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96 Deportes VUELTA A ESPAÑA DECIMOQUINTA ETAPA LUNES 12 9 2005 ABC Ciclismo de altura en la cuenca minera Heras destroza al líder, Denis Menchov, y deja medio sentenciada la Vuelta en el descenso de la Colladiella en un recital colectivo del Liberty y a falta de una semana para la conclusión JOSÉ CARLOS CARABIAS PAJARES. Al tintineo del vaso escanciador, mientras el jugo de la manzana cede su fuerza en el repique del cristal, cuentan en las sidrerías de Mieres, Villapendi o Figaredo que Pajares pertenece a la historia de Asturias como la Virgen de Covadonga o el Teatro Campoamor. Pajares comunicaba Asturias con la meseta. Hace treinta años, la región quedaba aislada por carretera y por tren si nevaba en el coloso. La Comunidad azul, la que ayer conducía un Renault con Fernando Alonso, se estremeció también con el ciclismo en parajes emblemáticos, su cuenca minera, el majestuoso puerto frontera con León. La Vuelta se regaló una etapa soberbia. Fue una masacre, al estilo de los antiguos gladiadores que atajaban por caminos o se subían a los trenes. Ciclismo en color sepia, a la antigua, descarnado, de otro tiempo. Heras, el Liberty y Manolo Saiz desnudaron al líder que parecía intocable, Denis Menchov, en una antológica sesión. La rutina ha conculcado la esencia del ciclismo. La modernidad del audífono, los parámetros técnicos, cadencias, pulsaciones, watios, niveles de ácido láctico y cualquier otro nivel pariente de la sangre han desvirtuado la naturaleza de un deporte divertido que consiste básicamente en una bici, un desafío y a ver quién llega antes. Se echa de menos la espontaneidad del corredor, la autoridad de deportistas personales, rebeldes. Perdida esa batalla del individuo, se ha impuesto el colectivo, el ciclismo estándar. Y por ahí Manolo Saiz es el rey. Y ayer dictó un manual en Asturias. El plan del director cántabro reactivó una Vuelta anodina, que se movía hasta ayer como un furtivo en la atención de la gente. No existía porque no había seducción. Heras es demasiado lánguido, Menchov demasiado ruso y Mancebo demasiadas veces segundo. La película cambió en la Colladiella, punto de entrada al valle de Turón, allí donde las minas impulsaron la prosperidad y hoy es pasto de una silicosis general, jóvenes prematuramente jubilados y pocos mineros con ganas de calzarse el casco y bajar en la jaula. En la Colladiella planificó Saiz su asalto sibilino al feliz líder. El vagón ya estaba en funcionamiento con Beloki, Vicioso, Scarponi y Caruso en fuga cuidadosamente estudiada, armada con tiento al grito de todos a una y en la que viajaba una veintena de ciclistas. Faltaba enganchar la locomotora. Y ahí palideció Menchov, que o no lo vio o lo hizo demasiado tarde. Los periodistas holandeses ya han desembarcado en la Vuelta al olor de la victoria del Rabobank, un equipo que santifica la pasión de los tulipanes por la bici. Una especie de Madrid o Barça del ciclismo. Y ya se sabe. El periodismo es especialista en la ley de Murphy, si algo tiene que salir mal, saldrá. Menchov salió bendecido de los Lagos, pero por lo visto ayer jugaba con fuego. Una locomotora Empezó a quemarse hace días, a tenor del resultado en Pajares. Cuando sus compañeros del Rabobank, aquellos que no eran un gran equipo comenzaron a abandonar la carrera. El último fue Vastaranta, kilómetro 110, veinticinco antes de que Heras encendiera la mecha. Le quedaban cuatro ayudantes al ruso, en un periplo ya conocido en el ciclismo, el estilo Caritoux o Lemond. O como ganar chupando rueda por imposibilidad de trabajo en grupo. La fusión de Heras con su trolebús se produjo en el descenso de la Colladiella, unos metros nada más coronar el puerto de primera. Menchov le tuvo a cuatro, cinco, seis metros durante un par de kilómetros. La goma se estiró y el sueño se fracturó al paso por la cuenca minera. Menchov perdió de vista a su enemigo. El tramo hasta Pajares fue una carnicería. Beloki, Vicioso, Caruso y Scarponi lanzando a Heras hacia la montaña como si fueran el tren de Petacchi. Y por detrás, Menchov, con Carlos Sastre y García Quesada. Todos enemigos. Un calvario sin ayudas, con la certeza de una debacle al otro lado de la tarde. Invadido por una energía electrizante, en el escenario brumoso, de lluvia y niebla que proporcionó más épica al momento, Heras no se contuvo. Soltó a Samuel Sánchez y Pascual Rodríguez para fabricar su más bella victoria, la que le deja a las puertas de su cuarta Vuelta en propiedad. Roberto Heras entra vencedor en la meta de Pajares EFE Menchov: Mi equipo no es muy fuerte No había desolación en las palabras de Denis Menchov. El ruso es un tipo equilibrado, sensato. Así es el ciclismo. El Liberty lo ha hecho todo bien y ha dejado sentenciada la Vuelta. Mi equipo no es muy fuerte y ellos lo han hecho fenomenal. La carrera ha demostrado que unos días he sido yo el beneficiado y otras, como hoy, ellos. He tenido un mal día. Durante parte de la etapa me ha dolido la rodilla por causa del frío, pero eso no es excusa. No he podido Menchov se quedó solo mientras Heras tuvo a Beloki, Scarponi, Vicioso y Caruso para hacer la diferencia de cinco minutos