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48 Sociedad VIERNES 9 9 2005 ABC Ciencia El análisis de dos genes sugiere que la evolución del cerebro humano no se ha detenido todavía Sufrieron mutaciones presentes en casi toda la población mundial hace menos de 37.000 años b Científicos de EE. UU. afirman que la selección natural habría ejercido sus efectos en los genes ASPM y microcefalina, implicados en el crecimiento del cerebro A. AGUIRRE DE CÁRCER MADRID. Proporcionalmente mayor que en ninguna otra especie y con una sensacional capacidad cognitiva, el cerebro humano tiene una historia evolutiva que se remonta a hace más de cinco millones de años, cuando los linajes que conducirían a los humanos modernos y a los chimpancés se separaron para siempre. Hasta el momento, los estudios genéticos y paleontológicos indicaban que con la aparición de los primeros Homo sapiens hace menos de 200.000 años, la evolución de ese complejo órgano de 1.350 centímetros cúbicos se detuvo. Ahora, por el contrario, estudios publicados hoy en Science por el grupo del genetista Bruce Lahn, de la Universidad de Chicago, sugieren que dos genes implicados en la regulación del crecimiento del cerebro continuaron evolucionando bajo la influencia de la selección natural hasta hace muy poco tiempo. Es más, el profesor Lahn sugiere que el cerebro seguiría con su proceso adaptativo. Esta posibilidad es fascinante. La mayoría de las personas tienden a asumir que somos la cima de la evolución y que ya no estamos sujetos a cambios comenta a la revista Science Huntington Willar, de la Universidad de Duke. Otros investigadores consultados se pronuncian con igual interés, pero con mayor cautela. rios, presentes en humanos, pero no en chimpancés, que han contribuido al desarrollo de nuestro complejo cerebro. Hoy mismo, también en Science investigadores de California detallan el hallazgo de un gen que expresa una proteína en células inmunitarias del sistema nervioso. Esa proteína existe en personas, pero no en chimpancés. El último trabajo del grupo de Lahn intentaba comprobar si la selección natural ha tenido influencia en los genes cerebrales ASPM y microcefalina en tiempos mucho más recientes, posteriores a la aparición de los primeros Homo sapiens Con ese objetivo decidieron analizar el ADN de noventa células humanas almacenadas en un centro de investigación biomédica de Filadelfia. Esa colección de células, procedentes de poblaciones de todo el planeta, constituye una muestra muy representativa de la diversidad humana. Lahn las utilizó para estudiar los genes ASPM y microcefalina. De cada gen, las personas tenemos dos variantes (alelos) uno heredado de la madre y otro del padre. Sorprendentemente, en las células analizadas había dos alelos (uno de cada gen) con una presencia mayoritaria en las distintas poblaciones. Los análisis esta- La selección natural propició la gran capacidad cognitiva de los humanos dísticos elaborados en la Universidad de Chicago indican que ese elevado predominio de dos alelos no puede ser resultado de migraciones humanas. La única hipótesis plausible es que esos alelos se han visto favorecidos por la selección natural. A través de métodos de cálculo, Lahn y sus colaboradores estiman que el alelo más exten- Y. CARDO dido entre los humanos del gen de la microcefalina surgió hace 37.000 años, mientras que el alelo mayoría del gen ASPM sólo tendría 5.800 años. La hipótesis presentada en este estudio es que ambos habrían proporcionado alguna ventaja adaptativa para el cerebro, aunque no necesariamente de tipo cognitivo. Lahn realiza ya estudios con otros grupos para comprobar si las personas con esas variantes muestran capacidades cognitivas superiores. Fuera de África Un dato interesante de esta investigación procede de la distribución geográfica de estos alelos. Por ejemplo, el equipo de Chicago comprobó que el alelo principal del gen de la microcefalina es más frecuente en Europa, Asia y América que en el África subsahariana. En concreto, está presente en el 75 de los italianos, rusos y chinos y casi en el 100 de los colombianos. Por el contrario, sólo se detecta en el 10 de los miembros de algunas etnias de Camerún y Namibia. Una posible explicación de la distribución de esos alelos genéticos es que habrían surgido fuera del continente africano. Algunos investigadores que han tenido acceso a las conclusiones de este trabajo científico apuntan ciertas cautelas. Chris Tyler- Smith, del Instituto Sangre en Cambridge, precisa que los efectos de la selección natural en los genes ASPM y microcefalina podrían no manifestarse en el cerebro sino en otros órganos, ya que las proteínas de ambos genes se detectan en algunos otros tejidos del organismo humano. Humanos y chimpancés El grupo de Bruce Lahn centró sus investigaciones en dos genes llamados ASPM y microcefalina. Ambos están implicados en el desarrollo de microcefalia, un grave trastorno que se caracteriza por una reducción muy sensible del tamaño del cerebro. En anteriores trabajos, este equipo de Chicago demostró que esos dos genes habían experimentado los efectos de la selección natural desde que se produjo la divergencia evolutiva de humanos y chimpancés. A partir de esos datos, Lahn y sus colaboradores concluyeron que los genes ASPM y microcefalina jugaron un papel decisivo en el crecimiento de tamaño experimentado por el cerebro de nuestros ancestros. No son los únicos genes implicados. Otros equipos han descubierto va- Una mutación en el gen ASPM produce microcefalia. A la izquierda, imagen de un cerebro afectado por este trastorno. A la derecha, uno normal ABC