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ABC JUEVES 8 9 2005 Internacional 25 PRESIDENCIALES EN EGIPTO DERROTA DE LA LIBERTAD E El presidente Hosni Mubarak saluda a sus partidarios tras votar ayer en El Cairo AFP Denuncias de juego sucio en unas elecciones plurales pero bajo control Mubarak se dispone a asumir su quinto mandato tras 24 años en el poder una escasa participación electoral que confirmaría la apatía de una sociedad que cree que nada cambiará haga lo que haga con su voto ALBERTO SOTILLO ENVIADO ESPECIAL EL CAIRO. Egipto celebró ayer sus primeras elecciones presidenciales plurales de los últimos 50 años en los que el país estuvo regido por una dinastía de militares poco aficionado a las urnas. Pero el sistema se las ingenió para que el pluralismo de la ocasión haya estado lo suficientemente controlado como para eliminar cualquier incertidumbre. El presidente Mubarak, de 77 años, se dispone así a asumir su quinto mandato tras 24 años en la presidencia y a convertirse en el líder egipcio que más tiempo ha permanecido en el poder desde los tiempos en los que el albanés Alí Pashá fundó su propia Monarquía en el siglo XIX. Tal celo han puesto los defensores de Mubarak en evitar sorpresas que, a la postre, el carácter plural de las elecciones no se ha notado tanto en la pugna entre candidatos como en un pujante movimiento contestatario, que denuncia las limitaciones de la apertura puesta en marcha. Esta ha sido la paradoja de los comicios: las denuncias de jueb Se espera go sucio han sido la mejor prueba de que, después de todo, el juego ha estado más abierto que en anteriores ocasiones. A juzgar por los testimonios recogidos en El Cairo, el régimen no tenía necesidad de tal hipercontrol, porque la mayoría de los que iban a votar se disponían a hacerlo por Mubarak. Él comprende a los egipcios, y es un verdadero líder. A los demás no los conocemos afirmaba Ahmed en la puerta de un colegio electoral bastante soñoliento en su actividad. Esta cita electoral no parece haber cambiado la apatía política de la sociedad egipcia. La participación electoral será uno de los principales baremos para evaluar este aperturismo hipercontrolado, porque la abstención podría ser interpretada como reflejo de que la población no cree que nada pueda cambiar haga lo que haga con su voto. El régimen ha estado apostando por una participación del 35 por ciento, que puede parecer escasa, pero que sería un paso adelante en relación con anteriores citas electorales en las que apenas fueron a vo- tar un 10 o un 15 por ciento. Es esta una cuestión tan sensible que a los jueces que denunciaron que en el pasado referéndum sólo hubo una participación del 5 por ciento se les ha prohibido actuar como observadores. Sin observadores extranjeros El sistema tampoco ha permitido la vigilancia de los comicios por observadores extranjeros ni por independientes. Asegura que basta con que vigilen los jueces. Pero representantes de las organizaciones vetadas temen que los jueces locales no se atrevan a denunciar eventuales cacicadas del régimen. Aun así, han sido muy numerosas las denuncias, a saber: funcionarios del gobierno se empeñaban en rellenar ellos mismos las papeletas de los votantes; habitantes de pueblos y aldeas eran llevados hasta los colegios electorales por funcionarios que les explicaban a quién tenían que votar; la tinta con la que se mojaba el índice del votante para evitar que este pudiera repetir la jugada a veces no era indeleble, sino que se podía limpiar con laca... Y para rematar la jugada, los incansables militantes del movimiento contestatario Basta Ya (Kifaya) que se pasaron la mañana de manifestación en contra de Mubarak por el centro de El Cairo, fueron disueltos a palos por sospechosos individuos de civil. La principal novedad ha sido la aparición de un pujante movimiento contestatario gipto nos dio ayer una mala noticia. Hosni Mubarak, autoproclamado adalid de Occidente en Oriente Próximo pudo celebrar una elección sin ofrecer las mínimas garantías de que fuera un proceso verdaderamente democrático. El pasado mes de junio, en El Cairo, Condoleezza Rice admitió que Mubarak había abierto la puerta del cambio pero advirtió que ahora debía demostrar su fe en su pueblo y dar a los egipcios la libertad de elegir para lo que las presidenciales de ayer y las legislativas de octubre y noviembre debían cumplir los criterios objetivos que definen todas las elecciones libres No fue así. RAMÓN Las informaciones proPÉREZ- MAURA venientes de El Cairo nos lo dejan claro. Mubarak ha mantenido en vigor el estado de emergencia con el que llegó al poder tras el asesinato de Sadat en 1981 y que Rice le pidió explícitamente que levantase. Y los opositores se han enfrentado no al presidente si no a un sistema gravemente desequilibrado en su contra. La pregunta ahora es si piensa Washington hacer algo al respecto o si todo seguirá como si no hubiera pasado nada. En cuyo caso hay que cuestionar por qué dio ese discurso la secretaria de Estado hace tres meses. Como ha recordado Robert Kagan, es más fácil pronunciar discursos duros que ponerlos en práctica Habrá quien piense que nos es fácil influir en una elección de este estilo. Mas convendría recordar que Ronald Reagan empleó este tipo de modosa apertura electoral para derribar a Ferdinad Marcos, George Bush padre lo usó con éxito para acabar con los sandinistas y el actual presidente Bush lo acaba de utilizar en la Ucrania de Leonid Kuchma. Sin duda existe la probabilidad de que una elección verdaderamente libre en Egipto se tradujese en un gran resultado de los Hermanos Musulmanes. Entre otras cosas porque han sido la única oposición capaz de mantener un importante grado de organización- -en los márgenes de la legalidad- -durante décadas. Pero lo que es seguro es que dos públicos distintos percibirán un mensaje nefasto si no se actúa después de la parodia de ayer. De una parte, aquellos musulmanes que creen firmemente en una alternativa democrática se encuentran con que Mubarak- -que sigue recibiendo mil millones de dólares anuales en ayuda de Estados Unidos- -es excusado de la norma universal. Y de otra, los enemigos de Estados Unidos- -es decir, de Occidente, de todos nosotros- -tendrían la ansiada prueba de que el afán democratizador norteamericano es mucho más matizado de lo que intentan contarnos. El entuerto podría matizarse con unas elecciones legislativas más libres este otoño. Pero el indisimulado intento de los Mubarak- -Hosni y Gamal- -de crear una dinastía republicana como la de los Assad en Siria o los Kim en Corea del Norte, apunta, como algunos toros, muy malas maneras