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94 Los sábados de ABC SÁBADO 10 9 2005 ABC TURISTAS DEL VINO DeMiranda do Douro a Ledesma. Muchos españoles todavía cruzan la frontera para comprar ropa a buen precio. Otros llegan en busca del espectáculo de naturaleza que proporciona el Duero. Un recorrido en barco es imprescindible. A la derecha, el puente romano que salva el cauce del Tormes, junto al conjunto histórico artístico de Ledesma (Salamanca) Debajo, una cata en Hacienda Unamuno (Fermoselle) (Viene de la página anterior) nos acompañan los riscos y el vuelo de las rapaces, el silencio casi religioso en la inmensidad de este espacio natural. Al contrario de lo que vemos cuando el cauce se aproxima a Oporto, en esta zona no hay viñas. El espectáculo de las uvas maduras, casi listas para la vendimia, empezará un poco más tarde, camino de Fermoselle, en Zamora, o de Ledesma, un bellísimo pueblo amurallado a una decena de kilómetros de Salamanca. En los Arribes se han instalado pocas bodegas- -dice David Gutiérrez, enólogo- pero ya llegarán, porque es evidente que aquí se puede hacer buen vino menú que empieza a atraer a miles de viajeros, aunque el fenómeno todavía está lejos de la organización casi perfecta que encontramos en California www. napavalley. com Un estudio presentado hace unos meses en La Rioja por Eduardo Álvarez y Joseba Ezpeleta, de Ikerfel, cifraba en dos millones de españoles los potenciales interesados en el enoturismo. Es un mercado importante, en expansión, innovador, que va a más- -expli- ca Ezpeleta- Turismo cultural, gastronómico y vino son conceptos en alza, aunque estamos en el principio del camino. El turista mayoritario busca hoy por hoy visitar bodegas, comprar botellas, tapear y probar algún vino. Pero hay además una punta de lanza que quiere ir más allá, visitar el viñedo, practicar actividades deportivas, como rutas a caballo o en bici, hablar con enólogos, dormir en alojamientos temáticos, dentro de las ha- La uva pinta el paisaje Con los pies en el suelo Hacienda Unamuno, cerca de Fermoselle, nos sirve como ejemplo. En estas tierras zarandeadas por temperaturas extremas, la Castilla que hiela o arde, una alfombra de suelos arenosos que no retienen el agua, fertilidad cero, se han plantado en los últimos cinco años setenta hectáreas de vides. Dice David Gutiérrez que esas condiciones, incluida la escasez de lluvia, dejan en manos de los enólogos la posibilidad de controlar el estrés hídrico mediante el riego por goteo, al margen de los caprichos del cielo. La tecnología ha cambiado las cosas: en las plantaciones nuevas se logran vinos excelentes Tras las vides llegó la bodega y, a continuación, un pequeño hotel, de cuatro habitaciones, conjunto ideado por Nacho Lliso, músico que lució en el escaparate pop de los ochenta (Esclarecidos) y que ahora se dedica a la arquitectura. En este mar de calma es fácil encontrar una definición de enoturismo: al abrir las ventanas, vemos los campos llenos de uvas, la puerta de entrada a la bodega, y hasta la mesa de catas, en la que esta mañana se entretienen dos viajeros británicos que sonríen satisfechos. Vista, olor y gusto trabajan a pleno rendimiento. Ese es el JUAN FERNÁNDEZ- CUESTA MADRID. Desde Galicia hasta la sierra de Ronda. Baleares y Canarias. Vino y vino. La uva pinta el paisaje de España. Cariñena y El Bierzo. Utiel- Requena y la Ribera del Guadiana. Por supuesto, Ribera del Duero. Y siempre, Rioja. Siempre el vino. Y ahora el turismo. Visitar bodegas, incluso viñedos. Comer y comprar. No es más que despertar a un nuevo mundo, en hoteles rurales, casas con encanto, olores a campo, a tierra, a vid. La mezcla de turismo, viña y gastronomía es una realidad que empieza a degustarse en nuestro país, pero de otra forma. Esa mezcla se vive aún al libre albedrío del propietario del hotel, o del restaurante, o del viñedo. Pocos espacios aún reúnen tantas cualidades juntas, pocos hoteles con sabor a vino, pocos viñedos con sabor a vida, pocos restaurantes que sepan maridar vino y comida, alimento y alimento. Como todo lo que sabe a extranjero, el placer de los caldos, los cementerios de botellas o el viñedo junto al hotelito, tiene su precio. Y le añades una piscina, y un campo de golf y... Te sale precio redondo. Hoy, como todo lo que sabe a extranjero en este mundo del vino, sabe a caro, a precios irreales. Pero España es diferente. Y una vez asimiladas las influencias extranjeras, sabrán convencer al amante del vino de que el turismo enológico es turismo y vino, que los encantos naturales (Laguardia, por ejemplo) y la uva forman un solo paisaje, que es una vida nueva para cada fin de semana, sin mentiras. La uva. El vino. La bodega. Es más que suficiente. El Duero, encajonado en acantilados, al entrar en Portugal