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ABC DOMINGO 11 9 2005 73 Toros RONDA CORRIDA GOYESCA El Cid se rompe de nuevo en su reaparición récord Plaza de toros de Ronda. Sábado, 10 de septiembre de 2005. Corrida Goyesca. Lleno de no hay billetes Un toro para rejones de Benítez Cubero, manejable, y seis de Jandilla, aceptables de presentación, de poca cara y justos de raza. Destacó el 3 un toro con mucha bondad y fijeza. Joao Moura hijo, de verde con galones en oro. Rejón de muerte (dos orejas) Francisco Rivera Ordóñez, de verde esperanza con pasamanería en azabache. Pinchazo y estocada muy caída. Aviso (ovación) En el quinto, pinchazo y descabello (palmas) En el séptimo, estocada caída (dos orejas) El Cid, de grosella con pasamanería en blanco. Un pinchazo. Se retiró a la enfermería estoqueándolo Rivera Ordóñez (ovación que recogió la cuadrilla) Salvador Vega, de grana con galones en oro. Pinchazo y estocada (oreja) En el sexto, dos pinchazos y estocada (oreja) Moura, Rivera y Vega salieron a hombros. templado y con oficio. Lo entendió muy bien y le sacó muletazos meritorios. Faena sobre el pitón derecho que se alargó hasta escuchar un aviso. Con verónicas genuflexas, igual que su abuelo, el recordado Antonio Ordóñez, recibió al quinto. El jandilla se quedó corto muy pronto y además tuvo pocas fuerzas. La labor fue machacona e insistente, sin conseguir logros mayores que la voluntad. Muletazos de calidad Se desquitó en el que cerró plaza, que le correspondía a El Cid. Un castaño que se desplazó con temple y al que dio dos largas cambiadas al hilo de las tablas. Uno de los momentos de esta Goyesca llegó cuando tomó las banderillas. Aseado Rivera, que incluso se atrevió a poner un par al violín al modo de El Fandi. Ahí quedó. Templado estuvo mientras que el toro aguantó, sacando derechazos que calaron en los tendidos. La gente quería verlo triunfar y Francisco puso todo el empeño. Tuvo la virtud de dejarlo respirar y darle tiempo, con lo que hubo algunos muletazos de calidad. Se volcó en la estocada, que cayó algo baja. Pero tenía las dos orejas en sus manos y la salida a hombros. Salvador Vega tuvo con mucho el mejor toro de la tarde, el primero de su lote. Un astado que fue pronto, que repitió y que tuvo bondad. Lo vio el malagueño, que cuajó una faena muy entonada, si bien entremezcló series de mucha calidad con otras menos reposadas. Mejor al natural, con algunos pasajes muy profundos. Pero al conjunto le faltó, quizá, algo más de contundencia. Es verdad que se gustó en muchos momentos pero debió redondear algo más. A pesar del pinchazo cortó la oreja. Otra logró con su segundo, un toro que brindó al cielo en recuerdo de Ordóñez y con el que volvió a repetir las mismas líneas argumentales del anterior: mejor en el toreo al natural y reposo en varios momentos. Faena larga que después de dos pinchazos y una estocada fue premiada con una oreja. Más información en la sección de Gente FERNANDO CARRASCO RONDA (MÁLAGA) La heroicidad de Manuel Jesús El Cid acabó en desgracia. La recuperación en tiempo récord y su puesta a punto para estar listo para la Goyesca de Ronda le puede costar al saltereño la temporada. El Cid volvió a romperse; de nuevo el codo crujió cuando entró a matar a su primero y lo pinchó. El chasquido fue perceptible y el torero se echó rápidamente la mano izquierda a la zona lesionada. El rostro denotaba el dolor que sentía en esos momentos. El doctor Villamor, que se encontraba en el callejón, acudió raudo y veloz hasta donde se encontraba Manuel Jesús. Pálido, fue conducido, aunque por su propio pie, a la enfermería. Caras descompuestas en sus apoderados y jarro de agua fría para el público. Desgraciadamente, esta edición de la Goyesca será recordada por lo que aconteció en torno a uno de los toreros más en racha pero que puede ver cómo peligra incluso su presencia en la corrida de la Feria de San Miguel de Sevilla, donde está anunciado en solitario. Bien es verdad que el público agradeció el gesto de estar en la Goyesca- -impresionante el tiempo de recupera- El Cid se resintió de su luxación de codo derecho al entrar a matar al tercer toro y deberá permanecer al menos diez días con el brazo escayolado ción- -con una fuerte ovación cuando salió su primero. Pero se notaba que le dolía el brazo. Es más, la faena al jandilla, que presentó problemas, estuvo basada en la mano izquierda. Es su fuerte, pero no estaba a gusto. Sufría en cada muletazo y tenía problemas para irse de la cara del toro. Uno reconoce y aprueba este esfuerzo sobrehumano pero ¿ha valido la pena? Es que puede perderse lo que resta de temporada y, lo que es peor, que la lesión no sólo se le reproduzca sino que empeore. Habrá que dar tiempo. Por el momento, este esfuerzo le valió a El Cid romperse de nuevo. Ahora, diez días al menos con el brazo escayolado y a esperar a Sevilla. Por lo demás, y sin ser una Goyesca extraordinaria, el festejo tuvo muchos momentos de interés. Abrió plaza el jo- EFE vencísimo rejoneador Joao Moura hijo, quien a pesar de su poca edad se vislumbra como uno de los nuevos valores. Llega mucho a los toros con su cuadra- -magnífico el caballo Belmonte en las banderillas a una mano- -y hace las suertes con mucha conjunción. Clavó siempre al estribo y acortó distancias en los embroques para luego salir a dos pistas en piruetas malabaristas y justas, muy justas. Se antoja excesivo el premio de las dos orejas. Pero lo que dejó en el ruedo fue bueno. Rivera Ordóñez, por el percance de El Cid, mató tres toros. Su lote fue el peor de la corrida de Jandilla. Estuvo templado ante su primero, que se acostó de salida y luego fue desarrollando mal genio, con embestidas bruscas y desiguales. Aún así Francisco anduvo