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4 Opinión SÁBADO 10 9 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil POLÍTICA DE FAROL C MOMENTO DEL CAMBIO EN ALEMANIA D IFÍCILMENTE se hubiera podido imaginar una serie de circunstancias históricas más características para hacer de estas elecciones generales en Alemania un momento crucial para Europa. Con la economía continental vacilante, el petróleo en niveles de precios estratosféricos, las instituciones comunitarias bajo el shock del no francés y las relaciones transatlánticas especialmente resentidas por la guerra de Irak, lo que suceda en un país como Alemania va a tener sin duda unas repercusiones notables para todos los europeos. La dirección por la que se decanten los electores alemanes influirá directamente en los equilibrios institucionales de la Unión Europea y determinará gran parte de la política estratégica para los próximos años, desde lo que vaya a suceder con el eje franco- alemán hasta la trayectoria de las negociaciones para la integración de Turquía, que está previsto que comiencen exactamente tres semanas después del día de la votación en Alemania. Hasta ahora, la tendencia a favor de una renovación política parecía evidente. El pasado mayo, los electores de varias regiones estratégicas ya se pronunciaron claramente a favor de un cambio de Gobierno, después de dos legislaturas seguidas de mayoría socialdemócrata con el canciller Gerhard Schröder al frente, y el próximo día 18 las encuestas indican que los votantes preferirían apoyar a la alternativa democristiana encarnada por Angela Merkel. Sin embargo, no es la primera vez que los expertos pronostican la victoria de la oposición y finalmente Schröder se acaba llevando el gato al agua- -nunca mejor dicho- como sucedió en 2002, cuando el actual canciller derrotó contra todo pronóstico al candidato democristiano Edmund Stoiber, aprovechando la conmoción provocada por unas graves inundaciones. En esta ocasión, a Schröder le puede volver a venir la salvación de la mano de sus aliados verdes, que, si bien han perdido bastante de su fuerza electoral, pueden obtener unos cuantos escaños que serían vitales para definir el resultado de las elecciones en términos de mayorías. Después del debate televisado de esta semana, Merkel sigue en cabeza, pero los socialdemócratas han recorta- do una distancia que hasta ahora parecía ya definitiva. El papel de los dos partidos bisagra los liberales por un lado y los verdes por el otro, va a ser sin duda particularmente importante para definir las mayorías aritméticas, complicadas por la irrupción del partido de izquierda creado por el disidente socialdemócrata Oscar Lafontaine, que podría añadir aún más confusión en este delicado rompecabezas si Schröder se viera obligado a pedirle su apoyo. Así las cosas, si los alemanes no toman una decisión clara el próximo día 18, socialdemócratas y democristianos podrían verse obligados a acudir a la fórmula extraordinaria de la gran coalición algo que ya se probó con éxito en los momentos extraordinarios que siguieron al fin de la II Guerra Mundial. En cierto modo, Alemania se encuentra otra vez ante un desafío histórico y no faltarían argumentos para justificar una alianza de este calibre para volver a situar al país en los raíles y poner de nuevo en marcha la tradicional locomotora de Europa. Pero para eso haría falta que tanto socialdemócratas como democristianos estuviesen de acuerdo en cuáles son las reformas fundamentales que el país requiere, forzosamente impopulares, ya que Alemania necesita poner fin a una época en la que se podía permitir un sistema de bienestar prácticamente ilimitado, puesto en manos de unos sindicatos sin responsabilidades democráticas. La sociedad alemana ha de recuperar la confianza en sus propias fuerzas y dejar de ser psicológicamente dependiente de un Estado paternalista y cuyas arcas están vacías. A falta de una victoria democristiana, la gran coalición sería recibida en Europa como un mal menor porque, al menos, las reformas se harían en condiciones de estabilidad política. Si Schröder está dispuesto a dar el paso, los democristianos deberían estudiar ese pacto extraordinario. Pero como el canciller ya lleva en el poder dos legislaturas y hasta ahora ha sido incapaz de darlo, la solución natural más deseable sería que la democristiana Angela Merkel lograse una mayoría suficiente para intentar nuevas fórmulas con las que sacar