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92 DOMINGO 11 9 2005 ABC Deportes Sorpresa en la línea de meta El Celta enfría el debut de Robinho con un gol fantasma que no entró y el Madrid sólo ofreció buenas sensaciones en el primer tiempo JOSÉ MIGUEL MATA MADRID. En la fiesta de Robinho la tarta se la comió el Celta. Fue un triunfo merecido por juego, que no por la validez de su tercer tanto ya que la pelota no supera la línea. Pero eso es la salsa del fútbol. Y, sin embargo, a pesar de la derrota, el Real Madrid gira. Lo que da más mérito al triunfo de los gallegos, que enfrente tuvieron, especialmente en la primera mitad, a un equipo que promete. Aunque, de momento, sólo eso. Como los colegiales en septiembre, la afición blanca acudió al Bernabéu ilusionada con el nuevo curso futbolístico. Sobre todo por lo que apuntaba el debut en casa de Robinho después de lo visto lo visto en Cádiz. Pero la cátedra no la impartió Luxemburgo, sino un tal Fernando Vázquez que quizás aprendió la lección de sus últimas visitas al Bernabéu, en las que le hicieron un 7 Y como hay asignaturas que siempre quedan pendientes, los blancos volvieron a catear en su defensa de las jugadas a balón parado y Baiano remató solo un lanzamiento de esquina para que Contreras, tras golpear el balón en el larguero, remachase, igualmente solo, el 0- 1. Un jarro de agua fría que, sin embargo, no amilanó al Real Madrid. Faltaría más. Los blancos se posicionaron en el campo muy arriba con una presión entusiasta y aunque el Celta salía con el balón muy bien tocado, el trabajo stajanovista de Gravesen y Beckham y el acoso de los demás propiciaba muchas recuperaciones. Luego, y mientras mantuvieron el fuelle Míchel Salgado y Roberto Carlos- -éste, menos- los blancos también se movían con presteza en cambios de juego, paredes y triangulaciones en las que Robinho era el gran protagonista, con REAL MADRID CELTA 2 3 Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Míchel Salgado, Helguera, Pavón (Sergio Ramós, m. 46) Roberto Carlos; Beckham (Pablo garcía, m. 78) Gravesen (Raúl, m. 67) Guti, Baptista; Ronaldo y Robinho. Celta (4- 5- 1) Pinto; Ángel, Sergio, Contreras, Placente; Núñez (Jonathan, m. 82) Iriney, Canobbio (Silva, m. 84) Oubiña, Gustavo López; y Baiano (Javi Guerrero, m. 89) Árbitro Ramírez Domínguez. Amarilla a Míchel Salgado, Pavón, Gravesen, Iriney, Goles 0- 1, m. 7: Contreras. 1- 1, m. 36: Ronaldo, de penalti. 2- 1, m. 43: Baptista. 2- 2, m. 45: Núñez. 2- 3, m. 76: Canobbio. acciones de enorme calidad y siempre buscando la portería de Pinto. Así llegaron sus mejores minutos, en los que acorralaron al rival y tuvieron varias ocasiones de marcar por medio del propio Robinho, Ronaldo y Baptista. Más balones aéreos Precisamente cuando más encerrado estaba el Celta, Placente barrió la pierna de Baptista en una internada del brasileño y Ronaldo transformó el penalti en el empate. Tras el tanto el Celta perdió algo papeles, empezó a no tener la paciencia que había demostrado al sacar el balón y tras un robo en su medular Helguera colgó al área perfecto para que Baptista, lanzándose en plancha, pusiera por delante a su equipo. La remontada parecía consumada. Pero los balones aéreos siguen siendo una cruz para los blancos. Y sus errores de concentración. Pavón saltó con las manos arriba a despejar una pelota colgada al área y la tocó. Penalti que lanzó Canobbio para que se luciera Casillas, que no pudo atajar- -aunque casi llega- -el cabezazo de Núñez tras el rechace. Volver a empezar. El Madrid no había ofrecido mala cara y tras el descanso el partido prometía. Pero no. Robinho perdió fuelle, Ronaldo estaba desaparecido y el Celta tapó mejor las bandas. Así, obligó a los locales a