extremo de la Diagonal, las clásicas torres negras de la Caixa, que controla ambas empresas, lo vigilan todo. Fermín Vázquez, socio de Nouvel en el proyecto, destaca la demanda de experimentación que se reclama a la arquitectura