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ABC LUNES 12 9 2005 Nacional 19 MADRID. Si algo caracteriza a los jefes de Gobierno, a todos, es que de cuentas, balances, intereses y demoras saben más bien poco o nada. Por ello, han procurado siempre dejarse de tonterías y fichar a los que más saben para que se ocupen de los dineros públicos. En esta ocasión, los euros, más que las cuentas, han venido rodeados de flores, banderas y un desgraciado protocolo del que una vez más fue víctima el Jefe del Estado. Sin motivos que se hayan explicado, hasta el último momento el presidente del Gobierno no puso sobre papel la oferta, pero ya mucho antes el PP sabía que no podía decir que no. A caballo regalado no se le mira el diente dijo Esperanza Aguirre. Y es que aquí tan importante como el dinero total resulta el reparto que se haga del mismo. Por ello, será mañana martes, en el Consejo de Política Fiscal, cuando se llegue al acuerdo. Y las aguas volverán a su cauce, de donde no deberían haber salido. El presidente ha querido que se visualice la apuesta del Gobierno por la Sanidad publica. Ésta es una apuesta compartida, pero se ha renunciado, por ejemplo, a hacer un llamamiento público a la austeridad de las Autonomías, a establecer un listado de prestaciones mínimas y garantizar su aplicación en todos los rincones del país. Se ha hablado mucho de dinero y poco de política. Y no hay que olvidar que entre todas las Autonomías gestionan bastante más de la mitad de todo el dinero público de España. ¿Llegará el día en que, en lugar de pedir, haya alguien dispuesto a dar? Con ser una buena idea, es probable que haya que replantear el funcionamiento de la Conferencia de Presidentes y convertirla en Jornada Cualquier cosa menos intervenciones apresuradas, y menos cuando en la jerga política hay que incluir dos nuevos conceptos: consenso básico y acuerdo político Ambos son tan necesarios como imprecisos, y esta pasada semana han sido un buen ejemplo. Acuerdo político es lo que existe en torno a la ampliación de la Ertzaintza. El consejero Balza quiere 500 agentes más. La inversión no es pequeña y la necesidad, más que discutible. Para necesidades, las del ministro Alonso, sobre cuyas espaldas recae la seguridad de 38 millones de ciudadanos, el cuidado de fronteras, la lucha contra las mafias, la inmigración ilegal, las mujeres amenazadas, el terrorismo... y todo ello sin liberar de servicio a un buen número de agentes para que aprendan idiomas, cosa que sí ocurre en el País Vasco con el aprendizaje del euskera. El resultado es que el PNV, con toda probabilidad, apoyará los Presupuestos y nada más, porque con el nacionalismo vasco, en todas sus vertientes, el asunto es de fondo. Muy de fondo. Veinticuatro horas antes de que el lendakari, con sus desmedidos deseos de discreción- -desde el año 2000 le ha gustado la discreción- llegara a Moncloa, en algún lugar del País Vasco todos los nacionalistas agrupados en el Foro Nacional de Debate celebraban lo que denominan segunda fase con una reunión de la llamada Mesa por el Diálogo Allí están Eusko Alkartasuna, Aralar, Batasuna, ELA, LAB y hasta unas 40 organizaciones o colecti- El presidente Zapatero ha querido visualizar la apuesta de su Gobierno por la Sanidad pública. Gestos y euros POR CHARO ZARZALEJOS vos abertzales. Entre todos están tejiendo una estratégica malla de coincidencias políticas; es decir de consensos básicos de acuerdos políticos una vez que incluso el colectivo de presos de ETA haya firmado, el pasado mes de marzo, su declaración de principios para hacer factible la resolución del conflicto Y es desde este ambien- te desde donde llega la cuasi- convicción de que antes de Navidades habrá un gesto significativo de ETA. Un consenso básico de todos ellos es preservar en sus conceptos más fundamentales, aunque se llamen de otra manera el preámbulo y el título I del fallido Plan Ibarretxe. En Euskadi el acontecer va a ser len- to y secreto. Nadie va a pillar al Gobierno hablando con gente de ETA. Los mensajes de unos y otros están en los periódicos. En esta historia, Ibarretxe no es intermediario de nadie, pero sí sabedor de que su posición de poder estriba, en gran medida, en no cruzar la raya que le coloque en una acera distinta y enfrentada a todos los demás nacionalistas que tejen consensos básicos Ayer, Josu Jon Imaz y Anxo Quintana estuvieron en la Diada. Apoyarán lo que llegue de Cataluña como preámbulo de la solidaridad que esperan para sus proyectos. Y es que en este panorama falta la irrupción de Anxo Quintana; está todavía tomando tierra, pero a no tardar se hará notar.