Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 10 9 2005 Los sábados de ABC 99 tañear, le abrió las puertas coser, al comienzo de 1900, dio atraída por las magníficas mucho que hablar entre las imágenes de los cartelistas (timodistas a las que facilitaba po Ramón Casas) y por el su labor. Su democrático pamensaje que les instaba al conpel en el mundo de la moda sumo. Pronto invadió todos nos lo anuncian féminas que los terrenos, no sólo el de la dejan constancia del estilo del moda (que al final está en tomomento, con sus mangas jado) sino el de los objetos de lo món El anuncio del almidón más prosaico. Daba lo mismo de puro arroz dejaba en 1915 la el anuncio de la (complicada) estampa de unos cuellos de enropa interior de hombre y mucaje y unos delantales impecajer, los complementos (sombles. Con todo, eran anuncios breros, paraguas... o la higieun tanto pasivos. ne corporal (jabones, maquinillas y cremas de afeitar, perfuLos grandes almacenes mes... los tintes de la ropa, La aparición de los grandes allas máquinas de coser, lanas e macenes marcaría un cambio hilos, la sastrería a medida o a de estrategia en la publicidad, la más pura de las lejías... y a comienzos de los años 20 el Vieja como la Humanidad y modernismo entró de lleno en el comercio, la publicidad nalos almacenes, tipo El Águila, ció hace más de 3.000 años en con anuncios que incitaban a la ciudad egipcia de la compra. Durante Tebas, donde se enla Guerra Civil los escontró en un papiro La publicidad pañoles no estábael primer aviso publinada, pero en la moda mos paranos arrollacitario, hoy en el Mual acabar refleja Utrillo, en 1900, hizo este cartel para impermeables El Gallo seo Británico de Lonron los perfumes de dres. Ese cartel dio luMaja, los rubores de también la gar en la Grecia clásimentalidad y Myrurgia, las creca a otros en madera mas de Bella Aurora, los gustos pintada. Los romalas botas Chiruca, de la nos no perdieron las pastas de dientes, comba con sus tablolas hojas de afeitar, sociedad nes permanentes de los antipolillas, los española anuncios. En ellos calzoncillos Olimpic, hacían una especie el Norit, el Persil... de anuncios por palabras Ellos, atraído por la publicisobre los esclavos, los espectádad, se compraron Longines y culos, los alquileres de las caellas medias Platino y conjunsas y los objetos encontrados tos de Escorpión, y por la noy perdidos. En la Edad Media che se ponían Abéñula en las se utilizaron grabados y xilopestañas. grafías para los manuscritos, Y entraron las camisas de pero llegó la imprenta y lo reTervilor, los abrigos de Pierre volucionó todo. La llegada de Cardin y El Corte Inglés, Galelos periódicos y de las agenrías Preciados y Cortefiel, que cias de publicidad desarrolló allá por los 70 anunciaban su una actividad que ha crecido moda a todo color. Hasta que a un ritmo apabullante, el que llegaron los vaqueros y lo rehan marcado después la tecnovolucionaron todo, incluida logía, el progreso y la globalila publicidad. Las revistas fezación. meninas y después las masculinas se sumaron al carro, al La vida en 459 carteles igual que las nuevas tecnoloCuatrocientos cincuenta y gías y el diseño, porque la exnueve carteles y anuncios puposición finaliza con la publiblicitarios desde 1881 hasta cidad actual tan familiar. En 1900, así se anunciaban los sombreros de fieltro y paja hoy son el soporte sociológico y cultural de la España de estos siglos, de sus usos y costumbres, de sus lujos y miserias, de sus penas y sus glorias. Pero a través de estos anuncios vemos también los El primer movimientos artísticos. El cuanuncio del bismo, el modernismo, la figuración, el realismo el hipeque se tiene rrealismo o el arte cinético. noticia es de La muestra también es un rehace unos corrido de tendencias en pelu 3.000 años, quería femenina (moños, bucles, corte a lo garçon. y de en un papiro ungüentos para la atildada y encontrado engominada cabeza masculien Tebas na, retocada con atrevidas gorras y sombreros. Todo vale con tal de estar fashion parecen insinuar los anuncios de sastrerías, camiserías, corbaterías y zapaterías de marcas registradas. Hacia 1925 los abanicos eran el objeto preferido de las damas La llegada de la máquina de EL GUINDO MÓNICA F. ACEYTUNO CABALGAN SOBRE LAS OLAS e celebra este fin de semana el campeonato mundial de surf en la playa de Pantín, que es una de esas playas verdaderas y salvajes de la costa ferrolana. Es una pena, porque está lloviendo ahora mismo, más bien diluvi, pero, según escribo, acaba de salir el sol otra vez, así que me imagino que están en Pantín sorteando las olas entre el sol y la lluvia, lo cual tiene que estar dando aún mayor espectáculo a algo que es una verdadera maravilla: ver cómo cabalgan sobre las olas los surfistas. La Naturaleza necesita siempre de un contraste para hacerse ver. Se ve más un árbol si hay un banco de madera debajo y, aún mejor, si hay alguien sentado en ese banco bajo las ramas, y así también se ven mejor las olas si alguien tiene el valor de subir hasta arriba y bajar con ellas, y entrar en el tubo de agua y llegar a la orilla entre la espuma. Esto es algo que ya descubrieron los impresionistas en sus cuadros, donde ponían a lo mejor a una señora con una sombrilla para que se viera bien el campo de amapolas, o a una pareja hablando al final de un camino embarrado, separados por una valla de madera, para destacar la unidad del cielo. Al contrario de lo que suele decirse, para mí la Naturaleza no es nada si el hombre no existe, y creo que hasta un vergel es un desierto si no hay alguien para admirarse, o hacer al menos de contraste como estos surfistas, hombres y mujeres, los mejores surfistas del mundo, cuando se atreven a alcanzar estas olas de Pantín que se derrumban con tal fuerza sobre la orilla que se diría que se ha caído con cada una de ellas un edificio porque dejan como una suerte de polvo blanco flotando, una bruma que no es más que el agua del mar pulverizada, cristalitos minerales y gérmenes de organismos en suspensión que estaban tranquilamente en el mar hasta que la ola estalló sobre la orilla. Yo a veces he paseado por esta orilla y las olas me han dejado clavada como una estaca, casi enraizada como un árbol, enterrada en arena muy por encima de los tobillos, de la fuerza que tiene el mar aquí cuando se marcha. Hasta el domingo estarán los surfistas en esta playa tan hermosa, cabalgando sobre las olas como delfines. S