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ABC DOMINGO 11 9 2005 Economía 91 LA OPA DE GAS NATURAL SOBRE ENDESA OPINIÓN CON EL PASO CAMBIADO... ÁNGEL LASO D LOM a opa de Gas Natural sobre Endesa ha pillado con el paso cambiado a buena parte de la sociedad española y a los partidos políticos, pero también a muchos de los ejecutivos de los dos bandos antagónicos. Ya sea porque la reciente historia económica española los ha mezclado sin piedad en el firmamento de los negocios, o porque son siempre los mismos. Alfonso Cortina, Francisco González, Miguel Blesa, Juan José Quintás, Joan Rosell, Íñigo Oriol, Ignacio Sánchez Galán y otros muchos Destaca entre casi todos a los que la opa ha sorprendido en el lugar inadecuado el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) Juan José Quintás. Es el responsable institucional de un sector siempre en el filo de la polémica y preside un conse- Juan José Quintás jo en el que están las mayores cajas españolas, como La Caixa y Caja Madrid, ahora en guerra. Y sin embargo, ya lo criticamos en ABC, aceptó en su momento el ofrecimiento del presidente de Endesa, Manuel Pizarro, su antecesor en la CECA, para fichar por el consejo de la eléctrica. Quintás, como presidente de esta especie de patronal, mantiene encuentros permanentes con el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, y el de La Caixa, Ricardo Fornesa, ahora enfrentados por la opa de Gas Natural y no puede permitirse, por el carácter institucional de su puesto, ser parte del máximo órgano de administración de Endesa. Menos mal que ya ha comunicado a Pizarro que no irá a las reuniones del consejo hasta que no acaben las hostilidades, aunque probablemente la medida sea demasiado tibia para muchos. En un caso muy parecido se encuentra el presidente de la patronal catalana Fomento del Trabajo, Joan Rosell, eterno candidato para suceder a José María Cuevas en la CEOE. Acep- Joan Rosell tó ser consejero independiente de Endesa cuando Pizarro y Blesa mantenían un fuerte enfrentamiento, tras haber aumentado L la caja madrileña del 5 al 9 su presencia en el capital de Endesa y pedía más representación. Rosell, siempre vinculado a Fecsa y con muy buenas relaciones con Pizarro, figura como independiente, pero mantiene unas excepcionales relaciones con La Caixa (es catalán y vive en Cataluña) y con el impenetrable ministro de Industria, José Montilla, que algo tiene que ver en todo esto. De hecho, Rosell ha opinado que la opa es una operación económica y que hay que despolitizarla, justo lo contrario que el resto del consejo de la eléctrica en el que participa. Mejor no imaginarse su posición en la reunión de este organismo del pasado martes, en la que la consigna numantina fue a las barricadas contra la agresión de Gas Natural. No debieron ni dejarle ir al baño, con teléfono, por supuesto. Otro personaje que ha caído en una trinchera que no es la suya es Alfonso Cortina, hoy flamante presidente de Inmobiliaria Colonial, del grupo Caixa. Cortina ha sido durante muchos años presidente de Repsol y proviene del círculo íntimo del poderoso ex vicepre- Alfonso Cortina sidente económico del Gobierno del PP, Rodrigo Rato, igual que Francisco González, César Alierta y el propio Pizarro. Fue desalojado de Repsol por Antonio Brufau, que por fín conseguía su objetivo de venirse a Madrid, y La Caixa, que ejerció su mayoría en el consejo de la petrolera con Montilla de perfil y las fuerzas vivas del PP mirando a la luna de Valencia No obstante, Cortina aceptó de sus rivales además de una indemnización millonaria la presidencia de la inmobiliaria de La Caixa que ostentaba el propio Fornesa. Hombre medido y de buen talante, intentará pasar lo más desapercibido posible, pero vaya papelón. Francisco González, resistente presidente del BBVA es otro caso similar, pero con distintas derivadas. Como fue el caso de Cortina y es el de Alierta o Pizarro, Gónzalez Francisco González accedió a su cargo durante las legislaturas del PP, y sin embargo el banco que preside es accio- nista de referencia de Iberdrola, la compañía a la que el consejo de Endesa acusa de participar de forma concertada en la opa de