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ABC SÁBADO 10 9 2005 Espectáculos 57 TEATRO Al menos no es Navidad Autor y director: Carles Alberola. Escenografía: José Luis Raymond. Vestuario: Rafael Garrigós. Iluminación: Carles Alfaro. Intérpretes: Amparo Soler Leal, Asunción Balaguer, Silvia Marty y Alberto Delgado. Lugar: Teatro Bellas Artes. Madrid. CLÁSICA Septiembre sinfónico Obras de Barber, Gershwin, Bernstein y Copland. Int. Rosa Torres Pardo, piano. Orquesta Nacional de España. Dir. Rubén Gimeno. Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. Fecha: 7- IX ¡VAYA PAR DE SEÑORAS! JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN ARRIBA EL TELÓN ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE una, Amparo Soler Leal, le toca la réplica afilada, el latigazo ácido y vital, un fino sentido del humor que amalgama ironía y sarcasmo. Y a la otra, Asunción Balaguer, la serena dignidad, el ajustado matiz dramático, el sabio control del manantial de las emociones. Ambas se complementan y componen sobre el escenario una formidable pareja de damas que justificaría la visita al Teatro Bellas Artes aunque sólo fuera por escuchar cómo dicen sus papeles, la claridad y el sentido de su dicción; aparte, claro está, de cómo los interpretan. Su actuación es una clase magistral: talento más experiencia. Da gusto ver a estas dos veteranas en escena: Asunción está a punto de cumplir 80 años y Amparo, varios más joven y tal vez también más coqueta, obvia el pequeño detalle de su edad en los datos que aparecen en el dossier de prensa. Juntas protagonizan Al menos no es Navidad una comedia escrita y dirigida por Carles Alberola que se inscribe en el proyecto T- 6, una interesante iniciativa del Teatre Nacional de Catalunya dedicada a la escritura teatral contemporánea. Entre otros trabajos, Alberola es autor de piezas tan estimables como Mandíbula afilada y Besos y de la menos redonda 23 centímetros amén de director de las obras citadas y de Palabras en penumbra un estupendo montaje de textos de Gonzalo Suárez. En Al menos no es Navidad aborda el A U Amparo Soler y Asunción Balaguer en una escena de Al menos no es Navidad ABC tema de la vejez, de los ancianos que viven en residencias rondados por el fantasma de la soledad, angustiados por la decadencia física y, con frecuencia, resignados por la lejanía de los seres queridos mientras elaboran coartadas para mantenerse aferrados al hilo de la vida. de ambas mujeres en la residencia, empeñadas en completar un puzle elevado a categoría de símbolo de sus vidas. Las inquietudes de una enfermera que busca en ellas amistad y consejo configuran una pequeña trama paralela concebida probablemente para añadir otro punto de vista a la cuestión de la maternidad. Realmente no hay conflicto dramático consistente hasta el último tramo de la pieza, con el encuentro entre la madre que eternamente espera y el hijo que siente en su propia carne el peso del abandono. Una obra de emociones contenidas muy bien interpretada, ya se ha dicho, por las protagonistas, que son eficazmente secundadas por Silvia Marty y Alberto Delgado. José Luis Raymond firma la luminosa escenografía. Un tempo lento y un reparto idóneo Amparo Soler Leal es Sofía, segura, independiente y de lengua rápida, y Asunción Balaguer interpreta a Encarna, más tradicional, una señora digna pendiente siempre de las visitas de su hijo. Alberola ha escogido para su dirección un tempo lento, lentísimo, igual que el desarrollo de esta comedia agridulce, que se demora en los detalles de presentación de los personajes y se prolonga en una sucesión de estampas de la vida TEATRO Con las alas cortadas Autor: John Godber. Adaptación y dirección: Ana Diosdado. Escenografía: Carlos Abad. Vestuario: Paco Delgado. Iluminación: César San Bruno. Intérpretes: Blanca Marsillach y Juan Gea. Lugar: Sala Fernando de Rojas. Círculo de Bellas Artes. Madrid. ESCENAS DE UN MATRIMONIO J. I. G. G. rimer acto: Una pareja discute mucho, ácida, destempladamente, con mucho grito, son británicos, él es un delineante en paro y pinta en el altillo de su casa, perennemente enfadado, ella trabaja en una tienda de calzado deportivo y es adicta a los concursos de televisión; está claro que