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ABC MARTES 13 9 2005 Internacional 25 Dimite el controvertido jefe de la Agencia de Emergencias de EE. UU. Crece la polémica por la gestión de los multimillonarios fondos federales utiliza para Katrina el mismo tipo de contratos de reconstrucción tan criticados en Irak, sin licitación pública y con beneficios garantizados P. RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Tras ser penosamente apartado la semana pasada de sus responsabilidades como coordinador de la ralentizada ayuda federal para las víctimas de Katrina Michael Brown- -el muy criticado responsable de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) -presentó ayer formalmente su dimisión del decisivo puesto que venía ocupando desde hace dos años por sus conexiones políticas pero sin experiencia apreciable en cuestiones de protección civil. Michael Brown- -acusado hasta de exagerar su currículo oficial- -ha insistido en que su salida de FEMA es lo mejor tanto para la agencia como para el presidente de Estados Unidos. Aspirando con su voluntaria salida a que los medios de comunicación se concentren en las buenas cosas que están ocurriendo, en lugar de en mí David Paulison, con experiencia en el cuerpo de bomberos y en el FEMA, será el encargado de sustituir a Michael Brown. La Casa Blanca anunció que el hasta ahora director de la División de Preparación de Emergencias, será el nuevo director general en funciones de la agencia, con un presupuesto de 200 millones de dólares anuales. Paulison seguirá al frente de la Administración de Incendios de Estados Unidos, cargo que desempeña desde 2001. Con todo, la dimisión de Brownie según el entrañable apelativo utilizado la semana pasada por el presidente Bush al felicitarle por su desempeño, no conjura definitivamente los problemas políticos planteados por Katrina a la Casa Blanca. El Wall Street Journal se ha encargado ayer de recordar que la Administración Bush ya está utilizando en la zona devastada por Katrina el mismo tipo de criticados contratos utilizados en Irak. Entre los primeros proyectos de lo que se perfila como el mayor y más costoso esfuerzo de reconstrucción en la historia de Estados Unidos no hay que revolver mucho para toparse con una serie de empresas conectadas políticamente con la Casa Blanca como Bechtel, Fluor, Shaw Group y Halliburton. b La Casa Blanca lla, reducido volumen de licitación anual y líderes desacreditados- -para desembolsar con efectividad de la noche a la mañana miles de millones de dólares. Inspirando comparaciones con la desastrosa experiencia acumulada tras la invasión de Irak en términos de reconstrucción y el dinero malgastado por contratistas dispuestos a todo para maximizar beneficios. En este sentido, existe un amplio caudal de informes y auditorias oficiales que han detectado en Irak sistemáticos fallos de administración, supervisión mínima o inexistente, presuntos casos de fraude y cuestionables prácticas de contabilidad creativa. Entre los pufos se han detectado dobles pagos por el mismo trabajo y el desembolso de decenas de millones de dólares con recibos mínimos o inexistentes. La factura final Hasta el momento, el Congreso de Estados Unidos ha autorizado el desembolso de 62.000 millones de dólares para las zonas afectadas por Katrina aunque los cálculos de la factura final rivalizan con los 300.000 millones de dólares invertidos durante los últimos cuatro años en las guerras de Afganistán e Irak. Tras el huracán, el gobierno federal ha realizado más de una docena de contratos de emergencia, incluido la contratación de la empresa Kenyon Worldwide Disaster Management para recolectar cadáveres. Las autoridades han defendido estas prácticas de contratos a dedo como parte de un esfuerzo para materializar prestaciones con brevedad. Las cláusulas que garantizan a los contratistas un cierto margen de beneficio con independencia de sus gastos también han sido justificadas ante la dificultad de anticipar presupuestos ante catástrofes naturales como Katrina Para voces críticas como las del reverendo Jesse Jackson, este proceso de licitación sin garantías es un sancionado saqueo empresarial. Dentro de esta especie de fiebre de oro presupuestaria se está criticando también que la Casa Blanca haya suspendido temporalmente la aplicación del Acta Davis- Bacon de 1931, que obliga a contratistas públicas a pagar el salario medio en las zonas donde operan. En Nueva Orleáns, antes del huracán, la media salarial por una hora de trabajo en construcción era de 9 dólares. Bush en compañía del alcalde de la ciudad y de la gobernadora de Luisiana gencia, sin pasar por ningún proceso competitivo de licitación pública. Y además se están incluyendo maravillosas cláusulas cost- plus que garantizan a los contratistas un margen AP de beneficios con independencia de sus gastos. También se cuestiona la capacidad de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias- -con su limitada planti- Bush: No tomo decisiones basándome en las encuestas P. R. WASHINGTON. En una visita a Nueva Orleáns empañada en parte por el descubrimiento de 45 cadáveres en un hospital local, el presidente George W. Bush ha reconocido la necesidad de examinar a fondo cómo los servicios de emergencia han respondido al huracán Katrina Pero sin dejar de insistir en que no le importan los crecientes sondeos de opinión que por primera vez sitúan el respaldo a su ges- Receta para el despilfarro Acompañados por denuncias de amiguismo por parte de la oposición demócrata y peticiones de una agencia independiente para dirigir todo este multimillonario caudal de inversiones públicas, los primeros contratos se están concediendo por la vía de ur- tión por debajo del cuarenta por ciento. Según el inquilino de la Casa Blanca, en lo que se refiere a mi propia popularidad, no tomo decisiones basándome en encuestas Durante su tercera inspección a la zona devastada por el Katrina Bush ha tenido oportunidad de visitar vecindarios de Nueva Orleáns, como el barrio francés, a bordo de una caravana de camiones militares y acompañado por el alcalde, Ray Nagin, y la go- bernadora, Kathleen Blanco. Durante esta gira ha trascendido la dimisión de Michael Brown al frente de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias. Según Bush, él no ha forzado esa decisión. El presidente norteamericano ha vuelto a reiterar que no se deben hacer lecturas racistas sobre lo ocurrido en Nueva Orleáns después del Katrina Según Bush, la tormenta no hizo discriminaciones y tampoco lo hará el esfuerzo de recuperación recordando que cuando los helicópteros de la Guardia Costera empezaron a evacuar gente de los tejados no se dedicaron a chequear el color de la piel de las personas que estaban ayudando El presidente Bush también ha insistido en que la gente de Nueva Orleáns, y no el Gobierno federal, debe llevar la voz cantante sobre cómo reconstruir su ciudad.