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6 Opinión JUEVES 15 9 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JACQUES DIOUF DIRECTOR GENERAL DE LA ONU PARA LA AGRICULTURA Y LA ALIMENTACIÓN LA LECCIÓN DEL CASO MAESO LGUNOS asuntos de la actualidad cursan con especial alboroto ciudadano. Desbordan los que serían sus cauces lógicos de desarrollo e hipertrofian su presencia en los medios de comunicación y, por ende, acaparan grandes parcelas en la finca de la opinión pública. Está naciendo ahora, al hilo del juicio que se celebra en Valencia contra un anestesista que, presunta y voluntariamente, contagió la hepatitis C que padecía a 276 de sus pacientes, uno de esos asuntos y, dadas sus circunstancias argumentales y procesales, nos acompañará durante los próximos meses. Está muy lejos de mi ánimo abrir un juicio paralelo al que se sigue en M. MARTÍN la Audiencia de ValenFERRAND cia contra el anestesista Juan Maeso. El fiscal solicita 2.214 años de prisión porque parece probado que el anestesista en cuestión, profesionalmente muy respetado, sabía que padecía una infección hepática y, a pesar de ello, utilizaba con sus pacientes la misma jeringuilla con la que previamente se había autoinyectado estupefacientes, algo que nunca denunciaron sus próximos y que parece indispensable para alcanzar un nivel de productividad capaz de permitirle trabajar simultáneamente en cuatro centros hospitalarios, públicos y privados. Se supone que los 171 abogados que participan en este juicio, después de escuchar a los 600 testigos previstos, podrán aventar ante el tribunal todos los razonamientos posibles y que sus integrantes, en consecuencia, podrán dictar sentencia. Lo que yo pretendo es, al hilo del caso Maeso que ya cumple ocho años de silenciosa presencia procesal, sacar alguna consecuencia de orden práctico que nos ayude a mejor andar por la vida. El anestesista ahora en cuestión es un médico de capacidad reconocida y, a sus 60 años- -edad de respeto- era conocido en los ambientes sanitarios valencianos como manitas de porcelana en razón de su destreza y eficacia. ¿Qué puede llegar a suceder para que un profesional capaz y reconocido entre, primero, en el degradante mundo de la drogadicción y, después, utilice su instrumental profesional en contra y perjuicio de sus pacientes? No estamos ante el caso de un loco o un desaprensivo, sino ante un príncipe de su profesión que, desvirtuándola, invirtió los valores que le llevaron a ella para llegar a producir la muerte de cuatro personas y la enfermedad de 272 afectados. ¿Ninguno de sus compañeros de trabajo advirtió su adicción o fue el compañerismo la razón del generalizado silencio? Sobre todo, ¿cuántos casos Maeso y no solo en el mundo de la medicina, tenemos a nuestro alrededor? Lo verdaderamente grave no es que se produzcan, sino que no esté prevista su rápida detección y, en consecuencia, estemos indefensos ante ellos. Una sociedad madura no carece de casos patológicos, pero tiene vivos sus mecanismos de protección. A LA FAO Y LA ONU, ANTE LAS NUEVAS DEMANDAS MUNDIALES El autor comenta los pasos que está dando la FAO hacia un proceso de reforma de gran envergadura Así se podrá responder mejor a las expectativas tanto de los países industrializados como de aquellos en desarrollo A Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) celebrará el próximo octubre su 60 aniversario. Se fundó en 1945 con el objetivo de liberar a la humanidad del hambre. Aunque el mundo cuenta hoy con alimentos en abundancia y el sector privado tiene capacidad para transportarlos y distribuirlos de forma eficaz en un mercado mundial cada vez más liberalizado, hay todavía 852 millones de personas desnutridas, la mayoría en países en desarrollo. Uno de cada siete seres humanos se enfrenta aún a la perspectiva de una existencia marcada dramáticamente desde el día en que viene al mundo por la falta de comida. Se pide al sector agrícola que produzca más y más cereales, carne y pescado para satisfacer la creciente demanda de una población mundial en aumento y que pasará de los 6.000 millones de personas actuales a 9.000 millones en los próximos 30 años. Y se le pide que lo haga a través de un uso sostenible de los recursos naturales, conservando intactos la tierra, el agua, los bosques y los océanos en vista de las necesidades de generaciones futuras. Está claro que, siendo una de las más antiguas agencias especializadas de la ONU, la FAO necesita afrontar con decisión la situación por la que atraviesa todo el sis- L tema de Naciones Unidas, al que se le pide con insistencia una profunda reforma. Junto a otros organismos de la ONU, la FAO debe recortar sus costes operativos, acelerar su capacidad de respuesta, evitar la duplicación, abandonar actividades que otros pueden hacer mejor y centrarse en aquellas áreas en las que todos le reconocen una ventaja comparativa. Por todo ello, la FAO está dando pasos hacia un proceso de reforma de gran envergadura. Si encuentra el apoyo de los países miembros en la reunión bianual que tendrá lugar el próximo noviembre, la reforma nos permitirá adaptarnos a los cambios veloces que experimenta el mundo de la cooperación al desarrollo. Así se podrá responder mejor a las expectativas tanto de los países industrializados como de aquellos en desarrollo. La necesidad de cambio es ahora más fuerte que nunca para una organización internacional que ofrece a los gobiernos un foro neutral para negociar acuerdos en cuestiones de agricultura y alimentación a nivel mundial. Uno de nuestros principales esfuerzos es proteger a los consumidores ayudando a los países miembros a aplicar las normas alimentarias establecidas en cooperación con la Organización Mundial de la Salud (OMS) El comercio internacional de productos agrícolas se apoya ¿No crees que Manuel Marín se está pasando con lo de la informatización del Congreso?