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96 MIÉRCOLES 14 9 2005 ABC Deportes Madrid, defiende mal y perderás A pesar de montar un equipo netamente defensivo los blancos ya se fueron al descanso con tres goles en contra, dos a balón parado OLYMPIQUE LYON REAL MADRID 3 0 charon fuera. Pero esa disposición se marchitó cuando a los 20 minutos Carew desvió con la cabeza el centro- chut de Juninho. Y como en la réplica inmediata el Madrid tuvo la desgracia de que el desvio de Baptista a tiro de Roberto Carlos se estrellara en el poste y el rechace posterior lo cabeceará Raúl contra el cuerpo del portero, el equipo terminó de perder los papeles con el segundo tanto. Otra vez Juninho. Su lanzamiento fue desde 30 metros. El balón iba fuerte y esquinado, pero pareció que Casillas, tapado, se estiró tarde. da parte no perdió la dosis de entretenimiento y de idas y venidas que había tenido la primera. Llevó más la iniciativa el Lyon, aunque cabía pensar que fuera al contrario, pero la verdad es que el Real Madrid remató más, aunque Coupet se marchó virgen a la ducha. Luxemburgo sólo movió el banquillo para dar entrada a Guti, el gran sacrificado del partido contra el Celta, aunque se justifique su suplencia con una explicación oficial de que tenía amigdalitis. Se fue Gravesen, inédito en la hora que jugó. Aunque Raúl dispusiera de las mejores ocasiones, fue Robinho el delantero blanco más inquieto. De más a menos, pero es evidente que cada vez que toca el balón o le hacen falta o puede pasar cualquier cosa buena para su equipo. Ayer, el Madrid echó mucho de menos a Ronaldo. Cuando tenía el partido todavía en tablas y después. Acostumbrado a jugar para él desde que Luxemburgo llegara al equipo, le faltaba la referencia arriba, aunque desde luego los grandes problemas los tiene atrás y en la canalización del juego, tarea en la que fracasaron absolutamente Pablo García y Gravesen. Lo de Baptista a la izquierda resulta imperdonable. Es hacer fracasar al jugador. Olympique (4- 3- 3) Coupet; Reveillere, Cris, Caçapa, Berthod; Tiago (Pedretti, m. 88) Diarra, Juninho; Wiltord (Govou, m. 80) Carew (Fred, m. 71) y Malouda. Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Míchel Salgado, Sergio Ramos, Helguera, Roberto Carlos; Beckham, Pablo García, Gravesen (Guti, m. 60) Baptista; Robinho y Raúl. Árbitro De Santis (Ita. Mostró cartulina amarilla a Míchel Salgado, Pablo García, Diarrá, Beckham y Berthold. Goles 1- 0, m. 21: Carew. 2- 0, m. 28: Juninho. 3- 0, m. 31: Wiltord. ENRIQUE ORTEGO LYON. El Madrid más defensivo sale goleado de su primera experiencia europea de la temporada. Estaba escrito que era un partido para defender, pero para defender bien. No para acumular hombres por detrás del balón y cometer los mismos despistes y faltas de concentración de siempre. No es lógico, normal, ni permisible que a un equipo como el Madrid le marquen, una vez más, dos goles a balón parado y que sean en sendas faltas lanzadas por Juninho, un especialista reconocido y que, por lo tanto, debería haber provocado una atención mayor. Nada que alegar a la victoria del Lyon. Todo lo contrario entraba dentro de la lógica porque hoy por hoy es uno de los mejores equipos del continente y el grupo de Luxemburgo está en plena fase de conjunción y asimilación de una forma de jugar que, además de tener carencias, requiere tiempo. El primer cuarto de hora de partido no hacia presagiar que el Madrid fuera a salir trasquilado de esa manera. Penalti parado A partir de ahí las imágenes de siempre. Manos en jarras, reproches, ánimos de Raúl, quejas generalizadas... y un rival crecido, que se envalentona y marca el tercero en un dos contra uno por la banda de Roberto Carlos. Cuando Salgado, diez minutos