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6 Opinión MIÉRCOLES 14 9 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JOSÉ LUIS CURBELO CATEDRÁTICO DE ECONOMÍA. UNIVERSIDAD ANTONIO DE NEBRIJA HABLAR SÓLO DE FUTURO A derecha está débil, ¿qué tendrá la derecha? Pues tiene, sobre su vergüenza de confesarse como tal, el peso de haber suprimido, en tres siegas sucesivas, a muchos de sus mejores hombres. Primero, cuando la Transición, la UCD, siempre temerosa de ser acusada de franquista mandó al retiro prematuro a gentes valiosas para evitar- -sin conseguirlo, naturalmente- -que un socialismo improvisado tuviera, con punto de apoyo en el pasado, la mejor palanca para romper, como hizo, un partido de centro al que le seguimos debiendo muchos de los méritos del tránsito de la Ley a la Ley desde una dictadura a una democracia. Un fenómeno sinM. MARTÍN gular que, con la abnegaFERRAND da colaboración de la izquierda, protagonizó la propia derecha. El relevo de Manuel Fraga al frente del PP, tan balbuciente y acomplejado, organizó la segunda saca de talentos veteranos y o no deseados por los líderes finalmente triunfantes y, por último, la conquista del poder por José María Aznar provocó una nueva limpia de gentes veteranas y experimentadas. No es descabellado, diez años después, interpretar aquello como el resultado de la ejecución de un mandato secreto aznarita a sus colaboradores más directos: Nadie más joven ni más listo que yo El resultado final, hoy palpable, es que muchos de los mejores talentos políticos distantes de la izquierda se dedican al ejercicio de sus profesiones, al trabajo en la Administración, a la gestión de sus empresas o negocios o, más frecuentemente, al disfrute de una jubilación tan anticipada como despilfarradora. La gran novedad que ahora aporta Mariano Rajoy, que a sus cincuenta años cumplidos en marzo une su condición de cuasi decano entre los notables de su partido, es el mandato de hacer cruz y raya del pasado En el PP, si son obedientes, ya sólo se habla de futuro Ignoro a qué obedece este pronto de Rajoy que bien puede ser entendido como el anuncio de una nueva poda en el árbol generacional de su formación para continuar así la tradición exterminadora que parece inseparable de la gaviota azul. Sea por lo que fuere, ¿qué pasado quiere silenciar, u olvidar, el mandato de Rajoy? No lo entiendo. Un partido conservador- -que dice serlo- -en fuga permanente del pasado, de la experiencia, de sus propios logros y de la excelencia acumulada en sus filas es un partido con vocación suicida. Añadirle ahora una cuarta sangría a las tres producidas en los últimos treinta años es, más que un despropósito, el símbolo de una enfermedad. En el caso del PP, al que no le faltan méritos y servicios a España, la renuncia de Rajoy parece serlo a un ejercicio autocrítico. El pasado es algo de conocimiento obligatorio y de reciclaje deseable. Incluso muchos de sus elementos y personas son imprescindibles para construir el futuro. No todos, naturalmente. L ESPAÑA E IBEROAMÉRICA: RIESGO Y MAÑANA Los lazos entre España e Iberoamérica dan un nuevo salto a la actualidad a raíz de los últimos acontecimientos en Bolivia. El autor asegura que sería una temeridad asumir que su futuro económico no está plagado de incertidumbres OS convulsos avatares recientes de Bolivia, que se suman a otros no muy alejados en el tiempo de otros países de Iberoamérica, ponen en primera línea de reflexión la posición de España en la región y la gestión de la política exterior. Más allá del, aunque cierto, manido discurso de los lazos históricos para argumentar el ejercicio de cierto liderazgo en el complejo juego de las relaciones internacionales, España no puede sustraerse al hecho de que la dimensión y concentración del esfuerzo inversor realizado en Iberoamérica por las empresas españolas, nos coloca como país en una situación en la que la defensa de los intereses políticos y económicos nacionales pasa por lo que suceda en el subcontinente. L La comunidad de intereses económicos (por no hablar de los de otro tipo) entre uno y otro lado del Atlántico es difícilmente parangonable con los intereses cruzados que pueda tener ningún otro país desarrollado con lo que suceda en cualquier otra área en desarrollo. Unos datos simples ilustran la dimensión de esta interrelación: las seis empresas españolas con mayor presencia relativa en Iberoamérica, que están entre las diez primeras empresas por capitalización bursátil en el IBEX- 35 y representan agregadamente el 62 por ciento de este índice, obtuvieron en 2004 en la región casi el 28 por ciento de sus ingresos, equivalentes al 5,6 por ciento del Producto Interior Bruto español. En estas circunstancias, y sólo con las empresas referidas, una reducción del 30 por ciento de sus ingresos provenientes de aquella área supondría una reducción directa del PIB español del orden del 1,7 por ciento. Para España hay demasiado en juego en Iberoamérica. Su desestabilización, la generalización del populismo nihilista, o el estancamiento económico afectarían sobremanera tanto a las cuentas de resultados de las empresas como al ahorro de muchos ciudadanos españoles. En este contexto, España- -la sociedad civil, las empresas y el Gobierno- -ha de avanzar en la definición de una política exterior para Iberoamérica basada en la gestión, tanto en el ámbito de las empresas como del gobierno, del riesgo- país. Las empresas; especialmente aquellas con presencia relevante en el subcontinente: (1) avanzando en la racionalización de su despliegue exterior en el marco de estrategias corporativas globales (hoy ya no tan condicionadas a su expansión natural en la América hispana) y (2) constituyendo Sistemas Corporativos de Inteligencia Internacional (SCII) en las proximidades de la alta dirección. Objetivos de estos SCII serían: (i) ampliar y diversificar las fuentes formales e informales de información, conocimiento, y acceso estratégico a