no se soportan. Segundo acto: En uno de P los concursos que él tanto criticaba, ella ha ganado un fin de semana en París con todos los gastos pagados, ambos embarcan en un ferry y durante la travesía comienzan a atisbar la existencia de un nuevo mundo de percepciones; todo les sorprende. Tercer acto: Regresan a su casa y se nota que algo ha cambiado en ellos, ya no se gritan y se tratan con ternura; en rápidos flash- back, reviven episodios de su estancia parisina de paletos emocionados: han descubierto algo parecido a la libertad y su amor ha reverdecido. April in Paris es el título original de la comedia de John Godber a la que en este montaje se da el metafórico título de Con las alas cortadas Su prolongado planteamiento ofrece una sucesión de escenas de cotidianidad caníbal, de exhibición de basura conyugal llena de rutina, insatisfacción, enfrentamientos y problemas económicos; una situación que la arbitraria música del azar, la irrupción de lo inesperado, reconduce hacia las zonas templa- das del afecto. Ignoro si la pieza original de Godber, autor británico de éxito, presenta la sucesión de montoncitos de tópicos y lugares comunes que acumula la versión española, pero lo visto en el escenario de la Sala Fernando de Rojas es demasiado discursivo, de evolución previsible y humor limitado. No obstante, Con las alas cortadas funciona mejor en la ternura que en el grito, permite a los intérpretes mayor riqueza de matices en la evocación de la magia de París que en los larguísimos momentos iniciales, en los que la cruel y repetitiva esgrima verbal de la pareja no roza ni por asomo la inteligencia desolada y feroz de los diálogos de ¿Quién teme a Virginia Wolf? de Albee, por citar otro ejemplo de despedazamiento matrimonial. Juan Gea, seguro de gesto y voz, y Blanca Marsillach realizan una interpretación esforzada y valiente, aseadamente dirigidos por Ana Diosdado y bien iluminados por César San Bruno. n año más, el ciclo Septiembre sinfónico ha inaugurado la temporada madrileña de conciertos. La Orquesta Nacional de España está detrás de esta propuesta configurada alrededor de dos programas: Noche americana que ha servido para recordar la música de Barber, Gershwin, Bernstein y Copland, y un Encuentro con Ana Belén y Miguel Ríos que llevará hasta el escenario del Auditorio de Música, el próximo miércoles 14 de septiembre, una selección de la obra de Kurt Weill. Septiembre sinfónico mira hacia horizontes distintos a los que propone la temporada de la propia Nacional, este año muy armada en torno al concepto de Música y Mito Lo explica el contenido musical de sus dos programas y un público renovado o, al menos, distinto al que luego se verá transitar por los conciertos de abono. También algún otro detalle, como la presencia del joven director valenciano Rubén Gimeno responsable de esa Noche americana que las circunstancias han obligado a dedicar a las víctimas del huracán Katrina. Sin duda, Jiménez se ha presentado con los deberes bien hechos, sabiendo poner orden y lógica en el discurso. Podría haber sido deseable una más sutil y general matización, si bien el todo fue a más desde el punto de vista puramente expresivo. Sonó la conocida danza de la venganza del ballet Medea de Samuel Barber y ya la Orquesta Nacional de España se reveló contundente en lo sonoro, voluntariosa y bien conjuntada. En cualquier caso el espíritu de rectitud y cierta rigidez en el swing fue algo que compartió la pianista Rosa Torres Pardo en su interpretación de la siempre sugerente Rhapsody in blue de George Gershwin. Salvo alguna mínima imprecisión en el ajuste con la orquesta hacia el final de la obra, la versión transcurrió por la vía de la seriedad, muy en el estilo que Jiménez quiso imponer a la sesión. De ahí que destacara la brillante y coordinada ejecución de buena parte de las danzas sinfónicas de West Side Story de Leonard Bernstein, cuyo mambo sirvió como propina al final del concierto. Luego, se escucharon detalles de mayor delicadeza sonora apoyados en un lirismo de moderada intensidad como fondo para El salón México de Aaron Copland, partitura que sirvió de cierre a esta primera sesión de un Septiembre que ha entrado con sensatez y autoridad el curso inmediato.