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22 JUEVES 8 9 2005 ABC Internacional La agenda de Bush queda comprometida por las comparaciones de Luisiana con Irak El alcalde permite que se saque por la fuerza a los últimos de Nueva Orleáns Blanca para bajar impuestos, recortar el déficit público y privatizar parcialmente la Seguridad Social se enfrentan a la factura del Katrina PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Hasta la llegada del Katrina la Casa Blanca y la mayoría republicana en el Congreso anticipaban un intenso curso político dentro del ritmo acelerado que impone la decreciente efectividad de un presidente de Estados Unidos en su segundo mandato. Tras el verano se esperaba el lanzamiento de una ambiciosa agenda legislativa para bajar o incluso eliminar algunos impuestos, intentos de recortar el déficit público, regularización de inmigrantes ilegales, e incluso volver a la carga con la vieja promesa de una privatización parcial de las aportaciones a la Seguridad Social. Proyectos en parte aparcados tras el 11- S, pero que el huracán se ha llevado por delante al forzar la prioridad de invertir entre 150.000 y 200.000 millones de dólares en auxilio a las víctimas y en tareas de reconstrucción. Ante una sangría de gastos de emergencia estimados en 700 millones de dólares diarios que está evaporando la primera remesa de 10.500 millones de dólares, el Gobierno de Estados Unib Los planes de la Casa dos ha remitido ayer una segunda solicitud extraordinaria de 51.800 millones de dólares, dejando abierta la puerta para peticiones adicionales al Congreso federal. En este debate presupuestario, fuentes parlamentarias ya empiezan a exigir a la Administración Bush la creación de una entidad de gestión especial o la designación de una persona responsable para coordinar la ayuda federal. Críticas en la Prensa Los grandes periódicos del país están empezando a publicar razonados análisis y editoriales sobre la amenaza del Katrina para el segundo mandato del presidente Bush. Advertencias y temores que no sólo se basan en la falta de liderazgo demostrada por Bush, sino también ante el muy peculiar ritmo institucional de la democracia estadounidense. Con un calendario limitado por la inexorable pérdida de capacidad de maniobra y empuje que sufren tradicionalmente los ocupantes de la Casa Blanca sin posibilidad de ser reelectos, hasta el punto de que el argot político utiliza la descriptiva expresión de patos cojos A partir de ahora, la agenda legislativa en Washington va a quedar monopolizada por las dos vacantes creadas en el Tribunal Supremo y las consecuencias del Katrina incluidas múltiples pesquisas parlamentarias. Lo que ha Paracaidistas de la 82 División patrullaban ayer el barrio francés de Nueva Orleáns forzado a que el Senado haya decidido retrasar sine die la votación prevista esta semana para eliminar el llamado impuesto de la muerte o gravamen sobre herencias. Esta medida, según algunos cálculos críticos, beneficiaba sobre todo al 1 por ciento con mayor patrimonio de los estadounidenses, con un coste para las arcas federales de 70.000 millones de dólares. La asignatura pendiente de Irak también se deja notar en estas cuestiones presupuestarias, ya que las prioridades provocadas por el Katrina se enfrentan a inevitables comparaciones Los analistas evocan ya la posibilidad de que Bush se convierta en pato cojo para el resto de su mandato En el Congreso se exige la designación de una persona o entidad para coordinar toda la ayuda a nivel federal PLAGAS Y DESASTRES NATURALES MILAGROS FERNÁNDEZ DE LEZETA. Directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas uando se produce una catástrofe de la magnitud del huracán Katrina, la mayor prioridad para los servicios de emergencia la constituyen los supervivientes. La contaminación de las aguas, la descomposición de los alimentos, las desfavorables condiciones meteorológicas (calor y humedad) y la falta de higiene son el mejor caldo de cultivo para la aparición de epidemias. Cuando se destruyen los sistemas de agua potable, como ocurre casi siempre en los desastres naturales, existe la C amenaza inmediata de enfermedades que se transmiten a través del agua contaminada. Asimismo, las inundaciones y el agua estancada crean unas condiciones favorables para la aparición del vector del mosquito causante del contagio de enfermedades. Por eso es primordial restablecer las infraestructuras de saneamiento y los conductos del agua, así como proveer a los damnificados de depósitos de agua potable. También las condiciones de insalubridad en la que viven los pocos arriesgados que han decidido permanecer en la ciudad, junto a la falta de médicos, agua potable y alimentos y, la acumulación de basuras y excrementos hace que la población sea muy vulnerable a sufrir disentería o salmonella provocada por la presencia de plagas habituales en las urbes, como cucarachas y roedores. Muchas plagas son potenciales transmisores de enfermedades, cuyos agentes patógenos pueden acceder al cuerpo por diversos caminos. Entre las formas de contagio más habituales se encuentran la inhalación de partículas esparcidas en el aire y que penetran por las vías respiratorias; la ingestión de alimentos contaminados; la vía dermal, a través de heridas o cortes que posibilitan el contacto de bacterias con la sangre y, la ocular. En contra de la creencia popular, los cadáveres no conducen en sí mismos a brotes de enfermedades. Por lo gene- ral, un ser humano portador de una enfermedad infecciosa es más peligroso vivo que muerto, aunque no hay que olvidar que un cadáver puede ser un nutriente para determinadas plagas, como roedores e insectos, lo que permite la proliferación de las mismas y, por lo tanto, potencia la transmisión de enfermedades. En los casos de desastres naturales, tan importante es el trabajo de los servicios sanitarios como el de los controladores de plagas. Si tenemos en cuenta que, en el caso de las catástrofes, las medidas higiénicas son escasas, por no decir nulas, el objetivo de los profesionales que luchan contra la aparición de plagas y epidemias es disminuir lo más rápida y eficazmente posible la presencia de agentes patógenos, sin menoscabar la seguridad de los supervivientes con la utilización de productos químicos de manera indiscriminada.