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94 JUEVES 8 9 2005 ABC Gente Cibeles 2005 LA LÓGICA DEL BOLSO GRANDE La temporada que viene el bolso, siguiendo el más puro estilo playero, volverá a cumplir la función para la que fue creado: guardar todo lo que necesitemos Cibeles, chic y carnal La elegante moda de baño de Andrés Sardá y los destellos rebeldes de Amaya Arzuaga animan el ecuador del certamen madrileño TEXTO: SILVIA CASTILLO FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO s desfiles de Andrés Sardá hacen que te reconcilies con Cibeles. Tras dos jornadas en las que sólo algún chispazo y cotilleos como el que señala que a Ion Fiz su socia le ha robado la colección y ha tenido que tirar de sus clientas para poder cumplir- -ya veremos qué hay de cierto- nos libran del bostezo permanente, llega la colección de baño del creador catalán como una inyección de ginseng. Adrenalina pura. Esto sí se merece una Fashion Week, aunque Cibeles, o sea, las diosas estuvieron más presentes y carnales que nunca. Tomen nota y cuídenlo no sea que una Semana de la Moda internacional se lo quiera llevar. En el sesenta aniversario del biquini, el triquini es el rey. Con tan señalada fecha como leit- motiv, Andrés Sardá y su hija Nuria presentaron su colección de baño para 2006, envuelta en una retrospectiva cargada de glamour y pintada en blanco y negro. Esas fueron las tonalidades imperantes de un estilismo muy chic, que arrancó bravos de las gradas y jaleos de la tribuna de fotógrafos. Entre el cine de los 40 y el pop- art, entre Ibiza y La Riviera francesa, los Sardá saben conjugar con elegancia el pasado y el presente. El aire retro de unos bañadores en piqué rosa o en lycra negra se deja ver también en biquinis anudados a la nuca, en faldas y batas de rayas y de topos, shorts de pin- up mientras que las faldas con cancán de estampados florales, los monos de tul con motivos hindúes, un abriguito de tweed y una serie de complementos en rafia y en PVC (una falda, un impermeable) con cristal de Swarovski nos llevan por esa evolución en el tiempo. En ese afán de ofrecer prendas versátiles (que sirven de complemento al baño o para lucir en la calle) la firma mostró también vestidos, camise- Lo tas, faldas y pantalones que no se quedan sólo en un estilismo de pasarela, ya que las venden en su tienda de Madrid, y hasta una toalla- edredón a modo de bata de un biquini también de felpa. Entre un aluvión de triquinis, se colaron también bañadores sin costuras, lo más novedoso junto al patronaje de algunos tops de biquini, que permite crear modelos para mujeres con tallas superiores a las de las maniquíes sin que se sientan ortopédicas, o los acabados en nido de abeja. Estampados del mar y de aves tropicales, lentejuelas bordadas, anillas de metal y broches de bisutería rodean esta propuesta de lujo que nos hizo soñar por unos minutos. Las princesitas de Amaya Amaya Arzuaga no parecía Amaya Arzuaga al comienzo de su desfile. Acaso por ese estudio de la costura clásica de Dior y Balenciaga que la propia diseñadora dice que ha realizado para esta colección, sus vestidos con frunces de princesita en bronce, plata, salmón y blanco parecían haber domesticado a la creadora burgalesa. Con el correr del desfile, la personalidad rebelde de Amaya salió a la luz, con sus juegos de volúmenes, sus prendas deconstruidas y su loco (pero complejo) patronaje, que en esta ocasión se ha empleado a fondo en pliegues y tablas en una muestra muy femenina. Las faldas y los vestidos mandan sobre el pantalón, sólo presente en forma de short blumer, una tendencia al alza, que veremos si no es sólo un espejismo de pasarela y tiene reflejo en la calle. Las blusas de tul que se deshacen en tiras, las chaquetas cortas de espaldas vacías y la levita con el bajo vuelto a la espalda eran también destellos de la esencia de la diseñadora, que ahora ha querido mostrar el lado más artesanal de su trabajo con piezas de rafia contrastadas con seda de lycra y Elegancia retro en blanco y negro, en el desfile de Andrés Sardá