Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
44 Sociedad LUNES 12 9 2005 ABC La asociación progresista Juan XXIII critica al Episcopado b Comienza hoy el juicio contra el anestesista acusado de contagiar la hepatitis C a 276 pacientes en Valencia Resultaron afectados enfermos operados en cuatro hospitales b La Fiscalía considera que el médico se administró anestésico como estupefaciente sobre su cuerpo y después sobre el de los enfermos con el mismo material quirúrgico GEMA ALONSO VALENCIA. La Audiencia de Valencia se enfrenta desde hoy y como mínimo durante aproximadamente un año al mayor macrojuicio de su historia, el del contagio masivo de hepatitis C, con el anestesista Juan Maeso como único acusado. La Fiscalía pide una condena de 2.214 años de prisión puesto que acusa al médico de 276 delitos de lesiones y tres delitos de homicidio. Todos ellos los habría cometido al anestesiar a los pacientes con la misma jeringuilla que él supuestamente utilizaba para drogarse con las sustancias que empleaba para el acto quirúrgico. El Ministerio Público considera que Maeso era consciente de la enfermedad hepática que padecía cuando presuntamente contagió a 276 pacientes, 17 menores, en los cuatro hospitales de Valencia en los que trabajó entre 1988 y 1998- -La Salud, La Fe, Quirón y Virgen del Consuelo- centros sanitarios en los que muchas veces los pacientes ingresaron por problemas de salud menores y salieron con una infección crónica de hígado que puede generar cirrosis u otras patologías. Se administró anestésico como estupefaciente sobre su propio cuerpo y después sobre el cuerpo de los enfermos, inyectándoles con el mismo material quirúrgico los anestésicos que precisaban asegura la acusación pública. Maeso, que en la actualidad tiene 65 años, era jefe del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Maternal La Fe, pero también ejercía la medicina privada en La Casa de la Salud, donde se produjeron la mayoría Los teólogos alertan que el actual orden mundial asigna a las religiones la función ideológica de legitimar el enfrentamiento entre civilizaciones y culturas JESÚS BASTANTE MADRID. La Asociación de Teólogos Juan XXIII concluyó ayer su congreso anual acusando a la jerarquía eclesiástica de fomentar y ejercer la violencia de género. En su comunicado final, los teólogos progresistas inciden en que las religiones no se llevan bien con las mujeres citando especialmente a la Iglesia católica, cuya jerarquía no suele condenar la violencia de género y, en algunos casos, la fomenta y la ejerce Durante cuatro días, más de un millar de personas han debatido en la sede de CC. OO. en Madrid las distintas violencias presentes en el mundo. En su comunicado, la Juan XXIII comienza denunciando el choque de civilizaciones que constituye el guión de la política internacional y asigna a las religiones la función ideológica de legitimar el enfrentamiento entre civilizaciones y culturas Los teólogos subrayan los distintos terrorismos presentes en la sociedad, desde el terrorismo de Estado que arremete a sociedades enteras al terrorismo de raíz religiosa, que apela a la imagen de un Dios violento, muy presente en la mayoría de las religiones y en los teísmos políticos, para justificar las acciones terroristas, las agresiones bélicas y las invasiones Entre las propuestas concretas se reivindica el papel de la teología de la Liberación en el trabajo por la noviolencia, así como pasar de la actual globalización de la violencia a la mundialización de la paz, que implica la solución de los conflictos a través del diálogo, y sustituir la actual teología de la guerra justa por una teología de la paz Ello exige, en opinión de los teólogos, comprometerse con la causa de la reconciliación para fomentar una convivencia pacífica y un desarrollo justo y sostenible, y crear una cultura de la paz en todos los ámbitos de la realidad: la educación, la familia, las religiones, el deporte... Juan Maeso, en una de sus comparecencias en los juzgados LUIS VIDAL La defensa cree que las acusaciones se basan en generalidades y sospechas fruto de la imaginación de contagios, la Clínica Quirón y El Consuelo. Por su parte, el abogado defensor, Francisco Davó, solicita la absolución de su cliente, por considerar que el relato del fiscal es inconcreto, ambiguo, vago, impreciso y genérico En su escrito, el letrado sostiene que basta una somera lectura del relato de los hechos contenido en el escrito de acusación para comprobar que no existe en toda la narración la atribución directa, concreta e individualizada de ningún tipo de actuación susceptible de ser considerada delito y que se basa en generali- dades y sospechas producto de la imaginación de los acusadores y no en hechos concretos. A este respecto, el letrado cuestiona que tanto el fiscal como la mayoría de acusaciones particulares consideren acreditada la supuesta drogadicción del anestesista por la también supuesta existencia de una sospecha pública generalizada entre el personal sanitario de que Maeso era consumidor habitual de estupefacientes. Idéntica consideración le merece el hecho de que el fiscal recurra de manera genérica e imprecisa a unas imaginarias actuaciones de Maeso sobre su propio cuerpo para dar por probado que habría contagiado a sus pacientes al inyectarse anestésico como estupefaciente con el mismo material quirúrgico que utilizaba para anestesiar a los enfermos. Un estudio para acusarle Davó insiste en lo mantenido durante toda la fase de instrucción: que la acusación contra su cliente se fundamenta en un estudio epidemiológico cuyo rigor científico cuestiona por entender que fue elaborado por la Consejería de Sanidad del Gobierno valenciano para convertir en culpable a Maeso antes de iniciarse el proceso judicial. La gran concentración de personas que se prevé para el macrojuicio ha obligado a adoptar todo un complejo entramado de medidas de seguridad, sanitarias y organizativas para evitar el caos y garantizar el buen desarrollo de la vista, pues no hay que olvidar que intervendrán en ella 153 abogados, 114 procuradores, siendo 276 los perjudicados, siete los responsables civiles directos y 34 los subsidiarios, además de más de 400 los profesionales de los medios de comunicación acreditados. El sínodo, sin obispos chinos Los cuatro obispos chinos invitados por la Santa Sede a participar en el sínodo eclesiástico de octubre no viajarán a Roma, según aseguraron a Efe fuentes de la Iglesia Católica Patriótica China y el Colegio Católico de Obispos. Debemos evitar las actividades que pretenden la creación de una China y un Taiwan durante el Sínodo declaró un portavoz oficial en referencia a la invitación de un obispo taiwanés.