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ABC SÁBADO 10 9 2005 23 Los socialistas alemanes tratan de explotar el miedo a las reformas fiscales revolucionarias de Merkel Los ministros de Interior de la UE piden al Parlamento Europeo que respalde su plan antiterrorista Las organizaciones religiosas y humanitarias trabajan sin descanso Masiva movilización de los católicos de EE. UU. a instancias de los obispos b La mayor parte de las diócesis afectadas por el huracán Katrina son home missions parroquias demasiado pobres para mantenerse por sí mismas NIEVES SAN MARTÍN MADRID. La Iglesia Católica, otras denominaciones religiosas, organizaziones humanitarias y sencillos ciudadanos, trabajan sin descanso a pie de huracán. Es la otra cara de Katrina. Las escuelas católicas, y tras ellas las demás, han abierto sus puertas a los miles de niños y jóvenes que se quedaron sin escuela en Nueva Orleáns para que terminen el semestre en sus aulas. Ante los estragos del huracán, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha hecho dos cosas: movilizar toda la ayuda posible (el pasado fin de semana se hizo una colecta en todas las parroquias con este fin) y convocar encuentros de oración por las víctimas y por los voluntarios católicos que trabajan con denuedo, algunos de ellos sin abandonar el puesto, aunque no saben el paradero de sus familiares afectados o la suerte que han corrido sus casas en Nueva Orleáns. Su acción callada y eficiente es el reverso de los vocingleros políticos que se echan la culpa unos a otros, sumidos en su propia inepcia, y de los cuervos que aprovechan la debacle para robar a sus semejantes afectados por la tragedia. Dos refugiados muestran las tarjetas de débito de la Cruz Roja de Nueva Orleáns- Dios nos encuentra de rodillas ante la devastación. No sabemos cómo responder realmente. La impotencia nos lleva a la oración, y cuando nos volvemos a Dios, Dios nos da su gracia El obispo William S. Skylstad de Spokane, Washington, presidente de la Conferencia Episcopal, ha lanzado una colecta nacional y ha pedido oraciones en las iglesias por los afectados por el Katrina Monseñor Skylstad informó de que la mayor parte de las diócesis afectadas son las que tienen menos recursos para superar la adversidad Se trata de home missions diócesis que ya tienen dificultades para sobrevivir en las mejores condiciones añadió el presidente de la Conferencia Episcopal. Las home mission son diócesis que no pueden mantenerse sólo con donativos loca- REUTERS les y necesitan el apoyo de otras diócesis. Miles de historias recogidas por los medios están tejiendo los hilos de la red de solidaridad de los católicos estadounidenses y de los miembros de otras iglesias y confesiones. Generosidad privada Los donativos fluyen como un río en la archidiócesis de Washington, según informa Associated Press. La portavoz de la diócesis, Susan Gibbs, ha dicho que esperan llegar al millón de dólares a finales de mes. La gente es maravillosa- -dijo Gibbs- el teléfono no ha parado de sonar. La gente ha donado hasta casas Las parroquias y organizaciones católicas de todo el país, y especialmente de Luisiana, Misisipi y Texas, están respondiendo a la emergencia y necesidades a largo plazo ofreciendo casas de acogida, alimentos, medicinas y puestos escolares. Prácticamente todas las diócesis estadounidenses realizaron colectas el primer fin de semana de septiembre y la ayuda de emergencia está llegando desde las agencias humanitarias católicas, las sociedades de San Vicente de Paúl, las escuelas y hospitales católicos, las parroquias y las familias. AP Con todo, el ex secretario de Estado durante el primer mandato de George W. Bush se ha apresurado a desmarcarse de los reproches sobre racismo aireados en diferentes medios ante la lentitud en la llegada de la ayuda humanitaria para las víctimas del huracán. A su juicio, el problema surgido es más bien de carácter económico: Debería haber sido obvio para todo el mundo que cuando se ordena una evacuación obligatoria, no se puede esperar que todo el mundo se marche por sus propios medios. Se trata de gente que no tiene tarjetas de crédito. Sólo una de cada diez familias pobres en Nueva Orleáns disponen de un automóvil. Ésta no es una cuestión racial, sino la pobreza que desproporcionadamente aflige a los afro- americanos en este país. Lo que les ha pasado es porque eran pobres Diócesis arrasada La diócesis de Biloxi, en Misisipi, ha sido arrasada. Según su obispo, Thomas J. Rodi, el 20 por ciento de las iglesias y un tercio de sus escuelas han desaparecido y todas las parroquias, escuelas, conventos y edificios diocesanos han sufrido daños entre moderados y graves. Éste es un desafío para todos nosotros- -ha dicho por su parte el arzobispo Alfred C. Hughes Las ayudas fluyen como un río en la archidiócesis de Washington, donde algunos han llegado a donar casas