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ABC SÁBADO 10 9 2005 Internacional 27 Mubarak, presidente de Egipto por quinta vez consecutiva b La participación apenas fue del 23 por ciento, lo que subraya cómo la población no cree en sus dirigentes y vive sólo en la más pesimista apatía A. SOTILLO. ENVIADO ESPECIAL EL CAIRO. Hosni Mubarak, de 77 años, se proclamó ayer presidente de Egipto por quinta vez consecutiva, después de ganar con un 88 por ciento de los votos unas elecciones plurales, pero muy controvertidas tras las múltiples acusaciones de fraude, compra de votos y juego sucio. Mubarak dispone así de la posibilidad de continuar seis años más en el poder, aunque la hipótesis más barajada es que dentro de dos o tres años pasará el relevo a su hijo Gamal, quien se presentaría como el principal adalid de las reformas en el régimen. La participación electoral- -pese a todas las acusaciones de irregularidades para inflar las cifras- -apenas alcanzó un 23 por ciento, según el recuento oficial. Un dato que subraya cómo la apertura política proclamada no es creída por la mayor parte de la población, que vive en la más pesimista apatía y sin esperanza de cambio alguno. Policías y seguidores de Musa Arafat transportan el féretro del ex jefe de seguridad de Gaza AP La guerra entre Hamás y la Autoridad Nacional Palestina ya ha estallado Enterrado en Gaza el general Musa Arafat tras la liberación de su hijo b Los fundamentalistas islámicos Parlamentarias en noviembre Autoridad Nacional Palestina (ANP) de Mahmud Abbas. No queda duda, detrás de la muerte de Musa Arafat está Hamás sentenciaba a ABC el alto funcionario europeo, quien destacaba los lazos evidentes entre el Movimiento de Resistencia Islámico y el Comité de Resistencia Popular que se atribuyó el asesinato del padre y el secuestro del hijo. lestino (devolución que iría a parar a los secuestradores) y el exilio de la familia de Musa Arafat. Las exigencias no fueron satisfechas, pero estuvieron presentes en el funeral militar celebrado ayer ante la mirada de Abbas. Entierro que acabó entre gritos de venganza de los centenares de hombres armados, leales a Musa Arafat, que acompañaron el cadáver a su última morada. La guerra no ha hecho sino comenzar. Vivimos episodios similares a los de los primeros meses de 1994, justo antes de que la ANP se estableciera en Gaza. Ahora es lo mismo, todos los grupos luchan entre sí para hacerse con el trozo del pastel más grande dejado por Israel apuntan los analistas locales. Las apariciones de Hamás no han sido tan sólo entre bastidores. Su jefe militar, Mohamed Deif, ha dado la cara, mejor dicho su perfil, en un vídeo en el que amenazaba a la ANP con una Intifada sin cuartel si intentaba confiscar sus armas, tal y como le exige a Abbas la comunidad internacional. La guerra, todavía larvada, ya ha estallado. Y al fondo, tras la evacuación israelí, aparecen las elecciones legislativas de enero en las que, visto que Al Fatah no es capaz de dotar a los ciudadanos de mejor calidad de vida, menor nepotismo, menor corrupción, mayor seguridad interna, Hamás aspira, a imagen y semejanza de Hizbolá en el Líbano, a lograr un nutrido grupo parlamentario sin entregar armas ni aparcar su resistencia contra Israel. La gran batalla que se plantea a continuación son las elecciones parlamentarias de noviembre. Ayman Nur se alza como el principal líder de la oposición liberal consentida, aunque apenas consiguiera un 7,6 por ciento de los votos. No importa. Tras pedir la repetición de las elecciones por fraudulentas, Nur se siente ya el hombre fuerte de la oposición. Y alardea de que las próximas presidenciales serán un duelo a dos entre él mismo y Gamal Mubarak. Nur puede presentar como un triunfo incluso los magros resultados oficiales, pero, en el panorama social egipcio, la oposición con mayor tirón son los islamistas Hermanos Musulmanes. En teoría, estos están prohibidos, pero también planean presentar en las parlamentarias a sus candidatos independientes sin perder la esperanza de que tarde o temprano terminarán siendo legalizados. Incluso los contestatarios de Basta Ya que hicieron una fuerte movilización para pedir el boicot de las presidenciales, podrían participar también en las elecciones legislativas. De ese conglomerado de fuerzas tendría que salir un candidato único de la oposición, si es que de verdad quieren plantar cara a los partidarios de Hosni Mubarak, aunque, por ahora, parece casi imposible lograr cualquier acuerdo entre tan heterogéneos grupos políticos. están detrás de los secuestros políticos y de los asesinatos de las últimas semanas, perpetrados por grupos intermedios en la Franja JUAN CIERCO. CORRESPONSAL GAZA. Nunca he creído, pese a todos los problemas internos, en el estallido de una guerra civil entre palestinos. Hasta ahora... Un alto funcionario europeo, experto en materia de seguridad, resumía así la actual situación en Gaza. En los últimos meses, más aún en las semanas previas a la desconexión israelí de la Franja, se han sucedido los crímenes, comunes y políticos; los secuestros de funcionarios y periodistas extranjeros; los ataques a tiro limpio contra centros de seguridad palestinos o edificios como el de la Cruz Roja Internacional; las agresiones a magistrados, abogados y periodistas locales... Dichos sucesos, el más grave de todos ellos acaecido esta semana con la ejecución de Musa Arafat, ex jefe de la seguridad de Gaza y primo de Yaser Arafat, y el secuestro de su hijo Manhal, liberado en la noche del jueves, han tenido un denominador común, según distintos expertos palestinos y extranjeros: la participación indirecta, siempre a través de grupos intermedios que hacían el trabajo sucio, de Hamás, que habría declarado la guerra ya, sin esperar a quitarse la careta, a la Fiscal, juez y parte La liberación de Manhal tuvo como aperitivo negociaciones a varias bandas, también con Hamás y los egipcios, en las que se habló de exigencias tan peregrinas como la entrega de 200.000 balas para fusiles Kalashnikov la de los nueve millones de dólares que Musa Arafat habría robado al pueblo pa- Las sinagogas políticas de Mofaz Saúl Mofaz, ministro israelí de Defensa, no quiso ampliar ayer su currículum con la orden de demoler la treintena de sinagogas de Gaza, último obstáculo para la definitiva retirada judía de la Franja. Y no quiso hacerlo porque Mofaz, que nunca ha ocultado sus ambiciones políticas, no quiere que se le eche en cara en alguna que otra campaña electoral que fue quien ordenó dicha demolición. Así, la salida del último soldado israelí de Gaza podría aplazarse hasta el lunes o martes. Y es que las sinagogas también son armas políticas en Israel.