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ABC JUEVES 15 9 2005 Internacional 25 Más de 170 muertos en Bagdad tras una oleada de atentados de Al Qaida Asesinados 114 obreros chiíes en el primero de los once golpes del día b Horas después de que el Go- INCALCULABLE INCONSCIENCIA ras leer ayer en estas páginas al profesor Grisolía, cabe deducir que uno de los mayores azotes de la civilización presente es el pueblo de Estados Unidos. Para el gran bioquímico, desde 1941 a nuestros días se han sucedido los ataques a los derechos humanos por parte de los norteamericanos: desde lo hecho en tiempo de guerra en Japón y a los japoneses nacionalizados norteamericanos hasta nuestros días en Irak, pasando por Vietnam, Kyoto y otros. Desafortunado paralelismo. Hay una gran diferencia entre cómo actuó Harry Truman en Japón en 1945- -tras las bombas atómicas- -y cómo puede actuar hoy Bush: TruRAMÓN man había ganado la PÉREZ- MAURA guerra y debía en ese momento ganar también la paz. Y lo hizo. Occidente, liderado de nuevo por Estados Unidos, está hoy inmerso en una guerra que se libra ante las cámaras en Irak y de forma soterrada hasta en el barrio de Carabanchel. Ése pueblo al que el profesor Grisolía acusa de tantos males es el que nos ha dado a todos la libertad de la que disfrutamos hoy. ¿Se pregunta alguna vez por qué países como Polonia, Hungría o Chequia, recién ingresados en la UE, se alinean hoy con Washington antes que con París o Berlín? Porque saben que deben su libertad del yugo soviético al mentor ideológico de George Bush, Ronald Reagan. No a políticas de apaciguamiento como la que se desprende de ese artículo. Lo que más sorprende del citado texto es que presente como ejemplo vergonzante algo que cuando menos, debería ser ejemplificante para muchos. Cita la ignominiosa represión que tras el ataque a Pearl Harbor sufrió la población norteamericana de origen nipón. Mas en lo que pretende describir como infame está el germen de la grandeza de ese país. Tras el ataque japonés se detuvo en campos de concentración a los japoneses que vivían en Estados Unidos y a los ciudadanos americanos de origen japonés. Fue una reacción desmedida fruto de una agresión. Mas en un caso sin precedentes, el propio Tribunal Supremo de los Estados Unidos, en diciembre de 1944, es decir, en tiempo de guerra, obligó al presidente Roosevelt a ponerlos en libertad. ¿Qué otro país hubiera hecho algo igual? ¿Qué país hubiera antepuesto entonces los derechos de esos individuos al potencial riesgo que podía derivarse de su libertad para la comunidad? Eso es grandeza, nada de lo que avergonzarse. Esperemos que los musulmanes europeos de hogaño no se vean nunca en una situación como la de aquellos japoneses. Estados Unidos, encabezado por el presidente Bush, libra hoy, con desigual acierto, otra guerra contra un enemigo que ansía nuestra destrucción. Algunos- -quizá pocos- -creemos que es mucho lo que estamos defendiendo. Aunque ello haga que mentes tan respetables como la del profesor Grisolía nos encuadren en la categoría de sistemas mediáticos manipulados T bierno de Irak enviara el borrador de la nueva Constitución a la ONU, los terroristas teñían de sangre la capital iraquí ABC BAGDAD. El sábado pasado, fuerzas estadounidenses e iraquíes lanzaron un ataque contra Tall Afar, ciudad fronteriza con Siria, considerada uno de los bastiones de la insurgencia y los terroristas extranjeros. Murieron 150 rebeldes y fueron detenidos más de 400 sospechosos. La campaña para vengar a los suníes de Tall Afar ha comenzado Con un comunicado en su clásica línea apocalíptica- -cuya autenticidad, como es habitual, es prácticamente imposible de comprobar- -Al Qaida justificaba ayer la devastación a la que sometió a la capital del país del Tigris y el Éufrates con una oleada de once atentados que se saldaron con más de 170 víctimas mortales, civiles en su mayoría, y cerca de 550 heridos. Cruenta venganza. El atentado más letal se produjo a primera hora de la mañana en el barrio bagdadí de Al- Kazimiya, al que acuden cada jornada numerosos albañiles chiíes en busca de trabajo, y muy cerca del puente sobre el que el 31 de agosto una estampida acabó con la vida de al menos mil peregrinos, también chiíes. Trampa mortal Un hombre llegó en un coche (marca Opel, según fuentes del Ministerio de Interior iraquí) y congregó a los obreros para proponerles trabajo. Acto seguido hizo estallar el vehículo Así describía un testigo el modus operandi del primero de los once ataques terroristas del día, en el que murieron al menos 114 personas y 162 resultaron heridas. Con los cadáveres aún sobre las aceras y con los restos del vehículo humeantes, un segundo kamikaze lanzó su coche bomba contra un convoy del Ejército norteamericano en la calle Canal de Bagdad e hirió a dos soldados. Después, cuatro civiles murieron y 22 fueron heridos en un ataque similar contra una patru- lla de militares iraquíes en el barrio de Choola. El terror no cesó: tres soldados fueron asesinados en el distrito de Hurriya en el cuarto atentado de un día sangriento. El quinto golpe se saldó con un muerto y diez heridos. El sexto, en la carretera de Damasco, mató a cuatro civiles e hirió a otros 19. En la zona suní de Al- Adamiya cuatro civiles fueron heridos. Por su parte, el barrio de Al- Amiriya fue objeto de un doble ataque. Dos policías iraquíes murieron y otras tres personas fueron heridas en un tiroteo con insurgentes. Después, una explosión causó heridas a otros cinco agentes. En el noveno, un marine resultó herido en un ataque en una gasolinera custodiada por los soldados. Tres policías iraquíes fueron heridos cuando acudían como refuerzos en el décimo golpe. En el undécimo atentado, un proyectil de mortero mató a cinco civiles Esta ofensiva de Al Qaida supone el enésimo jaque al nuevo Gobierno iraquí, el día en que el borrador de la nueva Constitución era entregado a Naciones Unidas. Heridos del primero de los once atentados del día, en el bagdadí barrio chií de Al- Kazimiya, reciben asistencia médica AFP Al- Zarqaui lanza la guerra total contra los chiíes de Irak ABC TAJI. La marea de violencia que inundó ayer Irak no se limitó a la ciudad de las mil y una noches. El rojo amanecer en Taji, 15 kilómetros al norte de Bagdad, parecía indicar que se había vertido sangre durante la noche. A las cuatro de la madrugada, una caravana de vehículos militares llegó a Taji. De ellos descendieron hombres uniformados que comenzaron una redada casa por casa. Después, seleccionaron a varios miembros de la tribu chií de Bani Tamin y los condu- jeron a la plaza pública. Acto seguido fueron ejecutados. El rojo amanecer en la ciudad de Taji dio testimonio de la matanza: 17 cadáveres, con las manos atadas y los ojos vendados, asesinados a tiros. Horas después, AlZarqaui, el jefe de Al Qaida en Irak, anunciaba en una grabación de audio la guerra total contra la comunidad chií dondequiera que se encuentre en Mesopotamia y desafiaba a los gobernantes a abandonar la zona verde de Bagdad para enfrentarse a sus muyahidines.