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ABC JUEVES 8 9 2005 Opinión 7 principales partidas de coste. Ni los combustibles, ni los financieros ni la masa salarial tienen por qué disminuir, salvo prejubilaciones en masa y traslado de costes a la Seguridad Social. El gas para los ciclos combinados no será más barato, ni la comercialización conjunta de los productos finales tiene por qué obtener alguna sinergia. En todo caso, la dimensión no es un factor de competitividad determinante. Y si hay menos protagonistas en el sector, es difícil confiar en que haya una mayor competencia que presione los costes a la baja. Eso sí, ser más grande es hacer más difícil el bocado de otros peces, tener más poder, más clientelismo, más influencia, más resistencia a la caída por el anclaje de un ingente cash flow y por el temor colectivo al derrumbe: Too big to fall Hermoso panorama para visionarios, gestores, ejecutivos y otros agentes del establishment pero nada sugerente para pacientes consumidores, accionistas y trabajadores. La historia nos lo enseña. Nos alecciona con los resultados de nuestros grandes campeones empresariales en países de alto riesgo, ¿dónde si no? Lo demás es retórica o propaganda. LA ESPUMA DE LOS DÍAS TRASTORNO BIPOLAR R CARLOS KILLIAN presa de ciclo completo con distribución y clientes, antes abonados Trazó su ruta con los socialistas y Feliciano Fuster, y en julio de 1999, la matriz consuma la fusión por absorción de las participadas, con Rodolfo Martín Villa y los populares Endesa, reducida a sus siglas por no aparecer ya como Empresa Nacional de origen ponferradino, intentando un difícil equilibrio- -se ve que fracasado- -con los gobiernos regionales de sus zonas de influencia, practicando con los catalanes un intenso apaciguamiento trufado de concesiones que facilitará ahora la inmersión. ¿Para qué concentrar el sector? ¿Para qué ser más grande? Nadie puede apostar por significativas mejoras en las Este asunto electrizante, antes y ahora, con unos y con otros, si es algo, es político, pero no de izquierdas o de derechas, de democracia o de autoritarismo, sino de esta España plural, de ese eje territorial que orienta toda la acción política y la distribución del poder. Para algunos sistemas eléctricos o gasísticos el camino de lo público a lo privado, de lo regional a lo nacional, con idas y venidas incluidas, no parece haber terminado, y cualquiera sabe dónde acabarán los negocios de la antigua Sevillana o de la aragonesa ERZ. Quizá en Iberdrola. Mucho me temo que la suerte esté echada y que todo esté hablado Ahora sí se dan las condiciones objetivas en tiempo, forma y compensaciones, y Endesa es el cadáver perfecto. De aquí a abril hay mucho tiempo y dinero para la persuasión, para el aburrimiento y el olvido. Mejorarán el ridículo precio ofrecido en esta opa seminal, y de hostil se transformará en amistosa porque es la costumbre en un país como el nuestro, más propenso a la complicidad que a la denuncia. Nunca tuvimos muchas opas hostiles, y menos ahora, en la época del talante. Los afectados- -individuos, gobiernos e instituciones- -sólo desean poder exhibir algún tanto y salvar la cara, y para eso hay suficiente know how propagandístico y recursos en abundancia. Pero resulta imposible ocultar quiénes son los tripartitos ganadores. Todavía quedan, para descubrirlos, algunos suspicaces provincianos. PALABRAS CRUZADAS ¿Se debería aplazar la Conferencia de Presidentes? DÉJELO PARA OTRO DÍA O sé yo si acudirán a la reunión los presidentes del PP, todo indica que no están por la labor, pero ya se sabe que las cosas cambian de un día para otro. Dicen- -o han dicho hasta ahora- -que no tiene sentido acudir a una reunión en la que no se van a tratar las cuestiones que más importan en relación con la política autonómica, como por ejemplo la tan traída y llevada reforma de los estatutos, que no es necesaria pero en la que están empeñados los nacionalistas y quienes dependen de los nacionalistas. En el orden del día se ha colocado como prioritaria la financiación sanitaria, que efectivamente es asunto muy principal, pero los presidentes autonómicos se han encontrado con una propuesta que sólo ahora el Gobierno dice estar dispuesto a dialogar, PILAR cuando ha visto que incluso algunos de sus CERNUDA presidentes han puesto el grito en el cielo por lo que supone de subida de impuestos. Al final, en este tipo de encuentros se acaba hablando de todo, pero se comprende el globo que han cogido quienes pensaban que las conferencias de presidentes eran de verdad un foro de discusión, de