después, derribó al omnipresente Juninho y De Santis señaló el punto de penalti, la debacle blanca parecía un hecho- -y quedaba la segunda parte por delante- pero Casillas acertó por donde iba a lanzar el brasileño y al menos permitió que los suyos se fueran al descanso sólo con tres en contra. Con el partido sentenciado, la segun- ASÍ JUGARON OLYMPIQUE LYON Coupet: notable. Reveillere: notable. Cris: notable. Caçapa: notable. Berthod: bien. Tiago: bien. Diarra: notable. Juninho: muy bien. Wiltord: notable. Carew: notable. Malouda: bien. Fred: regular. Govou y Pedretti: sin calificar. El técnico. Houlier: notable. Lo mejor: Su agresividad y oportunismo. Lo peor: Algún problema con Robinho. REAL MADRID Casillas: regular. Salgado: regular. Helguera: regular. Sergio Ramos: regular. Roberto Carlos: regular. Beckham: mal. Gravesen: mal. Pablo García: mal. Baptista: mal. Robinho: bien. Raúl: regular. Guti: regular. El técnico. Luxemburgo: mal. Lo mejor: el primer cuarto de hora. Lo peor: endeblez defensiva, nula salida del balón jugado y falta de remate. Cambio de dibujo sin éxito Al final, el técnico cambió el dibujo. Jugó Beckham- -por cierto bastante disminuido físicamente- pero lo hizo pegado a la banda derecha, con Baptista a la izquierda, más si cabe que en otros partidos, y en el medio dos medios centros, Pablo García y Gravesen, éste atento a Juninho- -ni lo vio- -y a hacer las coberturas al inglés, que bastante tenía con trotar. Arriba quedaban Robinho y Raúl, ambos muy lejos del área contraria, porque en el afán de jugar con las líneas muy juntos, el Madrid se colocaba mucho más cerca de Casillas que de Coupet. Un 4- 4- 2 que con la posesión de balón se transformaba en un 4- 2- 3- 1 o en el famoso 4- 2- 2- 2. En esos primeros 15 minutos, los blancos dieron la cara. Beckham y Roberto Carlos dispusieron de sendos golpes francos- -dos faltas al resbaladizo Robinho- -cerca del área, que se mar- Agrio aniversario de Raúl, que cumplía diez años de su debut europeo JULIÁN ÁVILA MADRID. EMADRID. La primera, en la frente. Diez minutos desastrosos en la primera parte fastidiaron el cumpleaños europeo de Raúl. En esta década, con tres Copas de Europa a las espaldas, nunca había sufrido tanto el 7 con la camiseta blanca. Su imagen camino de los vestuarios al descanso reflejaba en su máxima expresión el calvario del Madrid. Sudoroso, con barba de tres días, la mirada perdida y el rostro desencajado. Un poema. Los tres tantos del Olympique de Lyon en un margen de diez minutos convirtieron el partido en un calvario para el capitán. No pudo evitar el desplome del equipo. En la primera parte no rascó bola, como el resto de sus compañeros. Fue un islote rodeado de tiburones. Tuvo la primera ocasión en el minuto seis. Desvió con la punta de la bota un envenenado disparo de Roberto Carlos. El contacto fue tan liviano que el balón no varió mucho la trayectoria y se perdió por la línea de fondo rozando la portería. No hubo más noticias positivas de Raúl hasta que los franceses anotaron el 1- 0. La segunda parte tampoco mitigó la desesperación del delantero. Fiel a sus principios de entrega, pelea, lucha, vergüenza futbolística, el 7 lo intentó, pese al abismo que separaba a su equipo del Olympique. Disfrutó de la mejor ocasión en el minuto sesenta. Se quedó delante del meta Coupet, pero el disparo fue despejado por el internacional francés. Para desesperación de los blancos, el rechace se esfumó incomprensiblemente entre Robinho y Baptista cuando la portería estaba totalmente desguarnecida. Pese a la desdicha no paró de intentarlo. No paró de bajar al centro del campo para echar una mano, de disparar contra la portería de Coupet... Dio la cara, pero el esfuerzo fue inútil. Para pasar página.