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ABC LUNES 12 9 2005 Nacional INMIGRACIÓN CLANDESTINA EN MELILLA SITUACIÓN EN LA FRONTERA 17 Por favor, reza por mí para que pueda pasar a España. Llegan las lluvias y esto va a ser insoportable Brahim Mega, un maliense de 21 años con un discurso sorprendente por su contundencia, al que más de uno debería prestar atención. Todos en el bosque le rodean y asienten con la cabeza mientras coge un palo y señala: Con esto nos pegan mientras muestra la cabeza abierta de un compatriota donde las moscas campan a sus anchas. Son numerosas las ONG que han denunciado el trato que se da a los inmigrantes clandestinos tanto en el lado marroquí como en el español. La Asociación de Amigos y Familiares de Víctimas de la Inmigración Clandestina (Afvic) ha tachado algunas de esas informaciones de difamación A raíz del intento de asalto masivo tras el que resultó muerto un joven camerunés, el diario marroquí Le Matin próximo al palacio real alauí, publicó el 31 de agosto una información en la que se comentaba que los subsaharianos que pasan a España sobreviven gracias a todo tipo de actividades sin excepción como el robo, la violencia, las drogas o la prostitución Los subsaharianos esperan su oportunidad ocultos en el bosque REPORTAJE GRÁFICO: LUIS DE VEGA ra de hacer el fuego y malcomer, si es que se ha conseguido algo que echar a la cazuela a lo largo del día. Missa aprieta los dientes mientras anuda con un trozo de tela el último peldaño de su precaria escalera. Terminado el trabajo, hace una última petición a este corresponsal: Por favor, reza por mí para que pueda pasar a España. Reza para que salga de aquí, que llega la temporada de lluvias y esto va a ser insoportable. ¿Lo harás? Certificados de estudios Huir de la pobreza y los conflictos no significa no tener una profesión o una preparación adecuada. Muchos de los clandestinos guardan como oro en paño fotocopias de sus certificados de estudios junto a algunas fotos familiares gastadas de tanto trote. Saben que no les servirá de mucho si logran poner los pies en Europa, pero como en el bosque no tienen nada y se fueron desesperados de su país, se conforman con muy poco. No entienden que el Viejo Continente no les abra las puertas. Esa valla está ahí para nosotros y cuando las policías española y marroquí colaboran es por nosotros. Somos clandestinos, no tenemos papeles, no tenemos para pagar un billete de avión ni nunca nos darán un visado para ir a Europa. Somos pobres grita exaltado Brahim Mega con más razón que un santo. Nos tratan como animales A medio kilómetro de donde está Missa se encuentran los malienses, los que pernoctan más cerca de la valla. Es cierto, hemos venido para saltar la frontera como clandestinos y entrar en Melilla. Pero la Policía marroquí viola los Derechos Humanos. Claro que tienen derecho a impedirnos pasar, pero no a tratarnos como animales. Esto no es la guerra, estamos de acuerdo en que nos atrapen y nos devuelvan, porque eso es la ley, pero no a que nos maltraten comenta Los heridos y las mujeres son los primeros en caer en las redadas El monte Gurugú, donde acampaban los ilegales es hoy un lugar fantasma L. DE VEGA NADOR. El monte Gurugú fue hasta hace unos meses el centro del tráfico de inmigrantes clandestinos con destino a Melilla. Las faldas de esta colina, de infausto recuerdo para las tropas españolas en la guerra del Rif, albergaban un enorme campamento en el que se hicieron fuertes hasta un mi- llar de subsaharaianos. A comienzos de 2005, varias batidas de las Fuerzas de Seguridad de Marruecos destruyeron todas las chabolas e instalaron un puesto de control en la carretera para impedir el acceso. El vertedero que servía de comedor a los inmigrantes también aparece aparentemente en desuso. Ocho meses después, el bosque es otro. Centenares de zapatos y prendas de vestir aparecen esparcidas entre los restos de los chamizos y toneladas de basura. El lugar en el que los clandestinos celebraban misa se encuentran dos ejemplares del Nuevo Testamento que aún soportan, a duras penas, el paso del tiempo.