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16 Nacional INMIGRACIÓN CLANDESTINA EN MELILLA SITUACIÓN EN LA FRONTERA LUNES 12 9 2005 ABC Rabat hace redadas a diario para detener a los subsaharianos que intentan saltar la valla En lo que va de septiembre se han practicado 800 detenciones en Marruecos y el Sahara negros vienen a intentar dar el salto explica un agente que pasa día y noche vigilando para que no se cuele nadie hacia lado español LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL NADOR (MARRUECOS) La joven congoleña inclina la cabeza hacia abajo y abraza a su hijo, que sostiene entre las manos dos hogazas de pan. A su izquierda, a un par de metros, el doble vallado que los separa de la Ciudad Autónoma de Melilla, el sueño europeo. La madre y su pequeño se encuentran sentados en el suelo junto a una treintena de subsaharianos. Todos acaban de ser detenidos por las Fuerzas de Seguridad de Marruecos en los bosques que rodean el perímetro fronterizo. Hay varias mujeres acompañadas también por sus hijos pequeños, algunos de pocos meses. De vez en cuando, la chica levanta el rostro y arremete con rabia contra marroquíes y españoles. ¿Por qué no podemos entrar? ¿Es que no saben que huimos de la guerra? La mujer accede finalmente a ser fotografiada, aunque no quiere destaparse del todo porque piensa volver y no quiere ser reconocida. b Cada noche los dos, que a las pocas horas son trasladados hacia la frontera de Argelia por el paso de Uxda, a unos 150 kilómetros por carretera. Los subsaharianos saben que a partir de las seis o las siete de la mañana hay que correr bosque adentro porque en cualquier momento puede comenzar la caza Algunos, como los heridos o las mujeres con bebés, apenas pueden mantener ese ritmo permanente de huida. El monte hace su selección natural y sólo los más fuertes pueden escapar de los agentes. Grupos dispersos Ya no se ven como hace meses campamentos más o menos estables como el del monte Gurugú, con chamizos hechos de ramas y plásticos. Los inmigrantes se encuentran ahora dispersos en grupos más pequeños- -casi siempre por nacionalidades- -y las frecuentes redadas les exigen mucha más movilidad. Por eso suelen acudir a un mismo lugar a pasar la tarde y la noche y, al llegar el amanecer, se desperdigan para evitar ser detenidos. Los alís (como se refieren a los agentes marroquíes) vienen por las mañanas. El helicóptero nos sobrevuela y decenas de ellos llegan por el campo para atraparnos. A veces nos pillan medio dormidos y es casi imposible huir explica un camerunés. Cada noche los negros vienen a intentar dar el salto explica Ahmed, uno de esos alís que pasa día y noche vigilando para que no se cuele nadie hacia lado español. Forma parte del destacamento de las Fuerzas Auxiliares en la zona conocida como Rostrogordo. Una vieja caseta, unas cuantas tiendas de campaña, un generador, unas viejas carabinas y unas radios es todo con lo que cuentan para hacer frente a la avalancha. A un lado se amontonan las decenas y decenas de escaleras artesanales que han sido requisadas. Esto Más de 4.500 detenidos en 2005 Rabat ha detenido en lo que va de septiembre a cerca de ochocientos inmigrantes clandestinos, la gran mayoría de origen subsahariano, según fuentes oficiales. Las redadas se han llevado a cabo por todo el país, especialmente en las cercanía de Ceuta y Melilla, y en el Sahara Occidental, que ocupa Marruecos desde 1975. La más importante de las operaciones tuvo lugar a mediados de la semana pasada en el bosque de Beliones, junto a la valla de Ceuta, donde fueron interceptadas más de un centenar de personas. A lo largo de 2005 el número de detenidos asciende a más de 4.500. Este corresponsal ha podido comprobar en las últimas jornadas cómo la Gendarmería Real y las Fuerzas Auxiliares de Marruecos están organizando cada jornada batidas para practicar nuevas detenciones en los alrededores del perímetro fronterizo de Melilla. Desde primeras horas de la mañana numerosos vehículos todoterreno apoyados por un helicóptero peinan los bosques en los que los inmigrantes malviven al raso esperando una oportunidad para saltar la valla. Prácticamente a diario hay decenas de deteni- Una de las mujeres con bebé que fueron detenidas por los agentes marroquíes es una ruina añade otro en un precario español. Aparentemente, hay gente de sobra, pues cuando llega el periodista se arremolinan por allí casi dos docenas de uniformados. Pero los medios son ridículos en comparación con los que cuenta la Guardia Civil, que patrulla a una decena de metros de ellos. De hecho, como ocurrió en el intento de salto de la madrugada del sábado del que ayer informaba ABC, es la Benemérita la que a menudo avisa a lado marroquí de las incidencias de su propio territorio. Casi siempre se comunican a gritos, aunque a veces los españoles cogen la llave del candado y abren la verja para mantener un contacto más directo con sus colegas magrebíes. Entre los pinares unos ojos asoman detrás de las ramas. Su expresión se tranquiliza cuando comprueba que los que llegan al lugar no son las Fuerzas de Seguridad marroquíes. Se trata de Missa, de Gambia, y Hassan, de Guinea Bissau, que dan los últimos toques a una de las escaleras que emplearán para probar suerte en la verja. Vamos a intentarlo, no sabemos cuándo, pero vamos a intentarlo explica Missa en un correcto inglés. Los ilegales saben que de madrugada comienza la caza y hay que correr bosque adentro Las mujeres con bebés o los heridos no pueden mantener ese ritmo permanente de huida La hora del fuego Hassan, más desconfiado, mantiene las distancias. Nuestra llegada coincide con el agrupamiento de la tarde, cuando empiezan a arremolinarse los subsaharianos que han pasado la jornada huyendo de las batidas. Es la ho-