Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 10 9 2005 53 Cultura y espectáculos LXII MOSTRA DE VENECIA Remate en arabesco del Festival con un filme sorpresa, ¡Viva Zapatero! Hoy se clausura esta edición exigua de la Mostra con la entrega de premios b La sección competitiva concluyó Cuando Berlusconi no le ve la gracia al chiste E. R. M. VENECIA. Con un público amigo y conforme se presentó por sorpresa el documental Viva Zapatero! hecho por la periodista satírica Sabina Guzzante, una de las víctimas del control férreo del gobierno de Berlusconi sobre los medios de comunicación, y a la que echaron de la RAI por su programa humorístico y sulfúrico contra la persona y la política de il cavaliere Nada de sátira y de humor en la tele. Es tanto un documental de denuncia como una venganza personal, pues a la caricatura que se hace del político negociante se le adhiere una mezcla de reportaje y de diatriba sobre la escasa calidad de la libertad en los medios de comunicación italianos (según se dice, Italia se encuentra en un vergonzoso puesto en la lista de países con mas libertad de expresión) Lo curioso de su título, ¡Viva Zapatero! se debe, al parecer, a la creencia de que el presidente español ha corregido ese esperpento de que el director de la televisión pública lo elija el dedo del Gobierno, cosa que tal vez ocurra ya en algún otro país, pero que evidentemente todavía no pasa en el nuestro, donde tanto ése como cualquier cargo de responsabilidad en la función pública siempre se cumplimenta por móviles políticos, sea de un modo directo y descarado, o de tapadillo y mediante árbitros con el pudor pasado por agua. El documental es, en todo caso, revelador y entra de modo muy sagaz en unos terrenos que dan pánico y que, sin el cascabeleo de todo lo italiano, sería perfectamente canjeable con el paisaje español, donde, según cuándo y cómo, hacer oposición está mal visto (y mal pagado) con dos películas: El jardinero constante de Fernando Meirelles, y La segunda noche de bodas de Pupi Avati E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL VENECIA. Los homenajes a Stefania Sandrelli y al director japonés Hayao Miyazaki, un Filme sorpresa sospechosamente titulado ¡Viva Zapatero! dos películas con algo de interés para liquidar por fin las programadas en la competición y la entrega hoy de los premios pertinentes, o impertinentes, y ya se puede colocar esta 62 edición de la Mostra de Cine de Venecia en el fondo del maletero. Pero no se puede cerrar de un portazo sin antes desollar un par de piezas. La más salvaje y agresiva es ésa que venía parapetada detrás del anuncio de Film Sorpresa que llegó de repente, justo después de liquidar la última película en competición, y que era un documental satírico firmado por Sabina Guzzanti y que, aunque se titulase ¡Viva Zapatero! le apunta directamente a los ojos de Berlusconi; le apunta, y le dispara. La sección competitiva tuvo en su último asalto compasión con el personal y, viéndolo ya derrotado y en la lona, lo dejó levantar cabeza con un par de películas sin plomo, como la gasolina, y que marchaban a buen ritmo. La primera, The constant gardener la adaptación cinematográfica de Fernando Meirelles (el de Ciudad de Dios sobre la novela de John Le Carré; y la otra, la italiana La segunda noche de bodas de Pupi Avati. Y si alguien cree ver ahora algún cohete, no es cabalmente por ellas, sino porque eran las últimas y no remataron a nadie. No remataban, pero tampoco mataban. Adrenalina e indignación La intriga de esta historia de Le Carré transcurre en el intestino grueso de África, en ese terreno descatalogado que abarca parte de Sudán, de Somalia y del norte de Kenia, y se apoya en la sugerencia de que ciertas multinacionales farmaceúticas utilizan a la gente que vive allí desahuciada como banco de pruebas. Se centra en el personaje de un diplomático británico (Ralph Fiennes) y en su mujer (Rachel Weisz) una activista y entusiasta solidaria que no puede engullir el pedazo de carne putrefacta contra el que choca... Meirelles es un director potente y que persigue un estilo con el mismo bullicio que el mudo de los Marx perseguía a las chicas; de tal Rachel Weisz, protagonista de El jardinero constante y una de las candidatas al premio a la mejor actriz, ayer en la presentación de la película en Venecia modo que usa la cámara como un tenista la raqueta y pelotea con la mirada del espectador. A pesar de ello, la trama se deja ver y sentir, consigue elevar los niveles de adrenalina e indignación de cualquier persona de carne y hueso y se deja notar como muy verosímil el macabro y abyecto negocio que se hace a costa de aquella gente, lo cual espolea (al menos durante algún tiempo) a dejar de hablarle a tus congéneres y, por supuesto, evitar los espejos. La italiana La segunda noche de bodas reclamaba una mirada complaciente hacia esas películas normales que empiezan, siguen y terminan, tan EFE poco frecuentes en los festivales de cine, y menos en éste. El veterano Pupi Avati lleva trayendo cine de este tipo por aquí desde antes, incluso, de que hicieran los canales, pero no ceja y hace bien. En esta ocasión, propone una comedia situada al término de la segunda guerra mundial en la que se amontona la picaresca, el ruido de los estómagos vacíos y de las minas por estallar, unos cuantos personajes escritos e interpretados con sarcasmo y algunas acciones grotescas y pintorescas. El resultado tal vez no sea luminoso, pero es irrebatible: no es preciso salir huyendo en mitad de la proyección, como en tantas otras. Y para no quebrar la tradición, se proponen algunos nombres para los premios antes de que hoy el jurado elija a otros muy distintos. Dos títulos de películas: Good night. And good luck y Brokeback Mountain dos directores: George Clooney y Ang Lee; dos actores: David Strathairn y Heath Ledger; dos actrices: Rachel Weisz (magnífica en The constant gardener y Margherita Buy (pasadísima y pesadísima en Los días del abandono pero actriz italiana con erupción volcanica) y dos plastas con premio, que nunca faltan: Phillipe Garrel y Joao Botelho. He aquí una propuesta para no coincidir con el jurado.