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ABC MARTES 13 9 2005 Opinión 5 MEDITACIONES LA SILLA GALLEGA I preguntas en Madrid, te dicen que el sucesor será Núñez Feijoó, porque el aparato del partido es el aparato Si lo haces en Galicia, y según donde, te dicen que, muy probablemente, Barreiro, porque para aparato, el nuestro pero no descartes a Cuiña porque esos tienen su propio aparato La sucesión de Fraga promete ser un culebrón de buenos, listos, malos y leales, según se coloque uno en el mapa. Rajoy dice que ni sube ni baja en esta historia, como buen gallego, pero, como buen gallego, juega al despiste y teje los hilos de una estrategia que ya veremos si cuaja. Por ahora, está claro que la fase clasificatoria se decidirá al juego de la silla: como hay más candidatos que taburetes, suena la música y, cuando pare, el que se quede de pie se va a la calle. Así hasta que queden dos... salvo que alguien se lleve la música a otra parte. MARCO AURELIO S LEER Y PENSAR EL ESTATUT ACTUAL ES MEJOR LA RELIGIÓN Y EL ORIGEN DE LA CULTURA OCCIDENTAL DE CHRISTOPHER DAWSON Ediciones Encuentro Madrid, 2005 228 páginas L Religión y cultura Lord Acton afirmó que la religión es la clave de la historia. Existe una relación íntima, una interacción creadora, entre la fe religiosa de una cultura y su desenvolvimiento social. La energía espiritual de la cultura occidental, que no tiene parangón en otras, no dependía del poder político ni de la prosperidad económica, sino que procedía de sus raíces cristianas. Así, se da con frecuencia la errónea pretensión de atribuir a la secularización y aún a la irreligiosidad lo que ha sido consecuencia y resultado de la fusión entre elementos culturales y religiosos. No es posible negar los orígenes cristianos del humanismo y de la ciencia moderna, que no hubieran sido posible sin la educación que difundieron las Universidades medievales. El libro ya clásico del profesor Dawson estudia las primeras fases de la historia occidental y muestra hasta qué punto la formación de la cultura occidental estuvo condicionada por factores religiosos y cómo los momentos de fusión entre una religión y una cultura vivas son los acontecimientos creadores de la historia. IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA A clase política catalana casi ha logrado alumbrar uno de los engendros más particulares de estos tiempos, tal vez como contribución- -tan innecesaria como carente de inspiración- -al ranking de portentos del nuevo siglo. De reforma estatutaria a nuevo Estatuto, la biología política resultante tiene alas y no vuela, no carece de patas pero es un ente inmóvil, dispone del sentido de la vista pero sin perspectiva alguna. En Una interpretación liberal del futuro de España el profesor Víctor Pérez- Díaz indica que los nacionalistas, al reaccionar contra la creciente complejidad de la identidad colectiva de los individuos, suelen pensar que ese mapa de las identidades colectivas debería estabilizarse y simplificarse, y suelen imaginar que así sucederá si los espíritus dudosos y complejos son persuadidos de que deben fijar su identidad colectiva de una vez por todas. Ese ha sido en gran parte el entorno VALENTÍ retórico para una reforma estatutaria PUIG que al final resultaría ser un nuevo Estatuto, y esa retórica alcanzó el pasado domingo, en la conmemoración del 11 de septiembre de Cataluña, una suerte de paroxismo: el optimismo institucionalizado del tripartito da por inminente la génesis estatutaria; no hay duda de que es ambición compartida y unánime de todos los catalanes; está escrito en las estrellas que el próximo 11 de septiembre habrá Estatuto. Incluso el Barça asomó una pancarta pro- estatutaria. Maragall dijo: La ambición de este país es compartida por todo el mundo prácticamente de una manera unánime Es lo mismo que suponer que este es el mejor de los mundos posibles y recaer en el determinismo histórico que dábamos por enterrado con el siglo XX. El nuevo Estatuto- -decían prácticamente todos- -es la gran ambición. Incluso Jaume Matas se sumó, presuntamente en representación de los Países Catalanes. De todos modos, el motor principal de la reforma estatutaria ha sido el oportunismo y esa es la mancha que no se quita fácilmente. Maragall propuso la reforma porque calculaba que, ya como presidente de la Generalitat, el ocupante de La Moncloa sería Mariano Rajoy. La reivindicación estatutaria permanente le permitiría seguir jugando con el sentimentalismo de pertenencia maltratada que es propio de aquellos sectores de la sociedad catalana que se sienten más cómodos en el victimismo que en el afán de competir. En 1979, cuando se iba a aprobar el Estatuto catalán, un 55 por ciento de catalanes querían la autonomía, 20 por ciento consideraban válido el centralismo, un 10 por ciento prefería el centralismo y un 11 por ciento optaban por la independencia. A los pocos meses el 88 por ciento de los votantes en el referéndum- -votó un 59 por ciento del censo- -daban el sí. Ahora, en estos meses de intensa lírica estatutaria, sólo el 0.4 por ciento siente interés por la reforma del Estatuto, un asunto que aparece en el puesto número veinticuatro de las preocupaciones de la ciudadanía de Cataluña. En paralelo, crece significativamente la percepción de una circunstancia política anómala y poco positiva. Mientras tanto, ya vemos como el establishment político y cultural de Cataluña manifiesta una sed inextinguible de nuevo Estatuto. En el futuro será tarea de los historiadores averiguar como se llegó a este extremo de ilusionismo político, cómo se construyó una necesidad determinista donde sólo había indiferencia y credibilidad menguante. Cuando el mundo necesita nuevas energías, mejores analgésicos y métodos para contrarrestar catástrofes naturales, Pasqual Maragall va y se inventa un nuevo Estatuto. Sabe que no hay un clamor popular que se lo pida pero cree- -como dice a veces- -en la politique des politiciens No de otro modo ha llegado la Unión Europea a una crisis de crisis. Lo mejor que puede ocurrir con el nuevo proyecto estatutario es que quedé arrumbado con otros inventos como los discos gramofónicos de chocolate o las pelotas de golf con alerones. Para Estatuto, vale con el existente aunque sólo sea por que es constitucional. vpuig abc. es