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4 Opinión LUNES 12 9 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil CARRERA SOBERANISTA EN LA DIADA OS actos de la Diada fueron escenario ayer de una carrera de reivindicaciones marcadas por el y yo más Todos, a excepción del PP, utilizaron la jornada para sacar el máximo partido, en términos de autogobierno, a la reforma estatutaria en ciernes. No se quedó atrás el ministro de Industria, José Montilla, que no estaba en Barcelona tanto en su papel de miembro del Gabinete de Zapatero como de secretario general del PSC. Y se notó. El desdoblamiento de personalidad política en función de las circunstancias- -ayer tocaba en casa- -que es capaz de evidenciar Montilla es un ejemplo de ductilidad y de adaptación al medio. Cada cual marcó su territorio y colocó su particular pica en lo más alto de la montaña nacionalista. Curioso ascenso a la cumbre del soberanismo autonómico. CiU rivalizando con ERC y el PSC, para no quedarse atrás, a la altura del resto de contendientes, empeñados en manejar un mismo término: Ambición Nada nuevo bajo el sol de Cataluña, unidos todos, menos el PP, en el convencimiento de que la Diada de ayer era la última antes del gran salto. Veremos dónde colocan el listón. L REFORMA FISCAL DE CORTO VUELO ARECE que en asuntos tributarios, y hasta que algunos socios de gobierno tengan la oportunidad de opinar, se está imponiendo la cautela. La información que hoy publica ABC sobre la propuesta gubernamental de reforma del Impuesto sobre la Renta apunta a una continuidad prácticamente total con las reformas llevadas a cabo por los gobiernos del PP. Lo que no puede menos que sorprender dadas las gruesas palabras utilizadas por los socialistas desde la oposición para referirse al modelo económico y fiscal de los populares, pero es reconfortante por lo que supone de capacidad de aprendizaje del socialismo español y cura de realismo efectuada una vez instalados en el Gobierno. Lástima que no haya sido así también en otras materias como la reforma autonómica. Los socialistas han abandonado el tipo único del IRPF, considerado desde la oposición como imprescindible y eje central de su propuesta de reforma radical de la imposición directa. Quizás haya facilitado el abandono que la candidata conservadora alemana Merkel lo haya incluido en su programa y que su implantación en Europa del Este haya venido de la mano de gobiernos de centro- derecha. O quizás es simplemente una constatación del oportunismo con el que se redactó el programa electoral y el juicio que les merece su cumplimiento. La propuesta conocida es un paso más en la dirección de simplificación y reducción gradual de la carga tributaria directa emprendida por los populares, y que goza de amplia aceptación entre los hacendistas. Pero es posible que no sea suficiente para actuar como catalizador de un nuevo periodo de crecimiento español, sobre todo cuando empiezan a abundar los signos de agotamiento de éste. Es también una reforma con sabor antiguo, porque ignora los cambios radicales que están realizando algunos de nuestros socios comunitarios. Y no cabe olvidar que la política fiscal es uno de los pocos instrumentos de competencia nacional que persisten en la Europa del euro. Reducir el tipo máximo del impuesto desde el 45 por ciento actual hasta el 42 ó 43 por ciento y disminuir el número de tramos de cinco a tres o cuatro está bien. Pero queda lejos de la reforma del IRPF que nos pondría a la cabeza de Europa. Todavía tendríamos por ejemplo un tipo marginal más alto que Francia o Alemania. No atre- P verse a tocar el tipo mínimo, como sí hicieron los populares, es significativo del choque entre la demagogia sobre la progresividad del impuesto y las necesidades de recaudación para hacer frente a las crecientes demandas de gasto público de los socios nacionalistas. Aquí sí que cabría recordar las demagógicas palabras de Zapatero: Bajar impuestos es de izquierdas Para disimular estas debilidades, el equipo de Solbes está coqueteando con algunas ideas para añadirle un presunto toque de izquierda justiciera: favorecer el tratamiento de las rentas del trabajo respecto a otras fuentes de renta, endurecer el tratamiento de los planes de pensiones y la desgravación por vivienda y disminuir la desgravación por hijos. Medidas todas ellas que, aparte de ser muy discutibles técnicamente, y algunas claramente contraproducentes, van en la línea exactamente contraria a la que se propone como objetivo general. Lejos de simplificar el impuesto, lo complican. Lejos de mantener estable el marco tributario, como