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52 Los domingos DOMINGO 11 9 2005 ABC EN EL MURO DE LA CONTRADICCIÓN La gran escapada Necesitas un par de días para hacerte cargo de tu libertad Canarias o Samoa, Brasil o Nueva Zelanda... Cien mil alemanes cierran la puerta de su casa en Alemania, cada año, para no volver. Emigran de la primera economía de la UE, la que da trabajo y perspectivas a siete millones de extranjeros, la sociedad que creó la economía social de mercado, el sistema más copiado y admirado del mundo. No es nuevo. Parecería que algo alejase de esta tierra a sus hijos, o que algo tienen éstos en su contra o entre sí. Hitler hizo su parte pero ya antes, uno de cada cuatro de los que llegaron a EEUU inscritos en la isla de Ellis era alemán, y aun miles antes, desde el siglo XIII, emigraron de Baviera hacia el Báltico, a Transilvania, a la Rusia profunda, el llamado Drang nach Osten la poderosa atracción del Este. Incluso a Sierra Morena. Y luego a África, y en el siglo XX a Brasil, Chile, Canadá. Muchos reproducen un estilo de vida, en Mallorca o en Tailandia: Lo alemán dice Carlos Podstatski, que conoce bien a la vieja colonia de Alicante. Un pastor sajón, de los llegados a Transilvania hace siete siglos, decía a este diario: Hay un cierto modo de hacer las cosas Otros huyen de eso: Nos estamos desalemanizando contaba al semanario Stern la familia Rahm, recién emigrada a Australia. Burocracia, desmotivación, falta de emoción y paro empujan a muchos a intentar recuperar el control de sus vidas Algunos gustan de lo alemán pero un día no pueden más con tanta cara de candado se atan la manta a la cabeza y dicen adiós a Alemania: Pese a su alto sentido de la cultura y orgullo por la propia- -no por ser alemanes sino por Schiller- -los alemanes abrigan una inmensa curiosas por el otro, un encomiable afán de mejora y una inagotable inquietud interior, un gusto por el riesgo contradictorio con ese temor castrante al porvenir no pautado, por el que sólo el pasado está ya claro, ordenado y clasificado. Secretamente admiran a los suizos como culminación de sí mismos, pero en realidad querrían ser brasileños y van a clases de baile. La crisis actual, la resaca de la reunificación, el parón de ideas estaría siendo lo que fue la enfermedad de la patata en la Irlanda del XIX, el detonante para otra gran escapada según el director de Stern, Andreas Petzold. Stefan y Mercedes Fuhrer esperan el momento de despedirse de Berlín y marchar a la República Dominicana, porque aquí no hay futuro para nosotros Ya tienen la casa pero esperan por la educación de la niña Los Schleuss, de la antigua RDA, dejaron una imprenta en Potsdam y han empezado de nuevo en Canadá: Andar por la vida a codazos ya nos queda muy lejos Wolff y su mujer han dejado Turingia por la tundra de Groenlandia: Esto es tan tranquilo como la RDA Otra sangría es la de quienes se fugan a bordo de sus capitales: Boris Becker, Michael Schumacher, Jan Ullrich, Günter Netzer, Waldemar Hartmann, se han ido con lo suyo a Suiza; Chantal Grundig, Nadja Auermann, Joop o Lagerfeld, a Mónaco; Beckenbauer y Ralf Schumacher a Austria; Claudia Schiffer y Herbert Grönemeyer a Londres. Mick Flick se fue a Suiza cuando su padre tuvo que pagar 1.000 millones de marcos por vender su empresa al Deutsche Bank. La organización Raphael, de Cáritas, anota que cada año emigran 6.000 berlineses: Andreas Drajewski ha empaquetado ya para Grecia, es un don nadie tras 26 años trabajando para el ferrocarril. Según la Agencia de Emigración, uno de cada tres alemanes emigra dentro de Europa, España es el quinto país del mundo elegido, el primero es Canadá y el segundo Australia. Un 20 elige Suramérica, un 16 Norteamérica, un 11 %O ceanía y otro tanto Asia. Los Rahm ya están en Perth (Australia) se dan dos años para probar; los Koproch dejaron el Ruhr por un pueblo de Nueva Zelanda. Werner Kappus dejó 100 empleados y el riesgo de infarto en Hamburgo por guiar a turistas en Samoa: Si siguiera en Alemania ya habría muerto Los Fuhrer ya tienen casa esperándoles en la República Dominicana (Viene de la página anterior) Bols entiende que el estado del bienestar ya no es financiable y la despedida se hace dura mientras su mujer Dorothee admite el lamento de los que se han quedado sin perspectivas económicas Un ciudadano del Oeste lleva 15 años pagando un impuesto especial para ayudar al Este. Además el economista Helmut Steitz revela que las ayudas especiales del pacto de Solidaridad, para inversión y para apoyar los prepuestos, se despilfarran irresponsablemente casi en un 50 por ciento: 5.500 millones de euros en 2004. La distorsión hace que una región sin futuro ninguno como Sach- sen- Anhalt disponga de ingresos por cabeza mucho mayores que el estado hanseático de Bremen (que tiene que seguir ayudando pese a su crisis) e incluso un 12 más altos que la rica Baviera. Y encima siguen endeudándose. Con la situación de paro que tiene Bremen, similar a la del Este, muchos están más que hartos y algunos emigran también del Oeste. Para ellos el Este está hecho de gente frustrada como ha recusado el líder bávaro Edmund Stoiber, y de ciudades sucias y abandonadas Pero el psicoanalista de Halle, Hans Joachim Maaz, recusa que el Oeste no entiende al Este, es un concepto y por tanto no ve a las personas que lo forman, y el votante del Este es un ser desconocido para el político del Oeste La RDA era un mundo en que el Estado era algo lejano, siempre que uno no se saliera de la fila, te daba trabajo y te atendía. El mundo de verdad era ese wir hier unten (entre nosotros) la asociación de compañeros del trabajo, la familia, los vecinos. Con el cierre de empresas, ese mundo organizado que lo canalizaba todo, se ha roto para siempre Sin asimilar los nuevos länder La precoz escritora Jana Hensel ha reivindicado ese mundo propio en Los chicos de la Zona donde llama Zona a ese país, antes RDA, luego nuevos Länder y hoy simplemente eso innombrable don- de después de 15 años, por más que lo intentamos aún no sabemos vestirnos como en el Oeste Steffen y Sibylle, cuya trayectoria mixta y sus primos de Libätz y de Düsseldorf, de un lado y el otro, han hecho pivotar esta historia, saben que lo que les ha hecho hoy entenderse a veces mejor con la gente del Este que con la del Oeste es, a diferencia de la mayoría de los wessis del Oeste, haber vivido años entre ossis Tienen neuras, se desorientan, se apalancan, pero no son gente saturada como en el Oeste Su primo en paro, Wilfried, espera que sus hijos sí cosechen una reunificación real, en que Alemania ya no esté compuesta por Ossis torpones y estúpidos Wessis presuntuosos.