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ABC DOMINGO 11 9 2005 Cultura 71 Jaime Urrutia ajusta cuentas con el pasado en El muchacho eléctrico La voz cantante de Gabinete Caligari repite en solitario tras Patente de corso álbum de rock, que reúne nueve temas propios y dos versiones, hay sitio para recordar el mal trago que le supuso el final de Gabinete Caligari J. HERNÁNDEZ MADRID. Jaime Urrutia ya no siente ese salto al vacío que es sacar un disco en solitario (en 2003) tras veinte años de éxitos con un grupo de la talla de Gabinete Caligari. No. Ahora se siente más respaldado sobre todo después de ver lo bien que le fue con Patente de corso del que vendió la nada despreciable cifra de 45.000 canciones. Rocé el disco de oro- -dice- -y eso que me coincidió con todo el fenómeno de Operación Triunfo y el peor momento de la piratería Ahora, las expectativas que tiene son las de, como mínimo, mantener esas cifras. Para ello, se ha puesto manos a la obra sacando estos días El muchacho eléctrico (DRO) una colección de once canciones como él las llama, donde hace un repaso de sus ritmos de rock favoritos y donde cuenta con colaboradores como Enrique Bunbury (en ese homenaje a los Doors que es Nada por aquí el guitarrista Salvador Domínguez Saca tu culo de aquí o el grupo valenciano La Rocka Si la vida te lo da que vuelven a participar con Urrutia, como ya hicieran en Patente de corso El corte que abre el disco es Clases de rock n roll un homenaje a algunos de sus mitos como Elvis Presley, Chuck Berry o Keith Richards. Pero también hay en el álbum toques de bossa nova Dame más soul (en la balada galdosiana Pitusa o beat pop (homenaje al trío The Jam en Cariño Urrutia también se ha permitido alguna que otra licencia, como el célebre Azzurro de Paolo Conte, uno de sus temas fetiche. Es ahora cuando ha descubierto la conexión que había entre la canción que hizo famosa Adriano Ceb En este CANCIÓN CocoRosie Concierto de CocoRosie: Sierra y Bianca Casady. Lugar: El Sol (Madrid) Fecha: 9- 9- 2005 EMBRUJADAS JESÚS LILLO Jaime Urrutia, en una imagen promocional de su segundo álbum en solitario lentano (y que también hizo suya Luis Aguilé) y esa tarantela que fue El calor del amor en un bar Por supuesto, también la sombra de Gabinete es tan alargada como inevitable. Pasimisí, pasimisá tiene que ver- -explica el cantante- -con experiencias que he vivido últimamente, en las que he roto amistades Naturalmente, la canción, y así lo reconoce, suena a cierto ajuste de cuentas con sus otrora amigos y compañeros de grupo, Ferni Presas y Edi Clavo. El porqué del ser de Pasimisí, pasimisá tiene que ver con la biografía del grupo que salió el pasado año y donde su figura no queda muy bien parada. Puede que algún día- -añade el músico y compositor- -quedemos pa- ABC ra tomar unas cervezas en El Brillante, por ejemplo, pero sería malo que volviéramos como grupo El título del álbum también es otro recuerdo (al igual que el productor, Jesús Gómez) de ese pasado, pues El muchacho eléctrico es el título de unos versos del que fue el poeta maldito de la llamada movida madrileña Eduardo Haro Ibars, el mismo que les empujó a ser Gabinete Caligari... De momento, y a la espera de que se ponga en otoño en la carretera con su banda Los corsarios Maribel un tema pegadizo y que podría haber competido en julio y agosto por ser la canción del verano, está funcionando bien, sostiene, en las listas de videoclips e quedaron sin carrete. Se les acabó el rollo de película que proyectaba secuencias de vida paranormal sobre la pantalla instalada con cinta de embalar en el escenario de El Sol. Y siguieron cantando. Interminable fundido en blanco para el esperado debut madrileño de CocoRosie, dos mujeres cuya fragilidad musical contrasta con la fortaleza física y la profesionalidad que- -sin haber pegado ojo en el vuelo que ese mismo día las trajo de Nueva York; tras soportar una larga jornada de entrevistas; con un par de bocadillos encima y la misma ropa con que hicieron la maleta- -demostraron al levantar en vilo el embrujo de una obra que genera tanta adicción como curiosidad por comprobar en vivo su proceso de elaboración. Ver para creer que esa música existe más allá del engañoso sentido del oído, tantas veces burlado por la tecnología. Bianca Casady interpreta con quejío ratonero los versos que enrarecen el blues sobrenatural e hiriente de CocoRosie. Su hermana Sierra toca despacio el piano, la guitarra o el arpa mientras explota sus facultades vocales- -fue estudiante de canto y parece haber aprovechado el tiempo que pasó en el conservatorio- -para hacer, como Yma Sumac, un theremin de su garganta. A la primera la hubieran echado de la cola del casting de Operación triunfo La segunda es carne de canal temático, división documental. Superpuestas, las dos hermanas Casady parecen una. Rezan, cantan y sueñan en un espectáculo diseñado para quienes, como santo Tomás, necesitan meter el dedo en la llaga para confirmar que la sangre no es sintética. La de CocoRoise es de verdad. Hay herida. Hay milagro. S