afirmaba desear el vicepresidente, lo someten al albur del oportunismo y la demagogia. Y en ningún caso contribuyen a aumentar el ahorro a largo plazo de la economía española, que ha de ser el objetivo fundamental de toda reforma fiscal si no queremos que la pérdida de competitividad acabe una vez más por arruinar nuestra creciente prosperidad. Si esta reforma es todo lo que da de sí este Gobierno, habremos perdido una nueva oportunidad para modernizar la economía española. Como ya sucedió con las famosas cien medidas del Plan de Dinamización y con la concepción utilitaristaque el Ejecutivo ha demostrado tener de la política industrial y de la independencia de los organismos reguladores. Pero no deberíamos sorprendernos. Porque pactar con ERC e IU una reforma fiscal moderna, garante de la competitividad internacional e incentivadora del ahorro, la iniciativa privada y la creación de empleo, es un imposible. Si le añadimos el caldo de cultivo creado por algunos responsables gubernamentales sobre la sacralización del equilibrio presupuestario y la necesidad de un giro social tras la regresión popular, todavía podemos felicitarnos porque las cosas no hayan ido a peor. Paradójicamente, por tanto, esta reforma nos deja fríos, pero nos alegraríamos de que saliera adelante. ELENA CARRERAS Pasqual Maragall y José Montilla LOS ÚLTIMOS DE LA FRANJA DE GAZA OCAS horas antes de que los últimos 5.000 soldados israelíes que aún quedaban en Gaza saliesen ayer de la franja, la bandera judía fue arriada de los asentamientos abandonados por los colonos. Fue una ceremonia sencilla, simbólica escenografía que representa el final de una etapa que el Gobierno de Ariel Sharón ha cerrado para tratar de alentar el desarrollo pacífico de sus vecinos. La decisión israelí de mantener en pie las sinagogas de Gaza enturbió una celebración a la que finalmente no acudieron representantes palestinos, cuya actitud no hace sino reactivar la beligerancia de su pueblo hacia Israel, cuya retirada- -según un sondeo publicado ayer- -es interpretada por los palestinos como resultado de la lucha armada de los radicales y no de un proceso de paz que el Gobierno de Sharón ha impulsado con una decisión digna de elogio y, también, de continuidad. Es la Autoridad Palestina la que tiene ahora la pelota sobre su tejado. Está en sus manos que las banderas que se izen en Gaza sean de paz, nunca de rencor ni de venganza. EL ÓRDAGO DE KOIZUMI A aplastante victoria de Junichiro Koizumi en las elecciones celebradas ayer en Japón abre una etapa crucial en el Imperio del Sol Naciente, que lucha por salir de la crisis económica que arrastra desde mediados de los noventa. Después de que el Senado rechazara el pasado 8 de agosto la anunciada privatización del servicio postal nipón, que es también la mayor caja de ahorros del mundo, el carismático político de abultada cabellera canosa lanzó un órdago y convocó elecciones anticipadas pese a la división reinante en su propio partido, que sufrió la escisión de 37 diputados que votaron en contra de las reformas del Gobierno. A pesar del agrio debate que este tema había suscitado, los electores se decantaron ayer por los cambios que propugna Koizumi y antepusieron el interés de la economía nacional, y consecuentemente de sus bolsillos, a cualquier otra discusión. Así, la propuesta del opositor Partido Democrático de Japón de retirar las tropas niponas de Irak apenas ha calado en la isla y puede haber contribuido al espectacular descalabro de esta formación. Y es que P L el pueblo japonés, sumamente orgulloso y trabajador, está acostumbrado a realizar enormes sacrificios, como los que propiciaron el milagro económico que siguió a su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Por ese motivo, el electorado ha apostado por continuar con los cambios radicales que han enderezado las cuentas en los dos últimos años. A cambio de dicha mejora, la segunda economía del planeta, tras Estados Unidos, ha pagado un alto precio por la destrucción de numerosos puestos de trabajo y sus calles se han llenado de mendigos. Un grave problema al que Koizumi deberá hacer frente y que se une a la lista de asignaturas pendientes para esta nueva legislatura. Entre ellas, destaca la normalización de las relaciones con China, seriamente deterioradas por las visitas del primer ministro a un santuario donde se venera a criminales de la Segunda Guerra Mundial. No en vano, la recuperación de Japón se ha debido, en buena parte, al crecimiento del gigante asiático, por lo que Koizumi tendrá que elegir entre el orgullo nacional y el interés de su economía.