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44 MARTES 13 9 2005 ABC Sociedad Maeso: Si tengo hepatitis C es porque algún enfermo me ha contagiado a mí El anestesista niega que se drogara con la aguja que usaba para sus pacientes admite que en dos ocasiones se inyectó, no consumió una sustancia como analgésico local por un dolor que sufría en un codo ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE VALENCIA. Alguna vez me he pinchado con la aguja del paciente declaró ayer el médico Juan Maeso, acusado de contagiar, supuestamente, la hepatitis C a 276 pacientes a los que habría atendido en cuatro hospitales de Valencia entre 1988 y 1998. ¿Y al revés? La pregunta del fiscal espolea al acusado, que amaga un gesto sarcástico. No señor, no es que no lo recuerde, es que le puedo asegurar que no replica tajante. El anestesista, que compareció durante más de tres horas en la primera sesión del juicio que comenzó ayer en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia tras siete años y medio de instrucción, sacudía así los cimientos sobre los que el fiscal ha construido su edificio acusatorio. El representante del Ministerio Público, que pide 2.214 años de prisión para el acusado al que culpa de 276 delitos de lesiones y tres de homicidio imprudente, sostiene que Maeso, pese a conocer que era portador del virus de la hepatitis C, satisfizo su supuesta adicción a las drogas inyectándose parte del analgésico destinado a los pacientes con la misma jeringuilla que luego empleaba para dormirles antes de una intervención quirúrgica en los distintos centros hospitalarios en los b El acusado sólo Las cifras del proceso El caso estalla en 1998 cuando Iberdrola y Telefónica denuncian la elevada incidencia de esta dolencia entre sus trabajadores atendidos en la Clínica Casa de Salud. El fiscal pide para el único acusado 2.214 años de prisión, ocho por cada uno de los 276 delitos de lesiones y dos más por cada uno de los tres fallecidos. Reclama una indemnización cercana a los 29 millones y considera responsables civiles directas a varias aseguradoras y subsidiara a la Generalitat. La mayoría de los contagios, 228, se produjeron en la clínica privada Casa La Salud. Trece eran pacientes de la sanidad pública derivados a la privada dentro del plan de choque para reducir las listas de espera. En La Fe hubo 46 contagios; uno en la Quirón y otro en la Clínica Virgen del Consuelo. que prestaba sus servicios: La Fe- -buque insignia de la Sanidad pública valenciana, del que era jefe de Anestesiología y Reanimación del área de Maternidad- y las clínicas privadas Casa de Salud, El Consuelo y Quirón. Se pinchó dos veces Ayer, Maeso sólo admitió haberse inyectado, no consumido un fármaco como analgésico local. Se pinchó en un par de ocasiones en el codo para mitigar un dolor que sufría en esa zona. Explicó también que era él personalmente quien cargaba las jeringuillas y quien anestesiaba a los pacien- tes como se ve en las películas que siempre requirió la colaboración de algún miembro del equipo para ello, aunque admitió que no me gustaba que otros compañeros vieran mis técnicas de ninguna clase, así de claro Con chaleco y traje verde y barba de varios días, un Maeso visiblemente desmejorado y aparentemente tranquilo respondió a las preguntas del fiscal con una frialdad que se tornó reproche en algunos momentos y cinismo y sarcasmo en otros, especialmente cuando el representante del Ministerio Público aludió a su presunta adicción a las drogas, sobre la que en su escrito de acusación admite que sólo existía una sospecha pública generalizada Sabía que había un pequeño rumor de cuatro que querían hacerme daño, el rumor por el que usted me está acusando le reprochó al fiscal cuando éste le interrogó por las razones que le habían llevado, pocos días después de que trascendiera públicamente el contagio masivo, a realizarse unos análisis de orina. Quería, dijo, acreditar que no era consumidor de opiáceos como se rumoreaba porque sabía que se iban a agarrar a eso para montar este lío. No sé si soy paranoico, pero sabía que esto venía inducido desde algún sitio señaló Maeso, que reveló que tan sólo un par de meses antes había recibido varias llamadas telefónicas con una voz femenina acusándome y maldiciéndome En contra de lo que sostiene el fiscal, que cree que el anestesista contagió a sus pacientes durante diez años de forma deliberada, el acusado declaró que se enteró de su dolencia hepática en fe- brero de 1998, cuando le fueron realizadas las pruebas en el transcurso de la investigación abierta por la Clínica Casa de la Salud tras las denuncia de Iberdrola y Telefónica por la desproporcionada incidencia de la hepatitis C entre sus trabajadores, que eran atendidos en dicho centro hospitalario. Maeso, el único imputado en este caso, cuestionó los análisis que confirmaron su positivo en 1998. No me siento Fallece un cuarto demandante antes de comenzar la vista GEMA ALONSO VALENCIA. Hay que ver el morbo que despierto exclamó ayer Juan Maeso ante la expectación periodística producida por su llegada a la Ciudad de la Justicia. Llegó en moto, de paquete y ocultando su rostro bajo un casco para eludir a los medios de comunicación. Era el momento de rendir cuentas ante la Justicia, un momento que llegó tarde para Vicente Chaves, un demandante cuya muerte se conoció ayer tras el comienzo de la vista por el contagio masivo de hepatitis C. Vicente Chaves ha muerto al no po- Sólo una veintena de afectados y familiares acudió ayer a los juzgados der ser operado de un problema de colon por la cirrosis que padecía como consecuencia de la enfermedad, según explicó la presidenta de la Asociación de Afectados por Hepatitis C, Amparo González. De los afectados que aún viven, pocos decidieron presenciar la declaración del único acusado y al que responsabilizan de su desgracia. La frialdad que demostró durante su declaración sorprendió, a la vez que indignó, a los escasos familiares que ayer asistieron a la primera declaración pública de Juan Maeso. No esperaba que se declarara culpa-