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88 Deportes MUNDIAL ALEMANIA 2006 FASE DE CLASIFICACIÓN JUEVES 8 9 2005 ABC Fernando Torres mira a Luis Aragonés después de ser sustituido Los Príncipes de Asturias acudieron al Manzanares para apoyar a la selección ASÍ JUGÓ ESPAÑA Casillas: Mal. Tuvo poco trabajo, pero falló en la acción del tanto serbio. Un error fatal en un momento clave. Míchel Salgado: Notable. Si en la primera parte se mostró omnipresente, siempre presto a doblar a Joaquín, en la segunda se soltó el pelo con cabalgadas de extremo con clase. Un ejemplo para muchos. Puyol: Bien. Sobrio, seguro, rápido. Mandó en su zona sin problemas. Marchena: bien. Tampoco tuvo problemas, le sobró algún despeje sin ton ni son. Del Horno: regular. No se ofreció tanto en ataque, y en defensa debe tranquilizarse. Se acelera demasiado. Joaquín: regular. No era su noche. Impreciso en los controles y poco hábil en los regates. Sin centros. Xabi Alonso: bien. Cumplió con creces. Le echó casta y sabe manejarse en situaciones comprometidas. No podrá jugar en Bélgica por tarjetas. Xavi: bien. Trabajó mucho a pesar de que el contrario le vigiló de cerca. Su insistencia en jugar el balón al lado de Xabi le aleja de los delanteros. Vicente: regular. Buen comienzo, pero fue perdiendo fuerza e inspiración. Le cogieron pronto el regate. Raúl: notable. Un gran gol, un remate el poste y presencia en todas las acciones ofensivas, e incluso en la elaboración del juego. El capitán siempre está cuando se le necesita. Fernando Torres: regular. Dos detallitos y mucha mortificación. Quiere pero no puede. Se alejó del área para buscarse la vida, sin respuestas. Tamudo: regular. Nunca entró en la dinámica y apenas entró en juego. Luis García: regular. Intentó entrar más por dentro, pero sin éxito. Luque: regular. Sin tiempo. El técnico: Luis Aragonés. Regular. Cuando al equipo le cierran las bandas le falta juego interior y llegadas desde la segunda línea. Era una noche para la reivindicación del 9 La lesión de Morientes le daba la oportunidad de resarcirse de sus últimos desencuentros con el público y el gol. Pero falló Gran ambiente aunque no hubo lleno y Sergio Ramos, a la grada J. A. MADRID. La afición respondió a la llamada de España y el Vicente Calderón- -con los Príncipes de Asturias en el palco- -presentó una imagen inmejorable. No se colgó el cartel de no hay billetes (el estadio tiene una capacidad de 56.000 espectadores) pero cerca de 50.000 incondicionales llenaron de colorido y de ánimo las gradas. La selección estuvo más arropada que nunca y la escena recordó al llenazo del Bernabéu contra Israel hace cuatro años. Sí sorprendió uno de los descartes de Luis Aragonés. El seleccionador estaba obligado a hacer cuatro para completar el banquillo. Uno estaba claro, el lesionado Morientes, quien por la mañana acudió a una clínica y con una pequeña rotura en el cuádriceps de la pierna izquierda estará tres semanas sin jugar. Orbaiz, toda la semana bastante renqueante del estómago y con las fuerzas mermadas por la dieta blanda, fue el segundo. El bético Juanito fue el central del que prescindió el técnico. Y el último, Sergio Ramos. La elección de Luis Aragonés sorprendió a muchos. El defensa, después de sobrellevar con mucha tranquilidad su fichaje por el Real Madrid, ha trabajado con total normalidad. Es cierto que el sevillano no estuvo muy afortunado en el partido frente a Canadá, aunque se antoja bastante peregrino que Luis esté pensando todavía en ese desenlace cuando la selección se jugaba todo ayer. Torres de barro TEXTO JULIÁN ÁVILA MADRID La lesión de Fernando Morientes colmó de responsabilidad a Fernando Torres. Se había caído del equipo titular por decisión técnica y de repente, por el percance de un compañero, se vio obligado a aparecer en el once. El 9 del Atlético no anda fino por culpa de una tendinitis en la rodilla desde la pretemporada y vive atormentado con su rendimiento. Sabe que pueden dar mucho más y las cosas no le están saliendo, hasta el punto de haber recibido críticas en campos ajenos y hasta en el propio Vicente Calderón defendiendo los colores de su Atleti A Luis Aragonés no le tembló el pulso y desoyó las críticas de los especialistas. Fernando se sabía vigilado y trató de imponer su carácter dentro del campo frente a los centrales Vidic y Krstajic, dos armarios empotrados con perfil de estivadores noruegos. La primera toma de contacto con el partido no fue la idónea. Controló defectuosamente un pase fácil y lanzó una mirada al cielo como buscando una respuesta al fallo. Pero la pelota corría a tal velocidad que no había tiempo para lamentaciones. Es más, se enrabietó por el despiste y apretó los dientes. Le cambió el signo un remate en el minuto seis. Un cabezazo suyo, adelantándose astutamente a sus vigilantes, se marchó del campo lamiendo el palo. ¡Qué angustia! La noche se puso hasta para defender y Torres bajó al área para echar una mano en los sa- ques de esquina y en las faltas. El público, sobre todo la zona que ocupa habitualmente el Fondo Atlético estuvo con el Niño Fernando Torres, lalala, Fernando Torres, lalala... Fernando Torres, échale huevos... Desacertado ante la portería por culpa de la dureza de los serbios y por despistes propios, estuvo siempre muy generoso en el esfuerzo y firmó su mejor jugada dentro del área, rodeado de contrarios, que envió el portero a córner. Se marchó al vestuario después de cuarenta y cinco minutos intensos pensando que no era su noche. De hecho, Luis Aragonés le sustituyó en el minuto ocho de la segunda parte. El seleccionador le aplaudió y el público, también. Pero sigue sin encontrar el rumbo. Pensando en la repesca Dos segundos pasan. De los ocho segundos los dos mejores se clasifican directamente. En los grupos de siete equipos se anulan los resultados obtenidos contra el séptimo, por lo que lo más probable es que los clasificados salgan de los grupos 6 y 8, que en este caso serían Inglaterra y Croacia. Los que entrarían en el bombo. República Checa o Rumanía, Turquía o Grecia, Eslovaquia o Rusia, Suiza o Francia o Israel, Noruega o Eslovenia o Escocia, y, salvo milagro, España.