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6 Opinión JUEVES 8 9 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA MANUEL ÁNGEL MARTÍN PROFESOR DE ECONOMÍA FINANCIERA. UNIVERSIDAD DE SEVILLA UN PELÍN EMBARAZADA Q UIZÁS no sea casualidad que, al tiempo que en Madrid se repone, en el teatro Príncipe, Tres sombreros de copa, en Barcelona el Govern se sienta avalado en su iniciativa de reforma estatutaria por el Consell Ejecutiu. Es el espectacular éxito del teatro del absurdo. Del mismo modo que Miguel Mihura se anticipó con su comedia a lo que, mucho después, sería la moda escénica europea, desde Ionesco a Beckett, Joan Saura, una de las patas del taburete catalán, ha dicho sin inmutarse, como explotando al máximo su gesto de Buster Keaton, que los grandes conceptos que durante un año han sido objeto de debate han sido validados por el Consultiu M. MARTÍN El gran argumento FERRAND que ahora predica el Govern, cuya lógica no es exactamente aristotélica, es que de un total de 218 artículos y 20 disposiciones los juristas del Consultiu sólo han encontrado 19 artículos inconstitucionales y una treintena más de discutible constitucionalidad. Poca cosa si trasladamos las razones a porcentajes. Podría aprovecharse la singular circunstancia para que el propio Saura, junto con el portavoz Joaquim Nadal y el conseller primer, Josep Bargalló, cantaran a trío, en catalán o en castellano, la vieja ranchera mexicana según la cual el día en que la mataron, Rosita estaba de suerte: de diez tiros que la dieron, no más uno era de muerte En los territorios de la política, todas las iniciativas innecesarias tienden a convertirse en peligrosas, y por ahí van las cosas en Cataluña. Ni la sociedad catalana ni, mucho menos, el sentido común demandaban un cambio estatutario como el que se plantea. La gente, no sé si para bien o para mal, concentra su atención en lo que directamente le afecta y le interesa, lo cotidiano y tangible, y no son ésos los tiros de un Estatut cuya revisión sólo tiene una razón de ser, servir de argamasa para poder unir las tres piezas que integran un Govern que, salvo por la necesidad de uno y la ambición de otro, no tendría razón de ser en los territorios de la normalidad política. En cuestiones de principios, y pocas de tal naturaleza como los supuestos constitucionales, todo se hace cualitativo. Lo cuantitativo carece de relevancia. Sea Cataluña una nación o no lo sea, que ésa no es la enjundia del debate, no parece sensato admitir eso de pelillos a la mar con que el Govern valora el dictamen, no vinculante, del Consultiu. Menos aún si, desde su burladero distante de las instituciones, Josep Lluís CarodRovira- ¡qué desfachatez! -es capaz de decir que si el Estatut no se ajusta a la Constitución habrá que cambiar la Constitución, no el Estatut. El Govern no puede decir ahora, como una jovencita en apuros que quiere salvar la cara, que está un pelín embarazada Eso no vale. Se está o no embarazado como se tiene, o no, respeto constitucional. Sin muchos matices. PROVINCIANOS PERSPICACES Tras la opa de Gas Natural sobre Endesa, el autor se teme que la suerte esté echada y que todo esté hablado Ahora sí se dan las condiciones objetivas- -añade- -en tiempo, forma y compensaciones, y Endesa es el cadáver perfecto L portavoz socialista en el Parlamento nacional, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha calificado de disparate la pretensión de hacer una lectura política de la opa de Gas Natural sobre Endesa y de provincianos a quienes se atrevan a hacerla, y es que en este país aún quedan provincianos suspicaces. La gente ve que vascos y catalanes arrecian con sus demandas autonomistas o separatistas, esgrimen balanzas fiscales para justificar mejoras en su financiación, tachan a los menos ricos de subsidiados cuando no de perezosos, presionan y chantajean descaradamente al Estado, y paralelamente ven cómo los centros de decisión económica de los sectores estratégicos nacionales- -y de los menos estratégicos- -se desplazan hacia el norte y noreste y se ponen bajo la autoridad de otros provincianos de aquellas provincias. Entonces suman dos más dos y se malician que aquí hay gato político encerrado. Pero son estúpidos recelos de provincianos suspicaces. Se engañan. Simples e injustificados recelos. Nada significa que la sede de la Comisión de Telecomunicaciones y la de Auna se trasladaran a Barcelona, o que gran parte de los centros neurálgicos de Endesa estén ya en Cataluña. Es una ilusión óptica que el ministro Montilla sea catalán antes que ministro de España, y, más increíble aún, que Piqué sea de su tierra antes que de su partido nacional. Puro espejismo, ilusión de los sentidos es que los gobiernos autonómicos de Cataluña y el País Vasco hayan configurado sus propios sectores financiero, energético y de telecomunicaciones, precisamente en un momento en que algunos pretenden desengancharse un poco más. Se quieren ir, pero llevándose algún E mueble. La jirafa tendrá sus patas y su estómago bien asentados en su corralito, pero podrá comer lejos si utiliza hábilmente su largo cuello. Y les dicen a los críticos: sois unos catetos que no entendéis que la globalización es buena o mala según interese, la deslocalización existe o no según convenga y el efecto sede es provinciano sólo si lo invocan otros. Ya es mala suerte que haya coincidido la operación empresarial con el desmadre estatutario y que parezca un oportuno engrase, lo que ha hecho entrar en resonancia lo político con lo económico. Eso puede haber confundido a los provincianos. Porque en todo, ¡cómo van a existir influencias de los aliados políticos, ni de los gobiernos autonómicos, ni de cajas de ahorros politizadas y dirigidas por los partidos políticos! Se trata- -proclaman con descaro- -de una pura estrategia empresarial encaminada a servir a los usuarios y a competir a nivel internacional. ¿Pensarán que los provincianos son más tontos que escépticos? Endesa se ha puesto a tiro, pasaba por allí. De las varias fórmulas para concentrar el sector, ésta va a resultar la más oportuna y practicable. Una toma de control con desmembración incluida de una empresa sin arraigo regionalista ni pedigrí autonómico. Fundada en 1944 con ínfulas autárquicas, objetivos desarrollistas, exigencias sociales nacionalsindicalistas, luego privatizada por tandas a la vez que iba engullendo a otras del sector. Empresa de generación con posición privilegiada, nos está comprando con nuestro dinero decían las opadas las absorbidas entonces, las privadas desde siempre, y Endesa ya fue em-