a Alemania del atolladero. OMO en una partida de póquer, el Gobierno y el Partido Popular jugaron ayer al despiste. La financiación de la sanidad fue el argumento que sirvió para escenificar una batalla donde lo económico y lo político se mezclaron durante toda la jornada, en vísperas de una cumbre autonómica que el Gobierno quería vender, en términos de opinión pública, como la conferencia del consenso. El PP pretendía llegar a la reunión de hoy con el pescado vendido, temeroso de que el Ejecutivo aprovechara la foto de familia para engatillar por debajo de la imagen un pie con el titular: Zapatero logra el acuerdo sobre la Sanidad en la Conferencia de Presidentes Ceremonia de la confusión en la que unos y otros jugaron todo el día al gato y al ratón y se guardaron el as en la manga hasta el último momento. ERNESTO AGUDO Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy MALA SANGRE N auto de la Audiencia Nacional nos coloca delante de una historia siniestra: la de una reclusa etarra que impidió a su hija mezclarse con los hijos de otras internas para preservar su origen La pequeña corría el riesgo de contaminarse si se juntaba con otros niños en la guardería del centro penitenciario. Reveladora historia, tristemente real, que nos remonta al nazismo: la raza superior que hay que preservar, en la Alemania de Hitler o en la cabeza enferma de una etarra que hizo a su hija presa de su propio fanatismo. Odio en vena de una madre declarada culpable y que, incluso, se permitió la desfachatez de denunciar que las condiciones de vida de la criatura no respetaban los derechos del niño. Madre mala, mala sangre. U LA ESPAÑA VULNERABLE P ESE a que el ministro de Interior, José Antonio Alonso, se jactaba hace unos días de que España estaba mejor preparada que Estados Unidos para hacer frente a desastres como el del huracán Katrina lo cierto es que la red de alerta de nuestro país presenta deficiencias considerables, lo que ha llevado al propio Ejecutivo socialista a crear un grupo de trabajo para redefinir los protocolos de actuación y coordinar la compleja relación con las comunidades autónomas, que, como se pudo comprobar en el reciente incendio de Guadalajara, es una de las grandes asignaturas pendientes. Prueba de que nuestra capacidad de respuesta está condicionada negativamente por la falta de instrumentos de prevención es el hecho de que tres de cada cuatro municipios no disponen de mapas de riesgo climático, la cartografía indispensable para saber a qué atenerse ante los distintos fenómenos naturales. En los últimos diez años, un millar de personas han perdido la vida en España a causa de catástrofes naturales, la más grave, sin duda, la registrada en Biescas en 1996, con 87 muertos. Entonces, la Comisión de Catástrofes del Senado instó a la creación de mapas de riesgo, propuesta que cayó en saco roto. En no pocas zonas de España, el agua se concentra en pocas horas- -a veces minutos- -y se convierte en un riesgo evidente en forma de arroyos, rieras, torrentes y cauces secos. En la costa mediterránea hay al menos 25.000 edificios expuestos a inundaciones, temporales de viento o movimientos sísmicos. Entre doce y quince millones de personas, según los expertos, podrían ser víctimas potenciales de una tragedia natural, pero la inmensa mayoría desconoce el riesgo que corre. Mejorar la red de alerta y la coordinación entre organismos e instituciones es una necesidad imperiosa para prevenir los desastres naturales, porque la fortaleza del poder público a la que se refería el ministro del Interior no es tanta. Mejor aceptar que falta mucho por hacer y no presumir de lo que desgraciadamente se carece, porque, hoy por hoy, y como acaban de demostrar los tornados que han pasado por Cataluña, España sigue siendo vulnerable. EL SUCESOR DE FRAGA F RAGA acota el calendario y le pone fecha a la sucesión: el 14 y 15 de enero el PP celebrará en Santiago de Compostela el cónclave que elegirá al presidente de los populares gallegos. Pese a que el ex presidente de la Xunta instó a los suyos a afrontar el proceso sucesorio desde la unidad, todo apunta a que, al final, las aguas bajarán revueltas. Alberto Núñez Feijoó y Xoxé Manuel Barreiro parten como favoritos, lo que, traducido al gallego, significa que tanto el uno como el otro tienen opciones. O no. Entretanto, Xoxé Cuiña mueve sus bazas y dice que peleará como un gladiador lo que no significa que vaya a entrar en la pelea. O sí.