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ABC DOMINGO 11 9 2005 Los domingos 57 PERFIL Aquel tímido autoestopista MARÍA JESÚS CAÑIZARES Hace pocas semanas, el ministro de Industria se desplazó a Sant Esteve Sesrovires (Barcelona) para visitar la empresa metalúrgica donde había trabajado de joven, allá por los años setenta. Lo hizo de forma casi clandestina, sin que ningún medio de comunicación se enterara. Así es José Montilla. No le gustan los micrófonos, ni las estridencias ni los espectáculos mediáticos. Es tímido, habla poco, pero escucha mucho. Por eso está considerado como un hábil negociador. La estrategia hay que hacerla y no decirla asegura este cordobés de nacimiento y catalán de adopción, nacido en 1955 en Iznájar y que, a los 16 años, se trasladó con su padre a Cataluña. Trabajó en el sector del metal y de las artes gráficas, cursó estudios de Derecho y Económicas y, en 1978, se afilió al PSC. Fue concejal, teniente de alcalde y portavoz de su grupo en el Ayuntamiento de Sant Joan Despí (Barcelona) pero su carrera en el mundo local se ha centrado en Cornellà, donde fue alcalde entre 1985 hasta 2003, año en el que pasó a presidir la Diputación de Barcelona. Desde 2000 es primer secretario del PSC. ¡Pepe, eres cojonudo! En la fiesta de los toros, considerada una bestia negra españolista por ERC rio ya ha cambiado a los presidentes de dos poderosos organismos: el de la CMT, el mencionado Bustelo, y el de la Comisión Nacional de Energía, Pedro Meroño, al que sustituye la ex diputada socialista Maite Costa. Y todo eso sin levantar grandes recelos en el Ministerio de Economía. También en este ámbito llega al Ministerio con precedentes de peso. No en vano, en su breve paso por la presidencia de la Diputación de Barcelona preparó el relevo al frente de Caixa Catalunya, tal y como reveló más tarde el histórico presidente de la entidad, Antoni Serra Ramoneda. En su discurso de despedida, cuando cedía el bastón de mando al ex vicepresidente del Gobierno socialista Narcís Serra, Ramoneda reconoció que Montilla dejó entrever su deseo de cambio en la entidad. Y una insinuación fue suficiente. ALBERTO FARICLE E Cornellà, polo de atracción empresarial Durante casi veinte años, José Montilla dirigió su carrera política desde la Alcaldía de Cornellà de Llobregat. Y como alcalde de esta ciudad metropolitana de 83.300 habitantes, apuntó maneras al convertir la localidad en inesperado polo de atracción económico. Así, consiguió para su municipio la instalación de la sede del World Trade Center o la ubicación en esta ciudad metropolitana de la nueva Ciudad Deportiva de F. C. Barcelona, que birló a la capital catalana ante la incredulidad del Consistorio de Joan Clos. Como ministro no ha olvidado sus orígenes políticos. El pasado marzo inauguró la nueve sede de Alstom Power, que hasta ahora repartía sus sedes entre Madrid y Galindo (Vizcaya) en su ciudad en la que paradójicamente nunca ha residido. Aunque sus conciudadanos, por supuesto, se lo perdonan. Siendo ya ministro, cargo al que accedió después de que el PSOE ganara las elecciones generales de 2004, Montilla se llevó una grata sorpresa cuando, en el transcurso de la inauguración de un parque eólico en Lubián (Zamora) fue recibido al grito de ¡Pepe, eres cojonudo! Se trataba de un grupo de personas nacidas en Cornellà, donde en su época de alcalde, contestaba a todas las peticiones de sus vecinos. Ese mismo ritmo de trabajo es el que imprimió al llegar al Ministerio. José Montilla siempre ha dormido poco, pero desde que es padre de trillizos, menos todavía. Llega a su despacho a las 8 de la mañana y no tiene hora de salida. Ha obligado a madrugar a los principales empresarios de este país, entre ellos el ex presidente de la Comisión del Mercado de las Comunicaciones, Carlos Bustelo, a quien se le atribuye la irónica frase: Buenas noches, señor ministro Sus comidas son muy frugales. Sus colaboradores aseguran que cuando se enfada, lo cual no es muy frecuente, le sale el acento andaluz. No le gusta llamar la atención, por lo que se niega a activar la sirena de su coche oficial si llega tarde a una cita. Es absolutamente meticuloso. Repasa continuamente sus discursos y se niega a hacer suyas ideas en las que no cree. Tiene poco tiempo para el ocio. La gente te vota para que trabajes dice el ministro. Nunca le ha atraído el fútbol, pero sí el atletismo y el ciclismo, deportes que ya no practica con la frecuencia que él quisiera. Le gusta la música clásica y lee todo lo que cae en sus manos, especialmente novela negra. Le encanta viajar y de joven recorrió medio mundo haciendo auto- stop. Ahora, sus responsabilidades ministeriales sólo le permiten escaparse a la playa con su mujer de vez en cuando. En este último año sólo ha ido al cine una vez y ha asistido a un concierto de Serrat. Cuentan que, en la última campaña de las generales, coincidió en un bar con un individuo que le expresó su admiración y su deseo de que el PSOE ganara las elecciones. Era el actor porno Nacho Vidal, quien le entregó su libro autobiográfico. Se desconoce si el ministro lo leyó. Gestor del tripartito José Montilla Aguilera (Iznájar, Córdoba, 1955) inició su trayectoria política en organizaciones de izquierda durante los últimos años del franquismo y en las primeras elecciones municipales fue elegido regidor de su ciudad de adopción, Sant Joan Despí, donde sigue residiendo con su familia. Apenas cuatro años después encabeza la lista del PSC a la alcaldía de Cornellà de Llobregat, que ocupa a partir de 1985 de forma ininterrumpida hasta que en 2004 José Luis Rodríguez Zapatero lo incorporó a su Gobierno. Aunque su salto a la primera línea política se produjo en 1994, cuando un desconocido Montilla accedió a la Secretaría de Organización del PSC. Desde ese cargo fue uno de los responsables de la pacificación del partido tras la rebelión de los capitanes ese grupo de alcaldes metropolitanos hijos de la inmigración que se rebeló contra la dirección burguesa del PSC. Montilla ha acabado liderando ese sector, ya mayoritario, como primer secretario del partido, mientras Pasqual Maragall se erige como último representante de la antigua dirección. El cuestionado tándem formado por ambos en 2000 funcionó mejor de lo esperado, hasta el punto de que tras la derrota de Maragall en 2003 fue Montilla quien le sirvió en bandeja el pacto de gobierno con ERC. Unos años que sirvieron además para convertir al PSC en uno de los apoyos fundamentales de José Luis Rodríguez Zapatero.