jugar por el centro, a tocar y tocar sin sentido por delante de dos líneas defensivas muy bien posicionadas. El Madrid se autoanuló así y los gallegos, que recuperaron su toque de balón y sus incicivas salidas a la contra, tuvieron la fortuna de cara. En otra pelota que caía del cielo el debutante Sergio Ramos fue demasiado blando ante Baiano- -que quizá, puede, cometiese falta- Y el pase de la muerte del brasileño encontró un zurdazo imponente de Canobbio que golpeó con violencia el larguero para devolver el balón al campo. No traspasó la línea, pero sí para el auxiliar, que concedió el gol. Un resultado que obliga al Madrid a pedalear más. Y no sólo con Robinho. El delantero empezó a todo gas y dando espectáculo, pero con el tercer gol se fue diluyendo como el resto de su equipo Robinho, sin cadena y con flato ASÍ JUGARON TEXTO: JULIÁN ÁVILA ASÍ JUGARON REAL MADRID Casillas: notable. Salgado: bien. Helguera: bien. Pavón: regular. R. Carlos: mal. Beckham: bien. Gravesen: bien. Guti: mal. Baptista: regular. Ronaldo: mal. Robinho: bien. Sergio Ramos: regular. Raúl: s. c. Pablo García: s. c. El técnico. Luxemburgo: Regular. El cuadrado mágico carburó mientras el equipo aguantó el físico; cuando el Celta se percató y tapó las bandas fue una nulidad. Lo mejor: la presión y movilidad de la primera parte, con destellos magníficos de Robinho y un trabajo terrible de Beckham, Salgado y Gravesen. Lo peor: otra mala defensa a balón parado costó el primer gol, y el segundo fue un fallo de concentración. Al final el equipo acabó demasiado embutido en el ataque por el centro. CELTA Pinto: notable. Ángel: notable. Sergio: muy bien. Contreras: notable, Placente: bien. Núñez: bien. Iriney: muy bien. Canobbio: bien. Oubiña: bien. Gustavo López: bien. Baiano: bien. Jonathan, Silva y Javi Guerrero: s. c. El técnico. Fernando Vázquez: Muy bien. Sacó a su equipo a jugar, con todos perfectamente posicionados, tocando sin rifar la pelota y buscando jugar rápido, lo que hizo mucho daño al Madrid. Lo mejor: Sergio, sobrio y seguro, fue un baluarte. Todo el conjunto se estiró con criterio, movido por un Iriney enorme y con un gran trabajo de Gustavo López y Núñez en las bandas. Lo peor: al final del primer tiempo y en algunos compases del segundo el equipo se echó demasiado atrás. MADRID. Un Robinho agotado no podía reprimir su enojo ante los periodistas en la zona mixta: No sé porqué me han anulado el gol. Es injusto. Me voy muy molesto con el árbitro, aunque espero aprender de esta derrota El delantero se vació en su estreno con el Madrid en casa. Arrancó su partido a todo gas, sin cadena, como los sublimes ciclistas cuando suben un puerto a plato y mirando hacia adelante. Quizás un pelín sobreexcitado porque quería hacerlo todo bien desde el primer minuto. La toma de contacto con el balón fue alentadora. Se escabulló en un metro cuadrado de la vigilancia de cinco defensas hasta llegar a trompicones al área del Celta. El público agradeció la jugada y se puso en pie. Fue el protago- nista principal del ataque blanco durante media hora. Ofreció una gama muy completa de juego: desmarques, bicicletas, paredes, remates, diagonales por ambos costados... Incluso se descolgó para hacer de Raúl, en ausencia del 7 Sólo le faltó el gol, aunque también es cierto que pecó en algunos casos de individualismo. En la segunda parte no brilló tanto. se vio arrastrado por la caída de su equipo. Se quedó sin chispa, sin regate, sin desborde y con un flato visible. Acusó el cansancio de sus compromisos con la selección brasileña y acabó escorado en el costado izquierdo cuando entró Raúl al campo. Resolvió ante Pinto un mano a mano y envió el balón a la red, pero el colegiado ya había anulado la jugada.