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ABC DOMINGO 11 9 2005 Los domingos 61 no que recitó El embargo de Gabriel y Galán en nuestra primera comunión, de aquel primo que deslumbraba las reuniones de los parientes poniendo el alma en los versos del Canto a la mujer cordobesa Muchos de esos versos formaban parte del universo de la memoria de la radio familiar. Esas radios emitían los recitados de Pepe Pinto con versos de Rafael de León y Antonio Quintero; o los de Pepe Marchena con poemas de los hermanos Álvarez Quintero o El Pastor Poeta. Recitados que incluían el semitonado o el canto aflamencado de muchas de sus estrofas, en una simbiosos tradicional de canción y poema en la que virtualmente se retornaba a los tiempos del Romancero. la historia de la literatura la escriben los vencedores de la crítica, y estos poemas aprendidos de memoria por el pueblo han sido los grandes derrotados por las valoraciones puristas. Hay, pues, que excavar las fosas de la memoria de la poesía poular para colocar en el lugar de dignidad que se merece a este legado poético, sin cuyas claves no se puede conocer la realidad cultural de la literatura de masas en el siglo XX español, y del que dijo Dámaso Alonso: para bien y para mal, en vetas nobles o en vetas chabacanas somos en cualquier periodo de nuestra historia moderna la nación más democrática- -en parte, pero precisamente en la parte más profunda- -profundamente regidos por el pueblo. Y entonces, claro, no nos extraña que la elegancia más neta de nuestra literatura se encuentre en unos cuantos giros de la poesía popular Y el toro en el Sur, una media luna sobre la testuz. Uno, dos y tres... y el toro no sabe cómo obedecer. Las manos en llamas, el uno lo llama, pero no lo espera. (Sobre el burladero tiembla una montera) El dos que lo cita no lo quiere ver. ¡Coraje, coraje cornadón de rabia; burladero al aire) Y la voz del tres; ¡Toro... toro... eh! (Patas y pitones en busca del tres) Pero el tres espera, y... ¡uno, dos y tres! con tres capotazos le para los pies. ¡Punta del percal... mano burladora! ¡Sal, torero, sal ahora! Y cuando el torero llamando, citando, fuerza la arrancada del toro y, parando, templa la embestida mandando, marcando salidas, burlando cornadas. Uno, dos y tres, son de nuevo tres... tres banderilleros, sólo tres monteras tras los burladeros, ¡o tres capotes al quite en el redondel! MADRID Xandro Valerio (1910- 1966) y hay que parar al toro del asombro... Diré Madrid, y basta, que no es poca cosa, si por decirlo digo España, y te hago, así, nacer cuando te nombro... EL VIAJE DEFINITIVO Juan Ramón Jiménez (1881- 1958) Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco. Todas las tardes el cielo será azul y plácido; y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario. Se morirán aquellos que me amaron; y el pueblo se hará nuevo cada año; y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado, mi espíritu errará, nostáljico. Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido... Y se quedarán los pájaros cantando. Título: Rapsodia Española Autor: Antonio Burgos Editorial: La Esfera de los Libros Páginas: 584 Precio: 21 euros Fecha de publicación: 20 de septiembre Oso no mentaré, ni Manzanares, ni Patrona tapiada en hornacina, ni el romano y el moro tutelares, ni aradas con milagros de propina. Ni, por válido, valido Olivares; realeza en bronces de afición equina; maja vestida o por vestir, a pares, ni real hembra que fuese Mesalina... Solo diré tu nombre, y punto en boca, pues lo mucho adjetivo más bien daña,