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48 Sociedad JUEVES 8 9 2005 ABC Comunicación ENVAINARSE ÁNGEL RIESGO ste año el jurado de los Premios Eficacia, del que soy miembro y secretario, lee los 180 trabajos presentados en un nuevo formato, sorprendente para muchos. En 1997 el jurado leía documentos de papel, y el peso del material era insoportable para los sufridos evaluadores; en 2000 se dio el salto al soporte digital y, aun así, el peso de los muchos discos compactos que incluían las presentaciones de cada caso era considerable; este año cada jurado ha recibido un IPod de Apple con toda la documentación lista para poderse ver en su ordenador personal, exactamente 14 Gigabytes de información. La maquinita tenía una capacidad de 40 Gb, por lo que cada jurado ha podido también incluir su música y sus fotos favoritas, para que le acompañaran este verano junto con los casos que debía leer y evaluar. La última revolución mediática, tras el ordenador personal, el móvil e internet, es el IPod (cuya traducción literal del inglés sería me envaino, me meto para dentro, me individualizo Cuando Apple lanzó hace algunos años esta bonita cajita cuadrada de 10 por 6 centímetros, con un disco duro de alta capacidad que permitía guardar y escuchar infinidad de canciones, los aficionados a los nuevos cacharros acogimos la idea como una más, muy bonita, con buen diseño, pero sólo era un juguetito más que ya casi no cabía en nuestros saturados bolsillos. Nos equivocábamos, el invento va mucho más allá. Realmente es un nuevo medio de comunicación. Miles de ciudadanos caminan hoy por las calles españolas aislados del mundo exterior excepto por unos pequeños auriculares que les conectan a su reproductor de música, que antes fue un discman y aún antes un walkman La gran diferencia está en que estos nuevos aparatitos permiten llevarnos contenidos de Internet y escucharlos en el autobús o en la piscina. No sólo estoy hablando de los tan traídos y llevados archivos MP 3 de música, me estoy refiriendo a los llamados podcasts, el último grito en internet, que son archivos de audio colgados de la red por cualquiera al que le apetezca que el resto de la gente le escuche. Hay podcasts sobre tecnología, política, música, recetas u otros temas, y cada cual puede bajarse su favorito. El Gobierno americano o la Iglesia Católica ya emiten podcasts propios. Un nuevo medio con posibilidades ilimitadas ha nacido, y la publicidad llegará pronto a él, para apoyar su desarrollo y aprovecharse de su audiencia. Ese es el juego, ¿no? E Las diferencias entre Rupert y su hijo Lachlan (a la izquierda) han dejado al gigante multimedia sin un claro sucesor EPA El Falcon Crest de los Murdoch La principal dinastía en la comunicación de masas se pelea por el reparto de una herencia de 6.000 millones y la sucesión en News Corporation PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. El padre septuagenario de un gran imperio empresarial se casa por tercera vez, con una joven china que conoce en Hong Kong, tiene dos niñas y estalla el conflicto con el resto de los hijos adultos sobre problemas de herencia y sucesión. No, no se trata de una televisiva soap opera sino de la historia del verano protagonizada por la dinastía Murdoch tras la espantada del primogénito Lachlan, que supuestamente era el sucesor in pectore de su legendario padre, Rupert, al frente de un conglomerado multimedia con presencia global que el año pasado facturó más de 20.000 millones de dólares. La salida de Lachlan Murdoch de su privilegiado puesto ejecutivo en News Corporation, efectiva desde el 31 de agosto, y su vuelta a Australia con una generosa compensación han servido para dejar en evidencia lo que se considera como un clásico enfrentamiento generacional complicado sobremanera por delicadas cuestiones de dinero. Un susto de próstata Con 74 años, una fortuna personal estimada en seis mil millones de dólares y un susto de próstata cancerígena, la sucesión de Rupert Murdoch es algo más que una hipótesis de trabajo para las especulaciones de Wall Street. Sobre todo, cuando el magnate quiere cambiar las reglas que gobiernan su patrimonio para beneficiar no sólo a sus cuatro hijos adultos, sino también a la nueva familia que ha formado desde 1999 con Wendi Deng. Un imperio dividido entre tres matrimonios y seis hijos A los 74 años, Rupert Murdoch es el patriarca de una complicada y creciente familia compuesta por: -Prudence Murdoch MacLeod (46 años) hija del primer matrimonio del magnate. Casada con tres hijos vive en Sydney pero no ha participado nunca en el negocio familiar. -Elisabeth Murdoch (36 años) primera hija del segundo matrimonio. Por diferencias con su padre, abandonó News Corporation y ahora dirige su propia compañía productora en Londres. -Lachlan Murdoch (33 años) estaba considerado hasta su estival dimisión como el sucesor más probable de su padre. Casado y con un hijo, empezó limpiando rotativas en el Mirror de Sidney. -James Murdoch (32 años) a pesar de acusaciones de nepotismo de los accionistas por su inexperiencia y falta de formación universitaria, fue colocado hace dos años al frente de la compaña British Sky Broadcasting. Ahora se le considera como el más probable sucesor de su padre. Con su actual esposa, Wendi Deng (36 años) Murdoch ha tenido dos niñas: Grace (tres años) y Chloe (dos años) Se supone que bajo los complicados términos del divorcio de Rupert Murdoch con su segunda esposa, Anna, el control de la mayor parte de su dominante paquete de acciones en News Corporation (30 por ciento) estaría reservado para los tres hijos de la pareja- -Elisabeth, Lachlan y James- además de Prudence, hija del primer matrimonio del magnate. Pero desde el año pasado, el empresario puede estar empeñado en canalizar una parte de este valioso fondo familiar hacia sus dos nuevas hijas: Grace, de tres años, y Chloe, de dos. El momento de esta bronca familia resulta especialmente delicado para News Corporation, ya que por primera vez en cincuenta años el control de Rupert Murdoch sobre el gigante fundado a partir de unos cuantos periódicos regionales de Australia se encuentra bajo cuestión. La compañía Liberty Media, controlada por John Malone, ha duplicado en el año 2004 su paquete de acciones hasta llegar al 18 por ciento. Avance que ha obligado a que el gigante News Corporation adopte una posición defensiva y disuasoria. Propiedades en todo el mundo Todas estas presiones dentro y fuera de la familia se complican también con la cuestión abierta sobre quién sucederá algún día al poderoso Rupert Murdoch al frente de uno de los mayores conglomerados multimedia del mundo, cuyas propiedades abarcan periódicos como el New York Post o el Times de Londres, múltiples empresas de televisión en Estados Unidos, Asia, Australia, Europa e Iberoamérica, editoriales de libros y películas de Hollywood.