intercambio de opiniones, de tomas en consideración y análisis profundo de los problemas de los ciudadanos. Nada de eso se dio en la reunión anterior y todo indica que la convocada para este sábado va por el mismo camino. Las cosas así, mejor dejarlas para cuando haya voluntad de trabajar en serio y no de meter el dedo en el ojo del adversario. NO, DEBE POTENCIARSE N C ONFIESO que no espero resultado espectacular alguno de la conferencia de presidentes autonómicos del sábado. Demasiadas divergencias sobre una propuesta algo chapucera para hacer frente al déficit sanitario. Tampoco estoy seguro de que el Gobierno logre que ése sea el único tema a tratar: hay mucho mar de fondo territorial como para que los diecisiete presidentes- -suponiendo que, al final, acudan todos; quién sabe- -callen algunas de sus mayores preocupaciones y fuentes de malestar. La marcha del Estatut catalán genera irritación en al menos una decena de gobiernos autonómicos, independientemente de su adscripción política. Tenemos aún abierta la guerra del agua. Y muchos otros agraFERNANDO vios comparativos. Pero mi tesis eterna JÁUREGUI es que siempre es mejor hablar que callar y mascar resentimientos. Lo ideal en un clima de normalidad política sería que los presidentes de las CC. AA. se encontrasen con periodicidad, aprovechando el marco del Senado. Aplazar ahora la reunión, una vez más, sería señal de cobardía política, como lo ha sido suspender el debate sobre el estado de las autonomías hasta mejor ocasión. Hay que agarrar este toro, que es de trapío, por los cuernos, ver qué va mal y qué se puede acordar en tema tan sensible como la sanidad y, en último término, la solidaridad interterritorial, guste o no a Maragall. ¿Y usted qué opina? Déjenos su voto o su mensaje en la página web www. abc. es eldebate EFLEXIONABA en los primeros años de la transición con un cachorro del socialismo español sobre la posibilidad o no de mantenerse neutral en según qué conflictos; de no verse obligado a tomar partido, siempre y en cada caso, de manera responsable o de forma acrítica (una variante, esta última, mucho más frecuente entonces y ahora) El político en ciernes, que después haría bastante ruido como diplomático insurrecto, no tenía ninguna duda al respecto: Quienes no toman partido, quienes pretenden permanecer neutrales, en realidad están tomando partido por la derecha El no alineamiento predeterminado, la libertad para escoger lo bueno de EDUARDO aquí y allá, la convicción SAN MARTÍN de que no siempre es obligatorio ponerse una camiseta para actuar públicamente; todo ello estaba proscrito para quien, como muchos de sus hermanos de fe, sólo concebía la reflexión y la acción políticas en términos bipolares. Quienes no piensan como yo, piensan necesariamente lo contrario que yo; o conmigo, o contra mí. El deber del compromiso no admite medias tintas; uno debe estar comprometido siempre con algo a condición de que ese algo no sea uno mismo y su propia libertad. ¡Qué sonsonete tan viejo y aburrido! Pero ¡qué actual! El paroxismo en este trastorno bipolar puede llevar, en nuestros días, a que nada menos que un presidente de Gobierno sentencie que promover entre los ciudadanos un menor consumo de alcohol y tabaco también es de izquierdas Y ello para encubrir una subida de impuestos indirectos que resulta más bien heterodoxa según el dogma socialdemócrata tradicional. Convencer a los conciudadanos de que no se suiciden a pitillo lento, o vaso a vaso, no es que sea de derechas o de izquierdas; es de simple sentido común. Y para conseguirlo no es indispensable subir ciertos impuestos. Desde el comienzo de su mandato, la dialéctica izquierda- derecha, o de buenos y malos por traducir al lenguaje llano lo que se pretende expresar con esa contraposición, forma parte del catálogo argumental con el que se defiende el socialismo gobernante de análisis que requieren de mayor sutileza. Pero no todas las manzanas salen del mismo cesto. Hay en España una derecha reaccionaria que adolece del mismo trastorno. Que no concibe que alguien pueda defender una política económica liberal, o la unicidad del término nación para el conjunto de España, y al mismo tiempo no se mese los cabellos por la institucionalización del matrimonio homosexual o no se rasgue las vestiduras por la experimentación con células madre. Un síndrome que califica automáticamente de tibio o de sospechoso de rojerío claudicante a quien sencillamente se resiste a seguir el guión escrito por determinados heraldos de la camorra. Cómo extrañarse entonces de este tedioso revival de la Guerra Civil.