Gas Natural, por pactar con la gasista la compra de numerosos activos de Endesa. El consejo de Iberdrola ha aprobado por unanimidad, lo que significa que con el apoyo del BBVA, la operación de compra de activos de Endesa, lo que lleva al banco a posicionarse con el grupo de los que opan aunque sea de forma indirecta, porque desde Iberdrola se rechaza este argumento y se dice que únicamente compran unos activos que se les ofrecieron a finales de agosto. Una posición incómoda también para este ejecutivo que, además, ya ha rechazado con arte y testosterona un brutal embite del Gobierno para desalojarle con Sacyr de ariete (Luis del Rivero y Juan Abelló, entre otros muchos ricos de ese consejo) El presidente de Iberdrola, Íñigo de Oriol, un auténtico histórico del sector, también se encuentra en una posición muy incómoda por la opa en la patronal eléctrica Unesa de la que es presidente. Los representantes de Endesa ya se han hechado al monte Íñigo Oriol por el papel de Iberdrola en la operación y prometen no ir a ninguna reunión, por lo que Oriol podría poner su cargo a disposición del consejo de la patronal la semana que empieza. Tanto Oriol como su vicepresidente y consejero delegado de Iberdrola, el hiperactivo Ignacio Sánchez Galán, no es que estén exactamente en un lugar poco apropiado ante la operación de La Caixa, al contrario, da la sensación que están donde deben estar, porque para los intereses de Iberdrola si la opa llega a buen puerto supone crecer de una tacada lo que tardarían años y además sacar del mercado a su principal competidor. Lo que sucede es que han pasado de ser los campeones contra el poder energético de la caja catalana, por su rechazo y posterior victoria a la opa hostil que Gas Natural lanzó a Iberdrola hace un par de años, al silencio, a un mutismo total que deja huecos por todas partes. Desde luego es evidente que intentan pasar desapercibidos, como si no estuvieran, cuando en realidad a lo mejor si están, hasta el punto de que hay quien le da tantos méritos a Galán co- mo a Brufau en el diseño de la operación hostil contra Endesa. Pero la verdadera olla a presión de la operación está siendo Caja Madrid en la persona de su presidente, Miguel Blesa. Hace pocos meses estaba a guantazos con Pizarro y ahora se ha convertido en su primera trinchera de defensa y su mayor aliado por poten- Miguel Blesa cia económica para hacer frente a la agresión hostil. Fornesa, Fainé, Brufau, todos en La Caixa le están tentando para negociar y le ofrecen lo que no está escrito, los más inimaginables cantos de sirena que pueda desear un ejecutivo en su posición, pero el partido al que debe su puesto le pide que aguante a toda costa. Su administración tutelante, Esperanza Aguirre e Ignacio González, este último en la línea más radical, le exigen más que lealtad, casi un imposible. Y en otra posición de delirio, en medio de un auténtico Verdún está Josep Piqué. Tiene a todo el PP presionando contra la opa y denunciando que es una operación política del Gobierno Zapatero acordada con el Tripartito por el Estatuto para beneficiar a La Josep Piqué Caixa, y con el Gobierno vasco para hacer crecer a Iberdrola y apoyar la fusión de las cajas vascas. Ha intentado ser moderado por sus posibles electores en Cataluña, lo que es imposible en una guerra fratricida, y eso le está distanciando de la sede de Génova. Hay otros muchos casos de ejecutivos y políticos a los que está tocando representar un papel que nunca imaginaron, lo que hace que buena parte de la sociedad española siga desconcertada con esta opa. Es el mundo al revés. Los independentistas catalanes de Ezquerra acusan al PP de considerarlos extranjeros por ser catalanes y venden la bondad de la operación porque el capital catalán (aunque esto de capital en una caja de ahorros suene a chiste) sigue siendo español, hoy por hoy. Por el contrario, para el PP y muchos de los que resisten, para los que en su ideario político Cataluña es obviamente una parte de España, se oponen a la operación y acusan a los independentistas de quererse llevar Endesa de Madrid a Barcelona ¿alguien entiende algo? ¿O es que todos mienten y nada es lo que parece?