Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 Opinión SÁBADO 10 9 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA MIQUEL PORTA PERALES CRÍTICO LITERARIO Y ENSAYISTA EL ABUSO Y SU COSTUMBRE D EL mismo modo que dos cuerpos no pueden ocupar un mismo espacio, dos ideas contrapuestas no sirven para un mismo proyecto. Quiero decir que este Gobierno, pobrecito, de tanto escuchar y aplicar lo que dicen- ¿mandan? -sus valedores periféricos, los que compensan su debilidad parlamentaria, está difuminando sus propias ideas y hasta parece, por los síntomas, que carece de la capacidad de pensar. No es que su iniciativa legislativa sea mucha, pero la que es resulta inane, vacía, sin sentido. Ahí tenemos, como fruto del último Consejo de Ministros- ¿por qué se celebró el jueves si ayer sólo era fiesta en Madrid, no se trata del M. MARTÍN Gobierno de España? FERRAND el borrador de una nueva ley de Consumo que, por lo que parece en su filtración periodística, puede sernos tan provechosa como tratar de establecer un fluido diálogo con una pared. Le preocupa al Gobierno, especialmente, el ya crónico abuso del redondeo en el cobro de servicios que se pueden facturar por minutos, como es el caso de las empresas de telefonía o aparcamientos. Eso estaría muy bien si, previamente, se despejara y clarificara el campo de la competencia. Hay, en lo que nos afecta, dos grandes tipos de empresas: las que viven, y pueden hacerlo, en la libertad del mercado, a las que verdaderamente regulan sus clientes y consumidores; y, por contra, las que viven de licencias, concesiones y favores públicos en virtud de las limitaciones, reales o figuradas, que marcan su presencia operativa y, en consecuencia, su sistema tarifario. Es un abuso evidente que un aparcamiento urbano, totalmente amortizado en sus inversiones, nos cobre el precio íntegro de una hora, o de media- -según los casos- sólo por unos minutos de uso de tal fragmento de tiempo; pero ¿no lo es más que, tratándose de concesiones públicas, sin competencia, con un inmovilizado de escaso mantenimiento y reducidísimas plantillas laborales, actualicen la tarifa hasta alcanzar los abusivos precios que, por horas o por minutos, bien conoce cualquier automovilista? La naciente ley de Consumo, que buena falta nos hace, sólo será válida si persigue los supuestos de la libertad de mercado, que nos siguen siendo ajenos, y reserva a las administraciones del Estado una función vigilante y arbitral. No será fácil que así sea, dadas la vocación intervencionista del gobierno Zapatero- -socialismo no es libertad- -y el delirante entendimiento proteccionista que forma parte inseparable de eso que, para resumir, podemos llamar catalanidad y que es, en los hechos, lo que aporta la fuerza capaz de llevar adelante- ¿por mucho tiempo? -este y otros borradores de ley. Más bien parece que los ministros, y ministras, que el jueves se reunieron con Zapatero se dijeran entre sí: Vamos a hacer como que gobernamos Y, zas, un borrador. FALSIFICACIONES Y RÉDITOS DE 1714 El autor desmitifica los hechos ocurridos en 1714, sobre los que se apoyan los nacionalistas para cultivar la imagen de una Cataluña secularmente asediada por una España de la cual hay que desconfiar o liberarse para realizar el sueño de la reconstrucción nacional E L politólogo británico Anthony D. Smith advierte que el nacionalismo inventa la nación seleccionando aquellos rasgos o hechos, reales o imaginarios (lengua, mitos, símbolos, historia, tradición, cultura, carácter, etcétera) susceptibles de cohesionar el sentimiento de identidad nacional. Y Smith concluye que el nacionalismo convierte la nación en un relato que recitar y aprender a través de las imágenes que proyecta, los símbolos que usa y las ficciones que evoca En resumen, la nación sería un conjunto de fábulas históricas y figuras literarias. Al respecto, el proceso de invención de la nación catalana durante el XIX es paradigmático: se manipula y mitifica la historia al tiempo que se nacionalizan determinadas características de orden local o comarcal previamente depuradas de lo extraño, que suele ser lo español. Y en ese proceso, el 11 de septiembre de 1714- -ejemplo de cómo se tergiversa la historia a mayor gloria de la nación inventada- -ocupa un lugar de privilegio. Ante la inminente celebración de la Diada, conviene cuestionar la interpretación oficial y repasar lo sucedido en su complejidad. Y conviene también sacar alguna conclusión en clave de presente. Se debe empezar recordando que el 1 de noviembre de 1700 Carlos II muere sin descendencia y que su último testamento otorga la corona de España a Felipe de Anjou, que se convertirá en Felipe V. Se debe recordar también que, después del nombramiento, se forma una coalición internacional (Inglaterra, Holanda, Austria y Portugal) contra un bloque franco- hispano que acumula un poder excesivo. Puestos a recordar, hay que añadir que Felipe V jura las Constituciones del Principado y que Cataluña se mantiene fiel a la monarquía borbónica hasta 1705, en que la oligarquía comercial barcelonesa firma el Pacto de Génova con ingleses y austriacos en virtud del cual el Principado cambia de bando y declara su fidelidad al pretendiente austracista, el archiduque Carlos. El Pacto de Génova data de junio de 1705, pero Carlos no conseguirá entrar en Barcelona hasta noviembre del mismo año, cuando logra acabar con la resistencia de la ciudad. Finalmente, Carlos, al ser nombrado en 1711 emperador de Austria, perderá su interés por Cataluña. Y en el año 1713, la coalición internacional también se desinteresará del conflicto y firmará el Tratado de Utrecht. Ni que decir tiene que las tropas austracistas, que habían prometido defender las constituciones catalanas, abandonan Cataluña. El 11 de septiembre de 1714 el ejército de Felipe V entra en Barcelona. Conocidos los hechos y su circunstancia, hay que remarcar algunos detalles que el nacionalismo catalán olvida o tergiversa. Por ejemplo: que en 1702 Felipe V jura las Constituciones catalanas y, en consecuencia, no se puede decir que los borbones anulan el régimen político propio de Cataluña; que el cambio de bando que tiene lugar en 1705- -probablemente, una traición en toda regla- -obedece a los intereses de una oligarquía barcelonesa perju- -Quiten esa bandera; el socorro lo envía el estado federal asimétrico de las diecisiete autonomías, y así puede parecer que la ayuda sólo es de España.