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ABC LUNES 12 9 2005 Internacional 23 Israel arría la bandera de la estrella de David en Gaza treinta y ocho años después Tel Aviv no demolerá las sinagogas de Gush Katif para que lo hagan los palestinos b La ANP denuncia que, según la legislación internacional, el control hebreo de las fronteras y el espacio aéreo y marítimo perpetúa la ocupación JUAN CIERCO. CORRESPONSAL GAZA. Salimos con la cabeza alta y porque queremos hacerlo Así, con el himno nacional israelí Hatikvá esperanza) de fondo por última vez en este territorio ocupado durante treinta y ocho años; firmes, con el saludo marcial mientras la bandera de la estrella de Israel era arriada con el ocaso del día sobre el Mediterráneo, se despidieron los últimos soldados hebreos de Gaza. Salimos con la cabeza alta y lo hacemos al principio de una nueva era que supone una oportunidad histórica para ambos pueblos Las palabras del general Dan Harel, comandante de la División Sur del Ejército de Israel, fueron las últimas pronunciadas en hebreo en la Franja, sólo minutos antes de que los soldados, los carros de combate y los blindados salieran sin mirar atrás de una tierra sembrada de muertos y de tumbas para siempre. A las siete menos diez de la tarde, doblada con esmero, parsimonia y respeto, la bandera de la estrella de David le era entregada al general Dan Halutz, jefe del Estado Mayor, quien daba la orden de comenzar la operación de retirada, Última vigilia que fue seguida en vivo y en directo por miles de palestinos durante toda la noche en las cercanías de los asentamientos judíos evacuados de colonos el pasado mes de agosto. Lo único que queda en pie son veinticuatro sinagogas, vaciadas de todos sus objetos de culto, pero llenas de simbolismo para unos y otros. Para los judíos, son lugares santos que no pueden ser demolidos por otros judíos pese a que el Tribunal Supremo, el Gobierno en su día (en decisión rectificada ayer por catorce votos contra dos) el Ejército y la Kneset aprobaran su destrucción. turas de agua, electricidad y alcantarillado para el futuro control de la Franja. La tensión entre las partes no se redujo a la espinosa cuestión de unas sinagogas convertidas en bombas a efecto retardado sino también por el control del paso fronterizo de Rafah (ya se han desplegado los soldados egipcios en la ruta Filadelfi) Mohamed Dahlán, hombre fuerte de Gaza y ministro de Asuntos Civiles, sentenció que la salida del último de los tres mil soldados israelíes no pone fin a la ocupación, según la legislación internacional, al estar controlados por Israel las fronteras y el espacio aéreo y marítimo, no permitirse la apertura del aeropuerto internacional y reservarse Tel Aviv el derecho a reinvadir la Franja cuando lo crea apropiado por motivos de seguridad. Demasiada desconfianza Salimos con la cabeza alta y porque queremos hacerlo había dicho en la base militar israelí cercana a Neveh Dekalim el general Harel. Mensaje no compartido por el 84 por ciento de los palestinos, que creen que la evacuación de los soldados y colonos judíos de Gaza está motivada por la resistencia armada. Demasiada desconfianza para recorrer de la mano una Hoja de Ruta que, con la expansión de los asentamientos de Cisjordania y Jerusalén Este, y la falta de decisión de la ANP para desarmar a los grupos radicales vaga, pese al positivo paso al frente dado en Gaza, perdida por el desierto del Neguev. Soldados israelíes arrían la bandera ayer en el asentamiento judío de Atzmona, en Gaza EPA La última noche ocupados de los Bashir J. C. DEIR AL BALAH (GAZA) No les odio. Han estado tres años en la azotea de mi casa, desde donde disparaban contra todo lo que se movía. Nos han encerrado este último mes en una habitación, de la que sólo podíamos salir para preparar algo de comida en la cocina e ir al cuarto de baño, donde hacíamos nuestras necesidades con la puerta abierta. Mi hijo Yusef, de dieciséis años, vive con una bala israelí en su espalda que no ha podido serle extirpada. Pero no les odio. Y es de lo que más orgulloso estoy. De haber podido mantenerme psicológicamente sano, de no haber perdido la fe en la paz; de defender a ultranza el espíritu de la tolerancia y la convivencia; de tener esperanza Símbolo de la ocupación Para los palestinos, que dicen respetar el significado de esos edificios sin valor arquitectónico ni histórico, suponen el símbolo de una ocupación ilegal que toca ahora a su fin en Gaza, que no en Cisjordania como se encargó ayer de anticipar Ariel Sharón en una entrevista al Washington Post. Israel pues evita la destrucción de dichas sinagogas para que sean los palestinos, con los islamistas de Hamás a la cabeza, quienes lo hagan y puedan ser acusados de bárbaros e intolerantes. La trampa no sentó nada bien a la ANP, que boicoteó la ceremonia conjunta en la que los israelíes debían entregar los mapas de las infraestruc- Jalil Bashir, jefe de estudios de una escuela en Deir al- Balah, no para de hablar en un perfecto inglés. No quiere. Es la primera vez que lo hace en libertad desde hace un mes, desde hace tres años. Su desgracia, y la de su familia: poseer una casa frente al asentamiento judío de Kfar Darom. Muy duro Lugar demasiado estratégico para no ser ocupado por los tiradores de elite del Ejército israelí, que lo utilizaron como base avanzada para evitar ataques contra los colonos. La presencia de los soldados se hizo más evidente desde el pasado 15 de agosto, cuando comenzó la evacuación de la Franja. Ha sido muy duro para mi mujer y mis cinco hijos pequeños, pero ya ha acabado explica a sus cincuenta y cuatro años, Jalil Bashir, mientras muestra un soldado del Tsahal de cartón, en posición de disparo, que ponían sus ocupantes en las ventanas de la casa. Su primera llamada, cuando marcharon los soldados a las seis de la mañana, para sus dos hijos mayores que estudian medicina en Alemania. Pero no hemos podido celebrarlo. Todavía no se han ido. Mire, mire, allí está el carro de combate Y allí está, a sólo unos metros, a sólo unas horas de su salida definitiva. Demasiados curiosos asoman por los montículos de tierra que rodean la casa. Si en cinco minutos no se han ido todos, abriremos fuego anuncian los soldados. Pasan cinco minutos. Seguimos allí. Los militares disparan al aire. Oído cocina. Todos fuera. Menos Jalil y su familia, por primera vez libres en los últimos tres años.