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ABC DOMINGO 11 9 2005 Deportes 95 ASÍ JUGARON DEPORTIVO Molina: notable. Manuel Pablo: bien. Andrade: bien. Romero: regular. Capdevila: regular. Sergio: bien. Duscher: regular. Rubén: bien. Valerón: regular. Munitis: notable. Diego Tristán: regular. Taborda: regular. Iván Carril: sin calificar. El técnico: Joaquín Caparrós. Bien. Un equipo aguerrido como los suyos, sacando lo mejor de cada jugador. No tuvo mucho juego en la primera parte, pero reaccionó en la segunda, mereciendo ganar el partido. Lo mejor: Munitis, que está rápido como nunca, activo y en todas partes, La reacción de la segunda mitad. Lo peor: La primera parte fue floja. ATLÉTICO DE MADRID Leo Franco: muy bien. Valera: bien. Pablo: regular. Perea: bien. Antonio López: regular. Luccin: bien. Zahínos: regular. Gabi: regular. Galletti: mal. Fernando Torres: regular. Maxi: mal. Petrov: regular. Colsa: regular. García Calvo: sin calificar. El técnico: Carlos Bianchi. Regular. El equipo parece más hecho, pero no jugó bien sus cartas. Falta de reacción en la segunda mitad. Lo mejor: Leo Franco, que lo paró casi todo. La zaga en general. Lo peor: El ataque no existió, sobre todo Galletti y Maxi. El equipo se desfondó en la segunda mitad y fue acorralado por el rival. El Deportivo apretó las tuercas de verdad en la segunda parte con un Munitis hiperactivo, entrando por todas las zonas de la delantera y creando peligro, mientras que en el Atlético se seguía esperando que Bianchi metiera pólvora de verdad en el campo. Apretaron los gallegos con participación de Rubén y Valerón en todas las jugadas y Leo Franco tuvo que empezar a trabajar en serio: le sacó un tiro a Munitis y Sergio envió el balón a la escuadra antes de que el argentino le desviase otro disparo a los pocos minutos. Valera disputa el balón ante el acoso de Duscher CABANAS Un Atlético compacto y sin puntas se desfonda en la segunda parte Leo Franco fue el héroe ante un Deportivo que ganó en el último soplo JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Sin Petrov y sin Kezman perdió el Atlético y, aún así, parece otra cosa. Claro que, sin sus dos estiletes, arriba fue tan vulgar como en anteriores temporadas, pero el empaque general es diferente, nada que ver, un equipo más hecho, con más fútbol, toque y presencia activa en el campo del contrario. Así lo hizo el Atlético, sin mordiente en ataque, oscurecidos Galletti y Maxi y descentrado Torres, a saber qué le pasa por la cabeza, pero con una gran actitud en el resto. El caso es que el 4- 3- 3 de Bianchi quedó en 4- 3- 0, aunque con mucha movilidad, gran actividad y toque en su medular con Zahínos de escudo, y los muy solventes Luccin y Gabi a sus costados para crear y destruir. Ante un Deportivo igualmente combativo, con el estigma de Caparrós en cada uno de sus hombres, la pelea fue tensa, muy cruda, con la cuerda de violín a punto de romperse en la zona ancha del terreno, que fue donde se jugaron los garbanzos ambos equipos. Hubo pocas oportunidades porque la presión de ambos equipos fue tremenda, se jugó en pocos metros y las defensas llegaban rápidas y fuertes. En el Atlético, los de atrás se mostraron tan solventes como suelen, más la ayuda inestimable de un chico, Valera, que es oro puro (da risa, por no llorar, pensar que Velasco pueda dejar al DEPORTIVO ATLÉTICO 1 0 ¿Rotación o castigo? Carlos Bianchi sorprendió a todo el mundo dejando a dos de sus máximas figuras y flamantes fichajes, Petrov y Kezman, en el banquillo. La explicación oficial fue que venían de disputar partidos con sus respectivas selecciones y que el Virrey había preferido rotar. Sin embargo, entre los bastidores rojiblancos se hablaba de otra cosa. Que, por ejemplo, Petrov había vuelto el jueves por la tarde, sin más tiempo para entrenar que el viernes. Y respecto a Kezman, que habia llegado quince minutos tarde al entrenamiento posterior al partido que Serbia Montenegro había empatado con España. De mucha celebración como razón para la tardanza se llegó a hablar en el caso del delantero serbio. se arriba con cierto peligro. Los artistas, como Valerón, Tristán o Torres desaparecían agobiados por la presión, y el Atlético, que había cambiado genialidad por dominio del partido pero sin cuchillos, echaba de menos a sus dos extranjeros, peligrosos y letales en todo momento. Hay que señalar que, en medio de tanto movimiento artificial, en las pocas ocasiones que crearon ambos equipos destacaron los dos porteros, renacido Molina y en gran forma Leo Franco. Deportivo (4- 2- 3- 1) Molina; Manuel Pablo, Andrade, Romero, Capdevila; Sergio, Duscher; Rubén (Iván Carril, m. 77) Valerón (Scaloni, m. 84) Munitis; y Diego Tristán (Taborda, m. 67) Atlético (4- 3- 3) Leo Franco; Valera, Pablo, Perea (García Calvo, m. 88) Antonio López; Luccin, Zahínos, Gabi; Galletti (Petrov, m. 55) Fernando Torres y Maxi (Colsa, m. 67) Árbitro Daudén Ibáñez, del Comité aragonés. Tarjeta amarilla a Fernando Torres, Duscher y Zahínos Goles 1- 0, m. 90: Capdevila. Un gol precedido de falta El Deportivo fue un huracán tremendo en esos minutos. Bianchi recurrió a Petrov, pero el equipo ya estaba hundido físicamente y reculando de forma notoria, sin gas en su medio campo y cerrando filas ante el aluvión gallego, basándolo todo en la fiabilidad de su defensa, que nunca se rinde. De eso vivió el Atlético, de eso y de que Bianchi metió a cuatro medio centros en el campo para contener. Despertó también Torres, que hizo dos o tres jugadas de distracción de mucho mérito, estando él ya solo arriba con el único apoyo, y aislado, de Petrov. Parecía que aguantaba el Atlético como podía, apretando los dientes, pero en el último minuto el gran acoso del Deportivo encontró hueco en un disparo cercano de Capdevila después de una falta previa del propio Capdevila a Valera, que se llevó un golpe tremendo. Daudén no lo vio y el Deportivo ganó, con justicia en su juego global, pero con un gol ilegal en su creación. chaval en el banquillo) Entró por la banda como un cuchillo y siempre volvió a tiempo, rápido y con manejo de balón en cada momento, con muchas más prestaciones que los laterales que ha tenido el Atlético en los últimos momentos. Si bien es cierto que el equipo de Bianchi dominó durante muchos minutos, nunca tuvo profundidad ni llegada. Lo mismo le pasó al Deportivo, perdidos ambos equipos en la trama de centrocampistas que habían metido en el campo. Un fútbol denso, oscuro, opaco, con mucho movimiento y rapidez en todas las acciones, pero sin apenas metros para poder incorporar-